APORTACIONES PARA LA INVESTIGACION SOCIAL EN MATERIA SANITARIA
Conocer, de verdad, la perspectiva de los ciudadanos sobre sus problemas y necesidades para realizar actuaciones eficaces
Sólo quienes aciertan a comprender como es realmente el mundo en el que viven pueden tener éxito en mejorarlo. En las actuaciones sanitarias esa “realidad” son los propios ciudadanos. No basta con conocer sus hábitos de vida, sus comportamientos o sus problemas. También hay que entender su forma de pensar, sus necesidades y sus motivaciones, ya que el éxito de un programa de salud pública depende de que quiénes lo realizan sepan tener en cuenta la perspectiva de los ciudadanos, antes que la suya propia.
En las investigaciones sociales sobre temas sanitarios se dispone de diversas técnicas que son útiles y científicamente válidos para recopilar la información necesaria: datos poblacionales o estadísticos, entrevistas, encuestas, reuniones con ciudadanos o con expertos, observación directa, etc. La clave está en acertar a utilizar los instrumentos adecuados para cada cuestión y saber hacerlo de forma correcta.
TODO PARA LOS CIUDADANOS…PERO TAMBIEN CON LOS CIUDADANOS.
En primer lugar, hay una cuestión fundamental, que está en la base de cualquier actuación en materia sanitaria y que determina el planteamiento metodológico apropiado: es la que se refiere al papel que se otorga a los ciudadanos en la sanidad pública. En la mayoría de países se abre paso la idea de que los ciudadanos son agentes activos del sistema sanitario. Esta idea se refleja, por ejemplo, en España con la participación de los usuarios en todos los Consejos de Salud de toda la red sanitaria. Desde esta consideración resultaría incompresible que en cualquier actuación relativa, por ejemplo, a la prevención de riesgos, la educación sanitaria o cualquier otro tema de salud pública, se practíque una suerte de “despotismo ilustrado”, como si el ciudadano fuera un menor de edad, al que hay que educar, adoctrinar o proteger “en su propio beneficio”, pero sin tener en cuenta sus percepciones, sus opiniones y sus propuestas. Nuestra idea ha sido siempre la contraria. Creemos que los ciudadanos deben participar activamente en los programas de salud pública y que hay que conocer sus percepciones y propuestas para llevar a cabo cualquier actuación. De hecho, la implicación responsable de todos ciudadanos, es en sí misma, un objetivo importantísimo para la mejora del sistema sanitario en cualquier país.
Esta actitud tiene importantísimas implicaciones respecto a las técnicas que se utilizan en los estudios sanitarios. No son las mismas si sólo se buscan datos de los ciudadanos al observar sus hábitos o sus enfermedades, o cuando se les considera seres inteligentes que pueden conocer su propia realidad mejor que el investigador, aportar propuestas y soluciones e implicarse en llevarlas a cabo.
EL TRABAJO DE CAMPO EN LOS ESTUDIOS SANITARIOS.
La mayoría de los estudios de salud pública están basados en datos estadísticos o epidemiológicos o en las respuestas de una muestra de la población a cuestionarios estandarizados. Nadie puede discutir la utilidad de estas técnicas que son la forma más rápida y económica de conseguir una gran cantidad de datos fiables y válidos sobre la población.
Sin embargo, los datos estadísticos o los resultados de una encuesta no pueden, por si solos, ser la base para diseñar un programa sanitario. Los cuestionarios, aunque incorporen respuestas abiertas, son instrumentos limitados que, en primer lugar, dejan fuera la información no verbal, y aquella de la que el sujeto no es consciente pero que el investigador puede descubrir. Además, lo que es más importante, en una encuesta estandarizada se pierde la espontaneidad, la riqueza cualitativa, y la posibilidad de descubrimientos no previstos que se pueden encontrar en una entrevista abierta, en el trabajo en grupo o en otras técnicas cualitativas en las que hay una relación directa y abierta investigador/ciudadano. Por otro lado, en el trabajo con cuestionarios las hipótesis del trabajo están previamente definidas, mientras que a través de otras técnicas abiertas se pueden ir descubriendo y formulando en el transcurso de la investigación.
Finalmente, si se analizan los datos cuantitativos, sin un conocimiento más profundo de la realidad, es fácil que, como sucede con cierta frecuencia, se produzcan interpretaciones inadecuadas de los resultados, se establezcan relaciones causales erróneas, o se destaquen correlaciones irrelevantes o sin significación real. Estas limitaciones son especialmente importantes en temas de alta complejidad, como son los sanitarios, en los que se busca descubrir las causas y soluciones de los problemas y no solamente catalogarlos o cuantificarlos.
PROPUESTAS FUNDAMENTALES PARA LA INVESTIGACIÓN SOCIAL EN SANIDAD
Teniendo en cuenta lo anterior y mí propia experiencia de más de veinte años de trabajo en programas de sanidad y consumo, señalo a continuacion algunas recomendaciones que creo importantes para las investigaciones sociales dentro de los programas sanitarios.
- Estar abierto a todas las fuentes de información útiles, sin despreciar aquellas menos habituales, pero que actualmente son de gran relevancia. En nuestras investigaciones incluimos noticias de prensa o informaciones procedentes de Internet. No nos referimos solamente a web especializadas en temas sanitarios. También a blogs, redes sociales y foros en los que ciudadanos “de a pie” intercambian información y opiniones. Así podemos tomar el pulso a la realidad social y conocer las perspectivas de los ciudadanos de una forma muy viva y directa, conociendo aspectos que sería imposible descubrir por otras vías. No hay que rechazar ninguna información por parecernos “no científica”. La clave está en saberla tratar adecuadamente y especificar siempre su procedencia.
- Realizar reuniones de grupo con personas de la población objeto de estudio. Los investigadores de marketing y publicidad han mostrado la gran utilidad práctica del trabajo con grupos de consumidores. Se trata técnicas muy asequibles que nosotros utilizamos en temas sanitarios, manteniendo reuniones con grupos formados por ocho personas de la “población diana”. Son extremadamente útiles para perfeccionar los instrumentos del trabajo de campo, complementar los resultados cuantitativos, contrastar, interpretar o ampliar los datos de otras fuentes, y ayudarnos a formular propuestas realistas y eficaces.
- Realizar reuniones con grupos amplios de expertos. Nos referimos a personas ajenas a la investigación, que consideramos expertos, no tanto por su titulación, como por su conocimiento directo del tema. Por ejemplo, en cuestiones de seguridad alimentaria forman parte de los grupos tanto profesionales sanitarios como asociaciones de consumidores y productores. Estos grupos, previamente al trabajo de campo, realizan propuestas sobre el diseño de la propia investigación o el contenido del cuestionario. Después, ayudan a su interpretación y a establecer conclusiones y propuestas.
- Adaptar la metodología a la urgencia o características de cada tema, combinando paneles estadísticos con otras técnicas. Los paneles estadísticos permiten, además de analizar las respuestas de los ciudadanos en un momento dado, observar su evolución y realizar análisis comparativos entre diferentes poblaciones. De esta forma es posible conocer qué problemas o demandas van aumentando o disminuyendo y comprobar si las actuaciones realizadas han tenido éxito. Puede servir de ejemplo la experiencia del Eurobarómetro, que es un instrumento de la Comisión Europea para conocer la opinión de los ciudadanos sobre los temas más importantes, entre ellos los de sanidad. El Eurobarómetro estándar se realiza desde el año 1973, con el mismo cuestionario en cada Estado. Se lleva a cabo de 2 a 5 veces cada año y los resultados se publican dos veces al año. Los Eurobarómetros especiales son informes basados en estudios en profundidad sobre temas específicos. Los Eurobarómetro Flash son estudios express, llevados a cabo “ad hoc”, mediante entrevistas telefónicas para obtener resultados rápidos respecto a un tema urgente. Finalmente los Estudios cualitativos son investigaciones en profundidad sobre las motivaciones, los sentimientos, las reacciones de quienes integran un determinado grupo social hacia un concreto tema o asunto y se obtienen escuchando y analizando las manifestaciones de las personas en grupos de discusión o en entrevistas no directivas.
- Realizar entrevistas en profundidad con personas de la población a la que se refiera el estudio. Estas entrevistas permiten recoger aportaciones de forma abierta, espontánea y no estandarizada, proporcionando información que no podría encontrarse de otra forma.
- Controlar directamente el trabajo de campo. Es un error frecuente ser más rigurosos en el tratamiento de los datos que en su obtención. A menudo, una vez que el investigador ha elaborado el cuestionario, el trabajo de campo queda fuera de su control pues se encarga a una empresa para que lo realicen sus encuestadores, que quizá la semana anterior han realizado una encuesta sobre preferencias turísticas y la siguiente harán otra sobre resultados electorales. Es difícil que les interese o entiendan sobre el tema de un estudio sanitario, ni que se impliquen en la calidad de sus resultados. En los estudios que desarrollamos tratamos de contar como colaboradores/encuestadores con profesionales de los equipos sanitarios, asociaciones de usuarios o consumidores, etc. Este sistema tiene muchas ventajas, entre ellas que los colaboradores están constantemente en contacto con nosotros mientras realizan el trabajo de campo, por lo que podemos controlar su calidad y, sobre todo, que cada colaborador es una riquísima fuente de información cualitativa suplementaria. Junto con los cuestionarios cumplimentados, nos remiten un informe sobre las observaciones o comentarios que han recibido en el contacto directo con los ciudadanos que han realizado el cuestionario, así como sus propias aportaciones sobre estos temas. Estas aportaciones enriquecen muchísimo nuestros estudios.
Como resumen de todo lo anterior, podemos decir que al diseñar y desarrollar cualquier investigación social sobre temas sanitarios o de consumo tenemos la idea -casi podemos decir que la obsesión- de hacer algo socialmente útil, con la seguridad de que ha merecido la pena todo el esfuerzo y los medios que hemos empleado para llevarla a cabo. Por ello buscamos, en primer lugar, acertar en la descripción completa de los problemas o situaciones objeto del estudio, puesto que ninguna actuación sanitaria puede ser acertada si no parte de una información real sobre la situación sobre la que quiere incidir. Pero siempre intentamos ir más allá de lo meramente descriptivo. Nunca he dado por concluida ninguna investigación limitándome a señalar problemas o a recopilar datos, sin aportar, a partir del análisis de la información, propuestas razonadas para mejorar la situación estudiada. En algunos casos se han tratado de actuaciones que hemos podido llevar a cabo en nuestro propio ámbito (por ejemplo difusión de recomendaciones o consejos a los ciudadanos a través de folletos, medios de comunicación, Internet, etc.). En otros casos han sido propuestas de actuación, dirigidas las Instituciones que podían llevarlas a cabo (por ejemplo medidas sanitarias, legislativas, etc.). En cualquier caso, creemos que encontrar respuestas útiles y acertadas para solucionar los problemas estudiados es lo que da sentido a una investigación en el ámbito sanitario.
Javier Garcés Prieto.
Profesor e Investigador. Presidente de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales.
Licenciado Especialista en Ciencias de la Salud. Psicólogo
Por fin pasaron las elecciones municipales y autonómicas y poco a poco se van constituyendo ayuntamientos y presidencias de comunidades autónomas, pero, a pesar de las manifestaciones mas o menos acertadas de los integrantes del movimiento del 15-M, los políticos mantienen los mismos discursos de siempre, como si no hubiera pasado nada. Uno de ellos, aún después de haberlo oido mil veces, a los aragoneses nos sigue poniendo en estado de alerta y libera todos los fantasmas contenidos durante varios años. Es el famoso RAKARAKA de las comunidades autónomas levantinas con lo del trasvase del agua del Ebro.
Si uno se pasea cualquiera de estos días por la ribera del Ebro aquí en Zaragoza, presenciará un cuadro desolador del río que, supuestamente, con sus aguas tiene que alimentar los regadíos de las zonas por donde discurre y de esas otras que tanto lo pretenden. Estando en primavera y con todo eso del deshielo de las nieves..., el caudal es decepcionante, con islotes en medio del cauce y lleno de algas, que mas parece el Mar de los Sargazos, que aquel famoso río navegable en tiempos de los romanos y mucho más próximos a nosotros, cuando los laudes remontaban el Ebro cargados de carbón. Ahora mismo solo pueden navegar piraguas de tan poco calado, que flotarían en un charco grande y los famosos barcos turísticos a la espera de un dragado, que los políticos municipales niegan, rebajando la terminología a un "hacer un canalillo para que no encallen las barcas de billete subvencionado".
En fin, que pasear junto a las recuperadas riveras del Ebro es muy agradable, pero agua, lo que se dice agua, poca y gracias al azud que se construyó para la Expo, que la retiene un poco junto a abundante suciedad de la que aún echamos al pobre río que pasa por nuestra ciudad.
En la fotografía adjunta, hecha desde el Puente de Santiago, se puede apreciar la magnificencia de la recién restaurada Basílica de El Pilar y podría venir al caso recordar aquella canción que decía: ·"el Ebro guarda silencia al pasar por el Pilar..." , pero no por otra cosa que por la escasez de agua y el exceso de algas, que le dan aspecto de pantano feo y de aguas turbias, en el que hace falta mucha temeridad para bañarse, so pena de sufrir una intoxicación por algún germen exótico trasplantado a un hábitat de agua escasa y turbia, caldo de cultivo excelente para cualquier cosa, pero ninguna buena .
El texto y la fotografía es de Luis Alfonso Arcarazo García, Doctor en Medicina e Historiador
Mi más profundo agradecimiento a mi amiga Isabel Agüera por su colaboración. Recientemente ha presentado su último trabajo literario.En la presente obra, esta maestra cordobesa, valiéndose de la técnica del microrrelato, nos va presentando una serie de secuencias, estampas que nos inducen a profunda reflexión sobre el ser humano y sus comportamientos.
Obra calificada por críticos literarios de filosófica, poética y creativa. Un trabajo, como toda la obra de Isabel, cargada de humanismo y sensibilidad que merece ser leida.
Sesenta microrrelatos y un brevisimo Epílogo en el que la autora dice:
"Como el viento que pasa y no lo veo pero lo noto en mi rostro y me da el hálito que preciso en cada instante. Él esta en mi vida, en la de todos. Abro los ojos y allí lo encuentro siempre..
RELATO Nº 10 / ¡COCHINA VIDA!
En chanclas, medio harapos, desgreñada lloriqueaba y corría una mujer que, incesantemente colvía la vista al hombre que la seguía y sin cesar repetía ¡Corre, corre!
Él, gorra en mano, blusón hasta las rodillas, con carnes de más, la seguía fatigoso, tratando de acelerar, pero jadeante, echándose manos a riñones y corazón a un tiempo, susurraba: ¡No puedo más! ¡No puedo!
Ella, volviendo una esquina, desapareció en su urgente clamor: ¡Corre, corre!
Caído en el suelo, agónico y suplicante, seguía repitiendo: ¡No puedo más! ¡Me ahogo! ¿A ella! ¡Que alguien le ayude! ¡Cochina vida!
Y en urgente ambulancia y voz que se apagaba, seguía repitiendo: ¡A ella! ¡Que alguien le ayude!
En antiguos textos chinos aparece una fórmula sanitaria muy curiosa. Las familias pagaban al médico para que les mantuviese sanos y cuando caían enfermos era el facultativo el que corría con los gastos de su curación. Ignoro si tras la revolución comunista y la posterior capitalista esto sigue igual. El caso es que el enfoque de la medicina tradicional china es curioso y creo que debería hacernos pensar. La palabra clave es prevención. Es mejor combatir al enemigo cuando está fuera de las murallas que cuando ha logrado penetrar en la fortaleza.
Sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena y del médico cuando estamos mal (o peor). No soy profesional de la sanidad, pero creo que en sistema sanitario español y por extensión occidental hay un fallo de base: pensamos que el paciente no es responsable, el sistema lo hace todo.
Podemos llevar una dieta enloquecida, fumar más que el sindicato de carreteros, beber mas que los peces en el río (que beben, y beben y vuelven a beber) movernos y hacer menos ejercicio que una seta, estar mas estresados que Satanás en una Iglesia y luego extrañarnos de que contraigamos enfermedades. Cuando el médico actúa, a veces ya es tarde; y en otras ocasiones, sólo puede arreglar los desperfectos. Tras repetir los atentados a nuestra salud, muy extrañados por recaer, le volvemos a visitar y hasta le hacemos culpable.
Ni todo se arregla con pastillas o con bisturí, ni es el camino correcto. Es de sabios atajar los males antes de que aparezcan y esa responsabilidad le corresponde a Usted. Conozco personas que cuidan más su coche o su vestuario que a su cuerpo. Usted verá lo que hace. Estamos acostumbrados a pasar la responsabilidad de nuestros errores a otros, también en temas de salud. Por supuesto, el sistema cuidará (¿por cuánto tiempo?) de Usted e irá parcheando su salud, pero quedará tocado. En descargo de todos, también reconozco que no se enseña higiene y salud preventiva a la población.
¿Cuándo se hizo el último reconocimiento médico? ¿Tiene alguna noción de verdad sobre alimentación? ¿Cree que sus hábitos son saludables? No le estoy incitando a ser hipocondríaco, sólo le sugiero que se haga responsable de su salud y de los que de Usted dependan.
Al fin y al cabo, este cuerpo que disfrutamos nos acompañará hasta la muerte.
Octogenario, cargado de dolores e impotencias, vivía solo en casa de vecinos de un viejo barrio, él. Cada mañana, en invierno y verano, doblado sobre un arcaico bastón, salía cada día. En idénticas condiciones, ella, arrastrando un carrito andador, lo más aseada que alcanzaban sus menguadas capacidades, también salía. Ambos tenían como fin un destino común: la Caja de Ahorros del barrio. Allí, sentados, con el beneplácito del personal, pasaban las horas uno junto al otro en silencio, viviendo en complicidad el aire acondicionado en los rigores del verano y la calefacción en los helados inviernos. El un día faltó. Ella, limpiándose los ojos con un pañuelo amarillento, repetía: Se ha muerto; ha sido de pronto. Y a partir de aquel día, ella, a rastras con su andador, llegaba puntual y, entre sus manos, sin fallar ni un solo día, una florerilla cualquiera que colocaba en la silla vacía de él y por su mente un solo pensamiento: ¿Quién se encargaría de que no faltara la flor cuando ella se fuera? Plazas, jardines, y a veces, una Caja de Ahorros, escenarios elegidos por los ancianos para rastrear en el silencio de árboles, pájaros, flores, fuentes- una vida silenciada por los años pero que, como cálido rescoldo, avientan con el único soplo que les queda: el recuerdo de lo que fue. ¡Cuánta soledad cerca de nosotros! Rozando nuestros pasos, que caminan siempre en imparables urgencias, están ellos, con sus achaques, recuerdos, dolores, rigores, con sus problemas también y sobre todo con su tremenda soledad, pocas veces entendida y pocas veces remediada por los que, en mejores condiciones, nos creemos el ombligo del mundo. Próximas las Navidades, tiempo de nostalgias infinitas, hagamos de nuestros hogares escenarios privilegiados para nuestros mayores. Ellos lo dieron todo. Devolvámosles, al menos por una noche, amor y compañía.
Segeda (Sekaisa) era un asentamiento prerromano de la tribu de los bellos. Estaba situado en la Comarca de Calatayud (Zaragoza), concretamente en la zona correspondiente entre la actual Mara (ciudad vieja) y Belmonte de Gracián (ciudad nueva). Era la ciudad más importante de los bellos y emitió moneda en torno al siglo II a. C.
La guerra que Roma declaró a Segeda en el 154 a.C. y que culminaría en el 133 a. C. con la caída de Numancia es denominada por Polibio, como “la guerra que los romanos hicieron contra los celtíberos y vacceos”. Dicha declaración de guerra tuvo como consecuencia un hecho importante para nuestra sociedad actual, como es el de modificar el comienzo del año, vinculado a la elección de los cónsules, ya que a juicio de Livio: “En el año 598 de la fundación de la ciudad los cónsules entraron en cargo el primero de Enero. La causa de cambiar los comicios fue la rebelión de los hispanos”, rebelión que en estas fechas se limita a la guerra con Segeda.
En el año 179 a.C., Sempronio Graco mandó sus legiones a reprimir un gran levantamiento celtibérico, que concluirá con la victoria romana sobre los celtíberos en la Batalla de Mons Chaunus (posiblemente el Moncayo). Esto originó el Tratado de Graco, que suponía una paz duradera y el compromiso de los celtíberos del valle del Ebro de no edificar ciudades nuevas, ni fortificar las existentes.
La excusa para el comienzo de la segunda fase de la guerra (154-152 a. C.) ocurre en el 154 a. C. con la ampliación de la fortificación de Segeda, capital de los belos. El Senado romano lo consideró como una infracción de los acuerdos de Graco de 179 a. C. y una amenaza para sus intereses en Hispania. Sin embargo, Polibio atribuye el origen de la guerra al comportamiento de los gobernadores romanos, que habían convertido la administración romana en insoportable para los indígenas.
El senado romano prohibió continuar la muralla y exigió, además, el tributo establecido con Graco. Los segedenses arguyeron que la muralla era una ampliación y no una nueva construcción y que se le había exonerado del pago del tributo después de Graco.
Hasta entonces los cónsules romanos se elegían el 15 de marzo. El adelantar la fecha al 1 de enero pudo estar motivada por la necesidad de ganar tiempo y llegar ante Segeda a inicios de verano y no en otoño, lo que implicaría realizar la guerra en invierno. El conocimiento que los romanos tenían de estas tierras del interior les llevó a valorar las penurias de los fríos invernales. No debe olvidarse la importancia dada por Roma a esta ciudad, dado que llegó a movilizar y desplazar unos 30.000 hombres.
Fractura digital para unos significa sólo romperse un dedo y, para otros, es más como darse con la cabeza contra una pared. Fractura o brecha digital es un término que hace referencia a la diferencia socioeconómica entre aquellas comunidades que tienen accesibilidad a Internet y las que no. Y lo más curioso es que aunque esta definción es una definición es genérica y habla de comunidades refiriéndose a sociedades, en el ámbito de la medicina vale también para nuestras queridísimas Comunidades Autónomas; ya saben, el mayor cáncer de nuestra sanidad.
En el siglo XXI, cuando se piensa en una consulta cuyo pobrecito médico no tiene acceso inmediato y completo a Internet, surgen en la imaginación imágenes de pacientes vestidos de colorines o niños de vientres abultados y moscas en la boca. Pues cambien la imagen y sustitúyanla por consultas llenas de pacientes como usted y como yo, porque resulta que en ocho de los cachitos que forman este país los médicos no tiene acceso, o lo tienen sólo muy parcial.
En los últimos años hay pocas cosas que hayan revolucionado la calidad asistencial en el mundo de la medicina del día a día tanto como la herramienta digital. Es incomprensible que haya mentes suficientemente obtusas y obsoletas en el mundillo de la gestión sanitaria como para negar a los médicos de millones de españoles la capacidad de ofrecer lo mejor de la ciencia a sus pacientes. Explicarle a un médico la utilidad de internet en las consultas es como explicarle para qué queremos un fonendo pero quizás sea útil contárselo a todos los lectores y pacientes reales o potenciales que leen este espacio.
El médico tiene que estar al día y la medicina evoluciona cada minuto que pasa. Hasta hace unos años, cada médico contaba con sus conocimientos adquiridos, sus libros y el difícil acceso a publicaciones médicas nacionales e internacionales. Hacerse con cualquier artículo médico requería visitas a la biblioteca, búsqueda en index, petición, espera y fotocopiadora. Ahora sólo un ordenador con acceso abierto a esa inigualable fuente de información que nos facilita la web. Puedes consultar la actualización de una guía clínica, comprobar la evidencia de un tratamiento, ver fotos comparativas de lesiones cutaneas, repasar antes de entrar a quirófano una técnica quirúrgica, comprobar la ficha de un medicamento, acceder a la versión 'on line' de tu libro de texto (ese que pesa cinco kilos), sentarte con los médicos en formación y hacer una pequeña sesión sobre la marcha, estar al día de la actualidad médica, comunicarte con colegas e incluso con pacientes, buscar radiografías para comparar y aclarar dudas, etc, etc, etc.
La diferencia es que sin Internet tienes exclusivamente lo que llevas puesto y con Internet tienes lo que llevas puesto y lo que lleva puesto el resto de la comunidad médica y científica del mundo entero, todito a tu disposición y a la punta de tus dedos. ¡Total, nada!
Ahora intentemos desgranar el porqué de este enorme despropósito, el porqué de tratar a nuestro colectivo como unos descerebrados irresponsables o como niños de Infantil (sí, los de Primaria ya usan Internet en el 'cole'). Soy incapaz de ver una sola razón lógica, ¿para que no veamos pornografía en las consultas? ¿para que no mandemos un e-mail a un amiguete? ¿para que no perdamos el tiempo en un chat o leyendo el periódico?
Miren ustedes señores gerentes de la Inquisición, en este país los médicos somos profesionales como la copa de un pino y lo demostramos a diario y ustedes nos están faltando al respeto una vez mas tratándonos como delincuentes en potencia. Internet en la consulta es una necesidad no es un lujo, es una herramienta de trabajo no un juguete, pero sobre todo deberían saber que el que mas pierde es el paciente y al final al cabo eso es lo único que importa, por lo menos a nosotros los médicos.
Desde aquí me sumo al ya muy numeroso grupo de asociaciones médicas, blogs médicos e individuos en esta campaña (surprise, surprise… por Internet) para reclamar acceso abierto a Internet en todas las consultas de España.
En América Latina han acuñado el término Pobreza Digital para describir la desigualdad de acceso a Internet pero en el caso de nuestra sanidad a mi me parece que mas bien lo que hay es pobreza de espíritu. Si un médico se porta mal, pónganle contra la pared o castíguenle sin postre pero por favor no nos obliguen a practicar una medicina obsoleta o tercermundista en ninguna de las Españitas del siglo XXI. Internet en todas y cada una de las consultas, ¡ya!
José Antonio Cuenca Campillo nace en Zaragoza en 1956. Hijo de un ferroviario y de una enfermera sus primeros años transcurren en el barrio rural de Casetas, distante 14 kms de Zaragoza, a donde llega por el destino de su padre a ese importante nudo ferroviario.
Inicia sus estudios en el Colegio de San Miguel de esa localidad hasta completar su Bachillerato Elemental.
Para poder llevar a cabo sus estudios de Bachillerato Superior en el Instituto "Goya", se traslada a Zaragoza, instalándose en el domicilio de sus abuelos paternos.
Ya con toda la familia en Zaragoza, inicia sus estudios de Medicina en 1973, finalizandolos en 1979, a los 23 años.
Durante los años de carrera es nombrado alumno interno de Patología Qururgica "B" (Traumatología), asiste como voluntario al Servicio de Urgencias del Hospital MAZ de Zaragoza y trabaja en el Hospital Miguel Servet como A.T.S.
Finalizada la carrera de Medicina se hace cargo, de forma interina, de una plaza de Sanidad en el Distrito V de Valladolid. pasando consulta de Medicina General en el consultorio de "Los Pajarillos" en el barrio homónimo de esa ciudad castellana.
En 1980, siguiendo el consejo de un buen amigo, oposita a Sanidad Militar, ingresando en dicho cuerpo ese mismo año.
Colabora y forma parte de la Organizacion No Gubernamental "MEDICUS MUNDI ARAGÓN". Es socio de UNICEF España y es miembro de la Asociación Cultural "Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Zaragoza" de la que forma parte desde 1993, año en el que realizó el "Camino" a pie. con su familia, desde el Somport (Huesca) hasta Santiago de Compostela. Forma parte tambien de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad de Zaragoza (AGRALUZ)
Actualmente desarrolla su actividad profesional (colegiado 50/5008305) en Zaragoza desde 1983.
Correo electrónico:domus@joseacuenca.jazztel.es
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