
Ateca, villa aragonesa de la provincia de Zaragoza, dentro de la comarca de Calatayud (a unos 18 kms de la capital de la comarca), está situada a orillas del río Jalón, paso natural entre el valle del Ebro y la Meseta, por lo que se encuentra junto a las rutas que desde antiguo han unido a Zaragoza con los centros de poder (Toledo y Madrid); desde la calzada romana en la antigüedad, a la línea de alta velocidad actual. Además en el mismo término municipal desembocan dos afluentes del río Jalón, el Manubles por la izquierda y el Piedra por la derecha. Ateca está unido por carreteras secundarias con la Ruta Turística de la Cañada; con la Ruta Turística del Agua, en la que se encuentran el Monasterio de Piedra y los afamados balnearios de Alhama de Aragón y Jaraba. Además constituye un núcleo esencial en la recientemente creada Ruta del Cid. Cuenta con unos 2100 habitantes.
En la primavera del año 714 llegaron a la zona los primeros musulmanes y en Ateca se establecieron los beréberes. En los textos árabes se cita como Atiqa. En el años 1081 el Cid, en su marcha al exilio, se estableció en el término de Ateca, en el cerro Torrecil (Torre del Cid) para asediar el castillo de Alcocer; tras la batalla entablada ocupó el castillo y la aldea de Alcocer. El episodio ocupa buen número de versos en el Poema del Mio Cid. En el año 1120, Ateca es conquistada por Alfonso I el Batallador. Desde cualquier lugar por el que accedamos a la Villa destaca la imponencia del edificio de la iglesia de Santa María y la grandiosidad de su torre. El cuerpo inferior de ésta, muy posiblemente fue alminar musulmán cristianizado tras la conquista de Alfonso I, y por tanto mucho más antiguo de lo que supone su catalogación dentro del arte mudéjar. Arcos de herradura apuntada, apoyados sobre columnas de cerámica, decoran la parte baja, y los fondos se adornan con piezas redondas y cóncavas, también de cerámica, que se repiten en las otras zonas superiores combinándose con frisos de ladrillos; se emplean también combinaciones de arcos apuntados entrelazados, etc., todo fuerte, original y muy hermoso. El cuerpo superior, el de campanas, es de estilo barroco y fue construido en el siglo XVIII. La iglesia es de estilo gótico, de una nave central con capillas entre los contrafuertes; el retablo mayor está dedicado a la Asunción de la Virgen, y se realizó hacia 1650; la capilla de la Virgen de la Peana, patrona de Ateca, se encuentra flanqueada por dos enormes columnas salomónicas sostenidas por sendos ángeles atlantes. El órgano, restaurado recientemente, fue construido e
n 1799. Es iglesia parroquial y, con diferencia, el monumento más artístico e interesante de Ateca.
La Torre del Reloj, antiguo torreón medieval sobre el que en el siglo XVI se construyó el cuerpo de campanas, con decoración renacentista y de tradición musulmana. Esta torre se encuentra en un extremo del castillo en cuyo interior todavía se reconocen el cuerpo de guardia, caballerizas, cocina y puente levadizo. Hoy está dedicado a hospedería. Se construyó hacia los siglos XIII - XIV
Otro monumento muy destacable es la Casa Consistorial, obra realizada entre los años 1629 y 1634. En 1993 se realizó una extraordinaria restauración por la escuela Taller de Ateca. El edificio de estilo aragonés, consta de tres plantas con soportales y galería de arcos de medio punto. Con sus calles estrechas y retorcidas, adarves y callizos. 
El recinto medieval de la villa tiene un auténtico sabor musulmán. Esta zona en su momento estuvo amurallada y a ella se accedía por cuatro puertas de las que todavía existen tres: la de las Fraguas, la del Arial o San Miguel y la de Ariza (Arco de) habiendo desaparecido la de Almazan. En la parte derecha del río Jalón se encuentra el barrio de San Martín, cuya fisonomía es más de reconquista, con calles paralelas y relativamente rectas. Aquí se encuentra la iglesia de San Francisco, llamada también de San Martín porque fue parroquia del barrio, construida a principios del siglo XVII (se terminó en 1630), perteneciente al antiguo convento de los Capuchinos y también se encuentra el llamado cuartel de los Templarios.
En cuanto al medio natural, la situación del término dentro del Sistema Ibérico, las estrechas vegas de los ríos Jalón y Manubles así como la zona esteparia de la Dehesa de Armantes, dan una importante variedad y solapamiento de biotopos que permiten sustentar gran diversidad de plantas, mamíferos y aves que, si paseamos con el respeto que la Naturaleza merece, podremos observar. Los paseos, andando o en bicicleta, son continuas sorpresas para el visitante amante de la Naturaleza, pudiendo hacer recorridos tan largos o cortos como se desee, existiendo la posibilidad de enlazar con los diversos pueblos de la comarca por antiguos caminos actualmente en desuso.
Por lo que a fiestas populares se refiere, las principales son las de su Patrona, la Virgen de la Peana (8 de septiembre) y la del patrón San Blas (3 de febrero) con la salida de la Máscara. Otras celebraciones son las que se desarrollan por barrios, gremios o cofradías; San Gregorio, San Isidro, San Pascual, San Cristóbal, la Ascensión de la Virgen y San Lorenzo se conmemoran año a año. Finalmente destacar que la Semana Santa de Ateca está declarada de interés turístico regional, por Orden de 22 de noviembre de 1996 del Departamento de Economía, hacienda y Fomento de la Diputación General de Aragón.
Fotos:
1.- Torre de Santa Maria
2.- Torre del Reloj
3.- Castillo o Fuerte (actual Hospederia)
4.- Arco de Ariza
servido por Jose Antonio
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