“La Ruta de los Sitios de este año titulada “En avant pour Saragosse” pretende recorrer el trayecto que siguieron las tropas francesas para penetrar en Zaragoza por la brecha de la calle Asalto. El punto de reunión será en la plaza San Miguel a las 9:45h. De allí nos trasladaremos al lugar donde se emplazaba el convento de San José, que fue reforzado para convertirse en defensa exterior de la ciudad. Desde allí divisaremos los muros de la calle Asalto y veremos como se tuvo que tomar el molino de Goicoechea para desde allí excavar una mina subterránea y volar la muralla. Desde la brecha atravesaremos los primeros escenarios aquellos dantescos combates; Convento de Sta. Mónica y Convento de S. Agustín. Luego recorreremos la distancia hacia el coso observando las huellas de los disparos que se han conservado en los edificios de aquella época hasta llegar a la plaza de la Magdalena que fue escenario de los últimos combates antes de la capitulación. Una explicación del palacio de la familia de Palafox servirá de introducción para el solemne homenaje que tendrá lugar a las 13h en la cripta del Pilar, donde descansan los restos del famoso general que lideró la defensa de Zaragoza. “
El verdadero nombre del popular barrio zaragozano de San José se debe al convento del mismo nombre, construido a finales del siglo XVI por los Carmelitas Descalzos a orillas del río Huerva y rodeado de campos y torres, en unos terrenos donados a la Orden del Carmelo. Se empezó a construir en el año 1595 siguiendo el modelo de la reforma teresiana con dos elementos principales, la iglesia y el convento. Éste constaba de dos plantas, alrededor de un claustro de arcos con pilastras de piedra o ladrillo, y junto al huerto, elemento obligatorio en los recintos teresianos.
Si bien el convento se vio afectado en la Guerra de Sucesión, a principios del XVII, el hecho más destacable en la historia del cenobio fue lo acaecido durante los Sitios de Zaragoza. En la noche del 14 de junio de 1808 tuvo lugar en el convento una reunión a la que asistieron el conde de Sástago y otras personas insignes de la ciudad, el obispo de Huesca y el prior. En esa reunión se decidió desalojar a todo el personal del convento retirándose a Calanda, a la llamada Torre del Carmen.
Los edificios sufrieron ataques franceses durante los primeros días de julio que acabaron con su conquista. Al día siguiente las tropas de Palafox lo recuperaron. Unos cuantos días más tarde los defensores de Zaragoza acordaron convertir el monasterio en una fortaleza que, dada su situación estratégica, se convirtiera en un bastión contra el francés.
El convento paso a ser pues el "fuerte de San José". Durante el segundo sitio las tropas "gabachas" intensifican sus ataques construyendo obras de ingenieria militar que posibilitaron una gran ofensiva el 10 de enero de 1809 con fuego de artilleria, acciones de zapadores y un ataque posterior de la infanteria.
El día 11 de enero de 1809 cae el monasterio de San José, convertido en formidable acuartelamiento y defendido por el Coronel Mariano Renovales. El día 15 cae el Reducto del Pilar, La ribera derecha del Huerva ya es francesa. Desde alli los franceses tienen sus próximos objetivos a tiro: el Monasterio de Santa Engracia y la Puerta Quemada. El convento fue destruido por completo y para su puesta en funcionamiento después de la salida de los franceses de España fue necesario retirar escombros e iniciar las obras como en tiempos de su fundación. Durante las obras los monjes se alojaron en el vecino molino de Garaicoechea, aguas abajo del Huerva.
En 1826 recobra nuevamente la vida monacal pero su vida fue efímera, pues con la Desamortización de Mendizabal en 1835 tuvieron que clausurar el convento. La propiedad pasó a manos del Estado y el Ministerio de Justicia lo destino a penal hasta 1900. A partir de 1906 fue sede de distintas unidades de Intendencia y en 1971 con ocasión del desalojo de esas unidades el recinto paso a manos del municipio de Zaragoza
Parque "Glorietas de Goya"
Del cuartel de San José nada queda. En su lugar, hoy en día, encontramos una gran zona verde (Las Glorietas de Goya) con múltiples rincones para el esparcimiento, a pesar del intenso tráfico que va y viene del Puente de la Unión.
La Vulcanalia es una fiesta que recibe su nombre del día de Vulcano en el calendario romano. Ese día se conmemora en Mara (antigua Segeda) el triunfo de las tropas segedenses y numantinas sobre las tropas romanas. Es una fiesta celtíbera de Segeda que se celebra anualmente en Mara en la Comunidad de Calatayud, declarada de interés turístico de Aragón.
Este año, concretamente el 20 de agosto, sábado, ha tenido lugar su X Edición. El departamento de Industria, Comercio y Turismo de la DGA considero favorable, en su día, la propuesta hecha por el Ayuntamiento de esta localidad de la comarca Comunidad de Calatayud. Considera que forman parte de la tradición de esta localidad "por su antigüedad y continuidad a través del tiempo y la originalidad y diversidad de sus actos, dando lugar a un fenómeno turístico con gran atracción de visitantes".
Dspués de la batalla. Foto: joseacuenca
La celebración tiene lugar el sábado más próximo al 23 de agosto. La fiesta tambien tiene lugar en los Idus de Marzo (sábado más próximo al 15 de marzo). En ambas citas se repiten las representaciones históricas, actuaciones teatrales y talleres didácticos para dar a conocer las costumbres y modos de vida de los celtíberos durante la ocupación romana de la ciudad de Segeda.
Boda en Segeda. Foto: Joseacuenca
Soldado romano: Foto: Joseacuenca
Funerales por Caro, lider de los Segedenses. Foto: Joseacuenca
En esta fiesta se recrea la batalla entre 30.000 romanos a mando del cónsul Nóbilior frente a los 20.000 infantes y 5.000 jinetes de Caro de Segeda sublevados por el incumplimiento de un tratado. Este acontecimiento tuvo lugar el 23 de agosto (día de Vulcano) de 153 (a.C. y dio lugar al cambio de fechas en el nombramiento de cónsules para combatir en Hispania motivo por el que nuestro calendario, heredado del romano, comience el año el 1 de enero.
Vulcanalia 2009
Una réplica de un lagar celtíbero de Segeda se convertirá en un mueseo del vino
En el video siguiente una aproximación histórica a Segeda
Los cartujos, ligados a Zaragoza desde 1564, van a marcharse de Aula Dei. Lo harán discretamente, pero su partida empobrece la vida de nuestra ciudad. Por Pedro Cía Gómez, Catedrático de la Universidad de Zaragoza La opinión, jueves, 4 de agosto de 2011 Heraldo.es
Se van los cartujos
Se van de Zaragoza los cartujos (Heraldo, 9 de julio) y lo hacen discretamente , en silencio, conforme a su peculiar estilo de vida. Salvo las interrupciones provocadas por los Sitios y la desarmotización, los cartujos han vivido entre nosotros desde 1564, año en que don Hernando de Aragón, arzobispo de Zaragoza y nieto de los Reyes Católicos, fundara en las proximidades de Peñaflor la Cartuja de Aula Dei.
Su iglesia conserva unas excelentes pinturas murales que Goya realizó, posiblemente, en relción con el programa pictórico del prior Féliz Salcedo. Nuestro genial pintor, aún joven cuando ejecutó la citada obra, era ya conocido en los medios artísticos; vuelto de su estancia en Italia, ya había pintado en el Pilar la bóveda del Coreto. Estaba, además bien relacionado con la orden cartujana, pues su cuñado Manuel, también pintor y uno de los hermanos de la saga de los Bayeu, era cartujo. Puede ser significativo de su buena relacióncon estos monjes el hecho de que cuando, más adelante, Goya fue encargado de pintar, de nuevo en el Pilar, la cúpula "Regina Martyrum", nuestro pintor pensó en dejarla inacabada por sus discrepancias con el Cabildo y due el propio padre Salcedo quién lo convenció para continuarla. Gracias a esta intercesión podemos hoy admirar la preciada cúpula.
Pienso por eso que Goya conocía bien a los cartujos y su forma de vida y que cuando pintó en Aula Dei sabía que so obra no iba, en esa ocasión, destinada a al gran público, sino que tenía otra finalidad: servir para el cultivo de la vida espiritual de los cartujos. Un tipo de vida que busca el diálogo con Dios y el propio ofrecimiento por el bien de todos los hombres y mujeres a través de la oración, del estudios y del trabajo. Claro está que el ambiente de paz y silencio es la atmósfera necesaria para este especial modo de vivir.
No por ser discreta la despedida de los cartujos deja de tener su importancia pra Zaragoza. Para una sociedad como la nuestra -con las características de las modernas sociedades occidentales, prósperas en ciertos sentidos, pero inundadas de ruidos, espoleadas por prisas y competitividad, atestadas de recursos materiales (a veces innecesarios y con frecuencia injustamente distribuidos), generadoras de ansiedad y depresión -el testimonio de los hombres de la Cartuja ofrece una continua y permanente llamada a la consideración de lo que de verdad es más importante también para el hombre y la mujer de hoy.
Por eso pienso que su marcha es noticia de importancia para Zaragoza y no solamente por el hecho de haber sido vecinos nuestros durante siglos. Estoy seguro de que don Francisco de Goya, amigo de los cartujos, sentiría esta despedida. De todas formas, sus pinturas de Aula Dei, seguirán desde el silencio de la Cartuja hablándonos de ese foco de espiritualidad que prendió en Zaragoza durante siglos y que es valioso también para la sociedad de hoy.
Supuesto retrato de JAIME I, por GonÇal Peris y Jaume Mateu (1427)
Jaime I de Aragón, Rey de Aragón, Rey de Valencia, Rey de Mallorca, Conde de Barcelona, Señor de Montpellier y de otros feudos occitanos.
Jaime I el Conquistador o Jaime de Aragón y Montepellier, hijo del rey Pedro II el Católico y de María de Montpellier y Comnema, nacio eel 2 de febrero de 1208 en Montpellier. Se convirtió en soberano de la Corona de Aragón con tan sólo cinco años, al morir su padre en la batalla de Muret, defendiendo a los albigenses occitanos de Laguedoc frente a los cruzados de Simón de Montfort (13 de septiembre de 1213).
Tras una larga y turbulenta minoría de edad, recluido hasta 1214 fecha en la que merced a una enérgica intervención de Inocencio III fue puesto bajo la tutela de Guillermo de Montredón, maestre de los Templarios, en el castillo de Monzón hasta 1218. Mientras tanto, los regentes del joven monarca, sus tíos el conde Sancho I de Rosellón y el infante Fernando de Aragón, sucesivamente, tuvieron que sofocar las continuas rebeliones de la nobleza aragonesa. Finalmente Jaime I asumió la dirección de sus Estados en 1228.
En 1221 casó con Leonor, hija de Alfonso VIII de Castilla, y, anulado este matrimonio por razones de parentesco (1229), tomó por esposa en 1236 a Violante o Yolanda de Hungria, hija de Andrés II de Hungria . De la primera tuvo a Alfonso que, reconocido heredero, murió en 1260; de la segunda, entre otros hijos, tuvo a Pedro III, sucesor de la Corona de Aragón, a Jaime, rey de Mallorca, a Sancho, arzobispo de Toledo, a Violante, que casó en 1246 con Alfonso X de Castilla, y a Isabel, reina consorte de Francia. Jaime I, elogiado por algunos cronistas por su belleza física y por las altas cualidades de su carácter también ha tenido quienes le han criticao por ser un ser mujeriego y fuerte con los débiles y débil con los fuertes.
En 1227 la paz de Alcalá rubricó el definitivo triunfo de la monarquía sobre los nobles de Aragón y proporcionó al rey la estabilidad necesaria para permitirle iniciar sus campañas militares dirigidas contra los musulmanes del levante peninsular. Ante el perjuicio que la competencia comercial y la piratería de los sarracenos de las Baleares ocasionaban a los mercaderes del condado de Barcelona, Jaime I emprendió en 1229 la conquista de Mallorca con la victoriosa batalla de Portopí. Tras la toma de Ciudad de Mallorca (diciembre de 1229), se apoderó de la isla en pocos meses, salvo un pequeño núcleo de resistencia musulmana, que logró mantenerse en la sierra de Tramontana hasta 1232.
Entretanto, el monarca estableció un protectorado sobre Menorca, rubricado por el tratado de Capdepera, por el cual los sarracenos menorquines aceptaron su soberanía (1231). Por último, cedió la sumisión de Ibiza a la alta aristocraciacondal barcelonesa que la hizo efectiva en 1235.
Expansión de la Corona de Aragón
Dominadas las Baleares, Jaime I asumió en 1232 la dirección de la conquista de Valencia. Tanto en Mallorca como en Valencia, Jaime I decidió crear reinos autónomos, pero integrados en la Corona de Aragón. Los últimos años de vida de Jaime I fueron amargos, ya que, por una parte, asistió al fracaso de sus dos tentativas de realizar una cruzada en Tierra Santa (1269 y 1274) y, por otra, tuvo que hacer frente a la rebelión de su primogénito, el infante Pedro, y a los desórdenes feudales acaudillados por su hijo bastardo Fernando Sanchís de Castro.
En 1266 conquistó Murcia pero la dejó en manos del señorío del Rey de Castilla, Alfonso X. Murcia rendía vasallaje a Castilla con el apoyo del reino nazarí de Granada desde varios años antes.
Hombre culto e inteligente, Jaime I impulsó la expansión comercial por el Mediterráneo, protegió a los judíos, organizó el Consell de Cent o gobierno municipal de Barcelona, promovió la redacción del Libro del Consulado de Mar, una compilación de derecho marítimo, y él mismo escribió o dictó una autobiografía conocida como Llibre dels feyts (El Libro de los Hechos).
Vdal Mayor. Manuscrito del siglo XIII. En la imagen se puede observar la figura del Rey recibiendo de manos del Obispo de Huesca la compilación de los Fueros de Aragón
El Monarca llevo a cabo la complicación de los Fueros Aragoneses, locales y comarcales, conocida como Vidal Mayor y encargada al Obispo de Huesca, Vidal de Canellas. El códice original, escrito en latin, se perdió, pero existe un ejemplar en romance conservado en el museo Paul Getty de Malibú, en California.
Jaime I decidió crear reinos autónomos, pero integrados en la Corona de Aragón. Así ésta quedará convertida en una serie de piezas, una verdadera desmembración de la Corona que, siguiendo una concepción patrimonial, Jaime I repartirá entre sus hijos lo cual ha sido criticado por muchos. A su muerte, a los 68 años, acaecida en Valencia el 27 de julio de 1276, y después de haber tomado los hábitos del Cister, dividió sus reinos entre sus hijos Pedro, al que correspondieron Aragón, Condado de Barcelona y Valencia, y Jaime, quien recibió las Baleares, el Rosellón y Montpellier.
Signo de la firma de Jaime I
El Rey escogió ser sepultado en el monasterio de Poblet anulando su deseo inicial de ser enterrado en Sigena, lugar fundado por su abuela Sancha.En 1835 sus restos fueron trasladados a Tarragona y reintegrados a Poblet en 1952.
Tumba de Jaime I en el Monaterio de Santa Maria de Poblet
Imagen Placa conmemorativa en "La Casa Blanca" (Zaragoza) Joseacuenca (2009)
No, no es hoy. Fue hace 202 años. Así lo ha descrito, en el día de hoy, Guillermo Fatás en su habitual artículo dominguero del Heraldo de Aragón.
Ese día se puso fin a meses de asedio por las tropas francesas invasoras. La ciudad había resistido. La fama de sus defensores se extendió por toda Europa. El ejercito napoleónico ya no sería el mismo. A partir de entonces todos sabrían que a Napoleón se le podía plantar cara.
La presión militar francesa y enfermedades como el tifus y la disentería hicieron las condiciones de vida en la ciudad penosas. Se calcula que hasta 700 victimas diarias, cuyos cadáveres era imposible tratar se convertían en nuevos focos de transmisión. El desánimo, la falta defuerzas condujeron a lo inevitable: La Capitulación deZaragoza.
Trascribo a continuación el relato hecho por el zaragozano Faustino Casamayor y Ceballos de esos triste momentos que concluyeron con la firma de la rendición de la Ciudad en La Casa Blanca.
El Canal Imperial se había convertido en una vía logística de primer orden desde Alagón hasta la Casa Blanca en donde se establecieron muelles de embarque para tropas y suministros. En ella también existía almacén y alojamientos. Conocida también como casa de la capitulación fue allí donde Pedro María Ric y otros siete miembros de la Junta, el 20 de febrero de 1809 firmaron el documento de capitulaciónde la ciudad. Fuente
La capitulación deZaragoza
Cap.1º
La guarnición deZaragoza saldrá mañana 21 al mediodía de la Ciudad con sus armas, por la puerta del Portillo, y las dejara a cien pasos dedicha puerta.
Cap.2º
Todos los oficiales y soldados de las tropas españolas harán el juramento de fidelidad a S.M.C el rey José Napoleón I.
Cap.3º
Todos los oficiales y soldados que hayan prestado el juramento defidelidad, quedarán en libertad de entrar en el servicio en defensa deS.M.C.
Cap4º
Mos que de ellos no quisieren entrar en el servicio serán llevados prisioneros a Francia.
Cap.5º
Todos los habitantes deZaragoza y los extranjeros, si los hubiere, serán desarmados por los Alcaldes y las armas puestas en la puerta del Portillo el 21 al mediodía.
Cap.6º
Las personas y propiedades serán respetadas por las tropas del emperador y rey.
Cap.7º
La religión y sus ministros serán respetados, y serán puestos centinelas en las puertas de los principales templos.
Cap.8º
Las tropas francesas ocuparán mañana al mediodía todas las puertasde la Ciudad, el Castillo y el coso.
Cap.9º
Toda la artillería y municiones de toda especie serán puestas en poderde las tropas del emperador y rey mañana al mediodía.
Cap.10º
Todas las cajas militares y civiles-es decir, las Tesorerías y cajas deregimiento-serán puestas a disposición de S.M.C.
Cap.11º
Todas las administraciones civiles y toda especie de empleados harán juramento de fidelidad a S.M.C y la justicia se distribuirá del mismo modo y se hará a nombre de S.M.C, el rey José Napoleón I.
Cuartel general delante deZaragoza a 20 de Febrero de 1809
El Mariscal Lannes, duque de Montebello. General en Jefe
Fachada de la Iglesia y una de lasTorres del circulo defensivo interior
El Monasterio se localiza en el "hortus" de Poblet, en la comarca de la Conca de Barberá, dentro del término municipal Vimbodi, a orillas del río Francolí, en los antiguos territorios de la Corona de Aragón. Aunque pertenciente a una comunidad aledaña a la actual Aragón constituyó desde el siglo XII un importante lugar de enterramiento de los Reyes aragoneses. Junto a San Juan de la Peña, en Huesca o San Pedro el Viejo, en la misma ciudad, es Panteón Real, a partir de Alfonso el Casto, hijo de Ramón Berenguer IV y de la Reina Petronila
El cenobio, impulsado a instancias de Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona y esposo de la Reina Petronila, hija de Ramiro II, fue fundado por doce monjes cistercienses provenientes de la Abadía de Fontfreda, próxima a Narbona. A su abad, el conde le cedió un soberbio alodio en tierras recien conquistadas a los musulmanes, con una doble finalidad, la primera defender la zona de las incursiones musulmanas y la segunda crear un centro de estudio y de trabajo de la tierra (Ora et Labora).
Biblioteca del Monasterio, en uso actualmente, con los más vanguardista medios de clasificación y consulta
Cuando se llega a Poblet impresiona el enclave natural, no muy distinto a otras localizaciones elegidas por el Cister para fundar sus monasterios (me viene al recuerdo el monasterio de Rueda o el del río Piedra, en la provincia de Zaragoza, o el de Santa María de Huerta, en la de Soria). En todos ellos hay algo común: el entorno natural, el silencio, solo interrumpido por el discurrir del agua de los rios que los riegan, y el ambiente monacal dispuesto a la oración y al estudio.
Murallas y carretera que rodea el monasterio
Poblet que, etimologicamente, significa "pueblecito" en cataán, aunque otras interpretaciones más románticas hacen mención a su construcción en un lugar donde abundaban los álamos blancos (populus alba; populatum), tiene ocho siglos de historía reflejados en las piedras de las que esta construido.
Torres reales y Puerta del Monasterio con la Cruz del Abad Guimerá del siglo XVI, en primer plano
El convento conoció momentos de gloria y de grandes beneficios hasta que la desamorización de Mendizabal le sumió en la ruina. Hoy, gracias a la recuperación de su arquitectura, muestra una belleza sin igual.
Al complejo monacal se accede a través de la Puerta Baja en la que, intramuros, se puede admirar la antigua portería, obra del siglo XVII. Atrás ha quedado la puerta de Prades, del siglo XVI. La postería mencionada presenta unas ínfulas arquitectónicas admirables.
Ya en la plaza de Ramón Berenguer IV observaremos la Puerta Dorada, nombre que recibió después de una estancia que hizo Felipe II en 1554 y cuyas placas de bronce fueron revestidas de hojas de oro. A su derecha podemos admirar la Capilla de San Jorge, construida por orden de Alfonso V el Magnánimo (siglo XV)
Puerta Dorada (Siglo XV)
Una vez en la Plaza Mayor nos encontramos con la capilla de Santa Catalina, obra de estilo románico, austera y elegante. Junto a ella la actual hospedería del Monasterio construida sobre las ruinas de la "bossería" (antigua administración). En la misma plaza podemos admirar lo que queda del antiguo hospital de pobres y peregrinos, y la Cruz del Abad Guimerá.
Ruinas del antigiuo Hospital de Pobres y Peregrinos
Volvemos la vista y damos frente al monasterio rodeado por una imponente muralla y la portada de la Basilica (designada como tal por decisión de Juan XXIII). Imponen las orres reales que flanquean la verdadera puerta monacal en la que se puede observar la Señal del Rey Pedro el Ceremonioso. Atravesamos esta puerta y nos sumergimos en el tiempo, visitando el museo, ubicado en el palacio de Martín I el Humano, y las diferentes dependencias: Atrio, Claustro, cocina, calefactorim, refectorio, biblioteca, la magnífica Sala Capitular, los dormitorios y la bodega.
Claustro Mayor
Finalmente acabamos la vista en la Iglesia en donde podemos observar el verdadero motivo que justifica nuestra presencia en Poblet, el Panteón Real. La Basilica fue construida siguiendo los canones de la ortodoxia catolica. Tiene tres naves, el crucero, el ábside y las capillas laterales. Mide 85 metros de longitud, 21 de anchura y la altura de la nave central mide 28 metros. Ésta es de estilo románico y esta cubierta por una bóveda de cañón apenas apuntada, sostenida por unos potentes arcos que se apoyan en pilares. El bello retablo de su altar fue esculpido por Damián Forment, el mismo autor del retablo del altar mayor de la catedral de la Virgen del Pilar (Zaragoza).
Tumbas Reales. Panteon Real
Galería de Imágenes
Portada románica de acceso a la Basilica (probablemente anterior al siglo XIII. En ella podemos observar la policromía.
Santa Catalina. El románico mas puro y austero
Acceso al palacio de Martín I el Humano
Antigua cocina del monasterio
Refectorio actual
Sala Capitular. En el centro el sitial abacial. En el suelo, a sus pies, tumbas de antiguos abades.
Tumba de Martín I el Humano
Tumbas reales. La primera de la derecha corresponde a Jaime I el Conquistador.
El motín de Esquilache de Francisco de Goya y Lucientes.
El motín de Esquilache, también denominado en Zaragoza como ‘motín de los broqueleros’, se desarrolló en abril de 1766 simultáneamente en muchos puntos de la península y en las principales cabeceras de comarca de la región aragonesa. El motín en Zaragoza es el más conocido después del de Madrid, debiéndose a la existencia de un trabajo impreso que lo relata, la “Relación individual y verídica del suceso acontecido en la ciudad de Zaragoza el día 6 de abril de 1766…”, publicado por Tomás Sebastián y Latre (socio fundador de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y cronista de la ciudad de Zaragoza) en el mismo año.
Así, tal día como hoy en 1766, aparecieron pasquines en los que se apremiaba al intendente corregidor a bajar el precio del pan en el plazo de ocho días bajo la amenaza de quemar su casa, así como la de los ‘usureros’. Cuando los alguaciles iban publicando un bando del gobernador marqués de Castelar, comenzó un rumor en el Mercado, que se fue intensificando por la calle Mayor y acabó en tumulto en la Magdalena. De allí partió una manifestación hacia el palacio del gobernador, solicitando que se pusiera el trigo a la tasa y se señalaran puestos públicos para que acudieran los pobres a comprarlo, así como el abaratamiento de alimentos como el aceite y las judías. A continuación, el pueblo comenzó a quemar y a asaltar las casas de comerciantes, acaparadores y especuladores al alza: la del intendente, en el palacio de Fuenclara, las de Luchas Goicoechea, Pedro Pascual y Miguel Losilla, todos ellos comerciantes de altura…
La posterior represión del motín fue enérgica y cruenta: nueve ahorcados hasta el día 27 (día en que Carlos III determinó que no se aplicaran más penas de muerte), descuartizamientos, exposición de cabezas en la puerta del Carmen, etc. Sólo la presencia de una fuerte crisis de subsistencias (mala cosecha –la de 1765–, violenta subida de los precios del cereal, escasez, carestía y hambre, etc.) puede explicar los tumultos y revueltas de la primavera de 1766, así como sus características. La gravedad de la crisis de subsistencias fue causa de la intensidad del movimiento, y la repercusión política que tuvieron los motines explica, por su parte, el que nos hayan llegado todos los pormenores de su desarrollo.
Resulta insólito y, por tanto, susceptible de sospecha, el grado de organización del movimiento, tal como se puede inferir de su coincidencia con movimientos similares en otros puntos del país, de la preparación durante varios días mediante pasquines clandestinos, etc. Efectivamente, parece que estos movimientos populares fueron instrumentalizados políticamente en contra del marqués de Esquilache y a favor del conde de Aranda, al que Carlos III llamó prontamente a la presidencia del Consejo de Castilla. No obstante, no hubieran podido ser inducidos, ni posteriormente utilizados políticamente, sin la presencia de una aguda crisis de subsistencias de carácter cíclico.
Bibliografía GEA:“El motín de Esquilache y las crisis del Antiguo Régimen” (Rev. de Occidente, Madrid, 1972, n.° 36), de Pierre Vilar; “Contribución al estudio del ‘Motín contra Esquilache’” (Universidad de Zaragoza, 1977), de Rafael Olaechea; “Relación individual y verídica del suceso acontecido en la ciudad de Zaragoza el día 6 de abril de 1766…” (Zaragoza, Imp. del Rey, 1766), de T. Sebastián y Latre.
Mi agradecimiento a Orlando Suárez por su generosidad al permitir la reproducción del post de su blog.
José Antonio Cuenca Campillo nace en Zaragoza en 1956. Hijo de un ferroviario y de una enfermera sus primeros años transcurren en el barrio rural de Casetas, distante 14 kms de Zaragoza, a donde llega por el destino de su padre a ese importante nudo ferroviario.
Inicia sus estudios en el Colegio de San Miguel de esa localidad hasta completar su Bachillerato Elemental.
Para poder llevar a cabo sus estudios de Bachillerato Superior en el Instituto "Goya", se traslada a Zaragoza, instalándose en el domicilio de sus abuelos paternos.
Ya con toda la familia en Zaragoza, inicia sus estudios de Medicina en 1973, finalizandolos en 1979, a los 23 años.
Durante los años de carrera es nombrado alumno interno de Patología Qururgica "B" (Traumatología), asiste como voluntario al Servicio de Urgencias del Hospital MAZ de Zaragoza y trabaja en el Hospital Miguel Servet como A.T.S.
Finalizada la carrera de Medicina se hace cargo, de forma interina, de una plaza de Sanidad en el Distrito V de Valladolid. pasando consulta de Medicina General en el consultorio de "Los Pajarillos" en el barrio homónimo de esa ciudad castellana.
En 1980, siguiendo el consejo de un buen amigo, oposita a Sanidad Militar, ingresando en dicho cuerpo ese mismo año.
Colabora y forma parte de la Organizacion No Gubernamental "MEDICUS MUNDI ARAGÓN". Es socio de UNICEF España y es miembro de la Asociación Cultural "Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Zaragoza" de la que forma parte desde 1993, año en el que realizó el "Camino" a pie. con su familia, desde el Somport (Huesca) hasta Santiago de Compostela. Forma parte tambien de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad de Zaragoza (AGRALUZ)
Actualmente desarrolla su actividad profesional en Zaragoza desde 1983.
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