
Casi equidistantes de Huesca y Lérida, Barbastro y Zaragoza, este pueblo aragonés se situa a orillas del rio Alcanadre. Su situación le presta un recogido escenario de arbolado y cultivos de huerta, que sorprende, como un oasis, en medio de la estepa desértica de Los Monegros.
Sijena es un topónimo de origen romano, tal vez de la época imperial muy avanzada o de tiempos del dominio visigodo: recuerda un antropónimo romano, Sexius, de baja época, sin duda, el de un señor así llamado que dio nombre a su finca, un fundo o villa Sexiena. Circunstancias especiales de la comarca favorecieron su conservación que llega a los tiempos medievales, entonces se levantó Villanueva, en una pequeña colina muy cerca de la orilla izquierda del río Alcanadre.
Villanueva de Sijena es una villa cargada de importancia histórica por dos motivos fundamentales: haber sido la cuna del sabio renacentista Miguel Servet, y por hallarse en su término municipal ( a menos de 1 km de su casco urbano) uno de los monasterios más importantes de Aragón, el Real Monasterio de Santa Maria de Sirena, importante construcción de estilo románico con algunos elementos góticos. Fundado en el siglo XII por Doña Sancha, esposa de Alfonso II, fue el monasterio femenino de mayor relieve en su época y hoy es Monumento Nacional. Doña Sancha lo encomendó a la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, con la finalidad, entre otras, de acoger a las señoras nobles del reino. Acabó convirtiéndose en panteón real y guardando importantes documentos,
prácticamente era uno de los archivos mas importantes del Reino hasta que Jaime II reorganizó el Archivo de la Corona de Aragón. En su interior albergaba magníficos frescos románicos, fechados en torno a 1220, que fueron destruidos por el fuego en 1936. Las pinturas que sobrevivieron fueron trasladadas al Museo de Arte de Cataluña. Su vuelta a Aragón es una reivindicación de los aragoneses, pero de eso hablaremos en otro momento en este mismo blog. Otras pinturas se pueden observar en museos de Huesca , Lérida, Toledo y en alguna colección particular europea. Solemne y descomunal, es una construcción de estilo románico con algunos aditamentos de inspiración gótica. El conjunto consta de iglesia, claustro y dependencias monacales, además de palacio prioral.
Por su envergadura destaca la portada, con catorce arquivoltas en degradación. En la sala capitular se conservan los frescos y el artesonado mudéjar que fue pasto de las llamas. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1923. Esta en fase de restauración. En la actualidad, el Monasterio está habitado por religiosas de la Orden de Belén, que se encargan de conservar el recinto y de atender a los visitantes que se acercan a aquellas tierras. Sus cánticos sobrecogen a todo aquel afortunado que tiene ocasión de escucharlos en medio de la paz y el silencio del cenobio.
Miguel Servet o Servato ha pasado a la Historia por sus descubrimientos científicos sobre la circulación de la sangre. Sin embargo, este aragonés nacido en Villanueva de Sirena hacia 1509 constituye un paradigma del sabio renacentista. Sus escritos y conocimientos abarcan materias tan diversas como la filología, la teología, la astronomía o la ciencia política. Aprendió medicina en Montpellier y publicó una traducción corregida de la Biblia. Fue perseguido con igual saña por la Inquisición y por los protestantes calvinistas. Su voluntad reformadora de la sociedad y del cristianismo le llevó a la hoguera en Ginebra, en 1553. En aquel año, fue quemado vivo a fuego lento de madera húmeda.
servido por joseacuenca
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