Hospital de Santa Cristina del Somport (Huesca)

A
Sobre la fundación de este hospital se manejan varias tradiciones. La versión más extendida habla de dos peregrinos franceses que aislados una noche por la nieve y ante el temor a los lobos de la zona se refugian en una cueva con la promesa de levantar un hospital si salen con vida del trance. Y así sucede. A la mañana siguiente consiguen ver otra vez la luz del día y construyen el prometido refugio. Otra tradición, algo más poética que la anterior, narra que dos caballeros, preocupados por los muchos peregrinos que morían en el lugar, deciden fundar un oratorio y un albergue. Una mañana observan cómo una paloma con una cruz de oro en el pico se posa sobre un boj, al intentar aproximarse el animal sale volando depositando la cruz cerca del refugio y entienden que ahí deben construir la iglesia del hospital. El escudo de la famosa hospedería sería una paloma con la cruz de oro en el pico.
Independientemente de lo que nos diga la tradición parece perfectamente documentado que este Hospital fue concebido para dar seguridad a las comunicaciones entre Aragón y Bearn, fue fundado con la aquiescencia de Sancho Ramírez, rey de Aragón y Navarra, por el conde bearnés Gastón IV el Cruzado –murió en 1130 junto al obispo Esteban de Huesca, luchando contra los musulmanes en Aragón- y por el prior Guillermo de Lafita, que después fue obispo de Pamplona (1115 – 1122).
Dentro del marco de su carácter religioso, el monasterio de Santa Cristina se responsabilizó de la seguridad del Camino de Santiago a los dos lados del Pirineo y de la atención a peregrinos, pobres y viajeros en los difíciles pasos aragoneses de Somport y Secotor de Sallent y del navarro de Roncesvalles. Los frailes de Somport crearon hospitales-encomiendas, como, en la ruta francesa que conducía a los valles de Ossau y Tena, los de Lembeye, Mifaget y Gabás; y en la que pasaba por el valle de Aspe a Somport, los de Aubertin y Saint Christau. Estos dos caminos convergían en la ciudad de Jaca, donde los frailes establecieron una encomienda, para continuar siguiendo el curso del río Aragón, al monasterio de Maltrae y Navarra. Todos los hospitales se regían como dependencias del priorato de Santa Cristina, en las que se dispensaban servicios religiosos y de enfermería, hospedaje y cambio de moneda.
En los siglos XII y XIII el monasterio pirenaico consiguió extender su influencia en lugares tan apartados como los de las encomiendas aragonesas de Tarazona, Calatayud y Castejón de Valdejasa, las navarras de Roncesvalles y Tudela y la castellana de Soria. Promovió, además, la formación de cofradías religiosas y asistenciales en numerosos puntos de Bailés, Valdonsella, Cinco Villas y ribera aragonesa del Ebro, así como en Navarra.
La brillante historia de Santa Cristina terminó en 1569, cuando Juan de Gurrea, gobernador de Aragón, pidió al prior y frailes que abandonaran Somport y residieran en la encomienda de Jaca, cuya casa e iglesia mandó derribar en 1592 Alonso de Vargas, lugarteniente de Aragón, con el fin de construir en su lugar
Al año siguiente fue suprimida la comunidad de frailes soportianos y en















Víctor L. Villarabid dijo
Bonito comentario el de 'joseacuenca' y más para quien, como es mi caso, prepara un viaje a ese lugar. Me interesa mucho verlo y fotografiarlo. Trabajo en el tema y quiero estar en el congreso de Huesca en el próximo mes de septiembre.
Gracias por esos bellos apuntes, que siguen la trayectria de toda la mítica xacobea.
9 Agosto 2007 | 05:33 PM