Consejos de peregrino

El Camino no es difícil. Lo hacen gentes de muy diversa edad y condición. Sin embargo, si se va a caminar durante una semana o más una media de
Fundamental para evitar daños en los pies que obliguen a la retirada es un buen calzado. No hay grandes dificultades, por lo que conviene desechar botas de montaña y optar por las de senderismo. Que sean flexibles e impermeables (hay cursos de agua por atravesar). Deben ajustarse cómodamente al pie, pero sin apreturas ni rozamientos. No estrenar nunca el calzado en
Imprescindible para poder dormir en los albergues repartidos por el Camino, en los que se va sellando para acreditar el recorrido efectuado, es la credencial del peregrino. La credencial se puede conseguir en las Asociaciones del Camino de Santiago.
Elemento imprescindible es una buena mochila. Será necesaria para transportar todo lo necesario en el Camino. No debe ser muy grande ni pesada. Debe oscilar entre 8 y 12 kilos, según el tamaño del peregrino. Cuanto más cómoda sea de llevar (con refuerzos en las costuras, almohadillado en la espalda y sujeciones ajustables) más fácil se nos hará el Camino.
En cuanto a la ropa basta con llevar recambio de pantalón y camisa o camiseta, mudas y calcetines. Al final de cada jornada se puede lavar la ropa en todos los albergues. Según la época del año, hay que añadir ropa de abrigo. También se debe echar a la mochila el saco de dormir y una capa o chubasquero. Hay que dejar sitio para un pequeño botiquín con material para curar ampollas.
Disfrutar del Camino está reñido con hazañas deportivas y entusiastas propósitos de andar 40 o
Comer y beber de forma apropiada. Una cantimplora nunca debe faltar, lo mismo que unos frutos secos para comer mientras se realiza el esfuerzo.










