Arco del Deán (Zaragoza)

Constituye uno de los rincones más emblemáticos de nuestra ciudad. Su origen se situa en el siglo XIII, cuando se planteó llevar a cabo una construcción que comunicase la catedral con la nueva casa del Deán, cabeza del cabildo después del prelado.
El arco actual, muy restaurado, responde a la reforma realizada en el siglo XVI; lo más sobresaliente de esta obra es el mirador, con ventanales de tradición mudéjar.
En la actualidad es propiedad de una entidad financiera y tras su restauración se ha destinado a museo y residencia de visitantes ilustres.
El poeta Emilio Carrere lo convirtió en literatura: "Arco del Deán: rincón/ de la vieja Zaragoza/ lleno de melancolía/ y de añoranzas remotas (...) ¡Arco del Deán, rinconcito/ de poesía evocadora;/ paz provinciana, silencio/ donde se duermen las horas!".











