San José de Calasanz

En el pueblo de Peralta de
José Calasanz Gascón, hijo legitimo de los nobles y virtuosos padres José y María, es de quien trata esta biografía.
Concluida su primera educación, pasó al pueblo de Estadílla, distante tres leguas de Barbastro, con objeto de estudiar la lengua latina, distinguiéndose ante todos sus compañeros el joven Calasanz por sus notabilísimos progresos en Latín, Retórica y Poesía.
Terminados sus estudios de Humanidades, durante los cuales demostró José que los cristianos ejemplos y piadosas enseñanzas de sus padres y maestros habían caído en su bondadoso corazón y noble alma, como la buena semilla cae en preparado campo, en el cual crece, se multiplica y produce excelente cosecha; quisieron sus padres dedicarlo a la carrera de las armas; pero José, que prefería a la azarosa vida del campamento la tranquila del sacerdocio; a las sangrientas escenas de los combates la contemplación de los misterios religiosos; a los furores de las batallas los éxtasis contemplativos; a la existencia militar, en no pocas ocasiones licenciosa, la práctica de la virtud; a las conquistas por medio de las armas las que se hacen por la persuasión; a sembrar de cadáveres los campos de batalla y de luto y desolación las familias, prodigar los consuelos de nuestra sacrosanta Religión; a las arengas militares, si llenas muchas veces de entusiasmo, henchidas siempre de furor, de odio y de orgullo, los cristianos sermones rebosando paz y unción evangélica; a los marciales acentos de las trompas guerreras los místicos acordes del órgano; _José logró convencer a sus padres de que Dios lo llamaba al estado religioso, y que él, como obediente hijo, debía acudir sumiso al llamamiento de Aquel a quien todo lo debemos.
En Valencia estudió Teología, y en Alcalá de Henares, donde concluyó de cursar aquella dificilísima ciencia, recibió la investidura doctoral.
Si las Universidades miraron asombradas el inagotable caudal de conocimientos que el joven aragonés atesoraba, si sus condiscípulos le concedían unanimente su afecto y distinción, merced a la afabilidad de su trato y superioridad en las aulas, si los profesores le honraban y aplaudían, no menos admiradas contemplaban todas las personas piadosas a aquel adolescente, al verle dedicar el tiempo que le dejaban libres las tareas escolares a obras cristianas, porque a Calasanz no había que buscarlo más que en las cátedras, en el templo o en la cabecera de los enfermos.
Al fin, en el mes de Diciembre de 1583, vio realizadas las constantes aspiraciones de su vida; su corazón se inundó de júbilo, su alma rebosó de alegría. El Ilmo. Obispo de Urgel le confirió las órdenes sagradas y la dignidad sacerdotal.
Conociendo las nobilísimas dotes que adornaban al nuevo ministro del Señor, el Obispo de Urgel, D. Andrés Capilla, le nombró Vicario y Visitador de Tremp y su territorio. Durante la visita, que hizo a todos y cada uno de los pueblos, reprimió abusos, evangelizó a los feligreses y a los sacerdotes, y consiguió que la religión floreciese en aquella comarca y que la disciplina eclesiástica se restableciera en toda su pureza.
Viendo el Prelado los brillantísimos resultados obtenidos por Calasanz en el distrito de Tremp, le dio igual cargo respecto de las parroquias enclavadas en ambas vertientes de los Pirineos, y que, pertenecientes a la diócesis de Urgel, se hallaban en un estado lamentable. Recorrió uno a uno los lugares el Vicario, y con su celo, sus virtudes, su elocuencia, y cuando era preciso con su severidad, alentó a los débiles, corrigió defectos, inflamó el entusiasmo en los tibios, llevó a todos al verdadero camino y estableció el imperio del orden y de la virtud en donde poco antes sólo reinaba la anarquía, y en muchos puntos el vicio.
Por todos estos eminentes servicios, mereció, cuando sólo contaba 34 años de edad, ser nombrado Vicario General del Obispado y canónigo de la catedral de Barbastro.
Pero su humildad no se avenía bien con los cargos que llevaban en sí honores, su virtud no se creía en su elemento en medio de la abundancia, y así es que en 1594 partió hacia Roma, adornado con el humilde traje de peregrino, no sin que antes de su partida renunciase casi todos sus beneficios, excepción hecha de algunas rentas que se reservó para fines piadosos.
Otra cosa hizo antes de salir de su madre patria, y fue fundar un monte – pío en Peralta, su pueblo natal, y otro en Urgel, para cuya instalación contribuyó con sus recursos particulares en no escasa cantidad.
Llegado a Roma, fue nombrado teólogo del cardenal Marco Antonio Colonna y director de los sobrinos de éste, hijos del Condestable Colonna.
Sintiendo José una decidida vocación a la enseñanza y un amor sin límites a los niños, recordando aquellas palabras de Jesucristo: Dejad que los niños se acerquen a mí, y queriendo cumplirlas, haciendo cuanto estuviera de su parte para que los niños se llegaran a
Conoció Calasanz la necesidad de instrucción en las clases menos acomodadas y solicitó auxilios de los poderosos de Roma para instalar escuelas, pero sus generosos deseos se estrellaron contra la indiferencia de los magnates.
No desanimó José, y con el apoyo de D. Antonio Bendoni, cura de Santa Dorotea, que cedió local y ofreció su ayuda personal, y con la asistencia de dos hermanos de
Como la instrucción de los niños pobres no absorbía todo el tiempo a Calasanz, éste se alistó en las Cofradías de Las Llagas, Santísima Trinidad y Refugio, dedicadas al auxilio de peregrinos, presos y pobres, confiriéndosele el encargo de formar los reglamentos de dichas asociaciones.
El Pontífice Paulo V, sucesor de Clemente VIII, al ver los óptimos frutos producidos por las Escuelas Pías, las protegió decididamente, intentando premiar los servicios del fundador con un capelo de Cardenal; pero Calasanz pidió humildemente que no se hiciera esto, renunciando a tal honor, así como se negó a admitir diferentes obispados que en varias ocasiones le ofreció el rey de España Felipe III.
Pidió José que se perfeccionase su establecimiento erigiéndolo en Congregación perpetua, y así lo obtuvo de Paulo V en 6 de Marzo de 1617, ordenando S.S. que se llamase Congregación Paulina de
Calasanz fue nombrado Prepósito general para mientras quisiera, con facilidad para hacer estatutos y reglamentos, bajo la protección de
El cardenal Justiniano, por delegación del Papa, vistió en su palacio al fundador el hábito que éste eligió para su oreden, y José cambió en este solemne instante su apellido por el de
Al año siguiente hizo su profesión, renunciando los beneficios que aun conservaba en España en eclesiásticos necesitados, y repartiendo sus bienes paternos entre pobres y presos, lo cual hizo que se quedara en situación de recabar limosnas para su sostenimiento y el de la institución.
Segunda vez quiso el Vicario de Cristo nombrar cardenal a José, y nuevamente logró la humildad de éste eludir tal honor, pero admitió de Gregorio XV que elevase
Calasanz vio luego extendida su orden por los Estados Pontificios, Sicilia, Nápoles, Venecia, Lombardia, Toscaza, Polonia, Piamonte, Hungría, Bohemia y Alemania; pero en cambio de esta satisfacción, sufrió en adelante tantos sinsabores, que constituyeron un verdadero martirio moral.
Un mal hijo de la orden, el execrable Mario Sois, inventó tales calumnias contra José, que éste fue preso, recobrando luego la libertad, más no el empleo. Continuaron las persecuciones, los insultos, las infamias, y por un momento pareció que triunfaban los enemigos de las Escuelas Pías, pues el Papa Inocencio X decretó la extinción, si bien Alejandro VII las volvió al estado en que las había puesto Paulo V, y Clemente IX las reintegró al de Gregorio XV, pero estas prosperidades ya no las vio el santo fundador.
Agobiado por el excesivo trabajo y más aun por los sufrimientos de los últimos años, murió José el día 25 de Agosto de 1648, cerca de media noche, y fue sepultado en la iglesia de San Pantaleón.
Pasado apenas un año, y con asentimiento de Inocencio X, se comenzaron los procesos informativos sobre las virtudes heroicas y auténticos milagros de Calasanz, y, justificados plenamente, se hizo la declaración de Beato por el Pontífice Benedicto XIV en 7 de Agosto de 1748, celebrándose su canonización con gran magnificencia en 16 de julio de 1767 por Clemente XIII, quien señaló para la festividad de San José de Calasanz el día 27 de Agosto, aniversario de su entierro.
Biografía de San José de Calasanz por Gabino Enciso Villanueva.
Imagen: La última comunión de San José de Calasanz de Francisco de Goya y Lucientes (1819). San Antonio Abad. Madrid.

TELÉFONOS
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- Andalucía: 902 505 060.
- Aragón: 112 y 061.
- Baleares: 061.
- Canarias: 012.
- Cantabria: 942 35 74 18.
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- Galicia: 061.
- Comunidad Valenciana: 900 161 161.
A través de las páginas web de varios organismos internacionales se pueden obtener más datos sobre la evolución de la enfermedad y también consejos para evitar la propagación. Estas son algunas:
- OMS (www.who.int/es, en español).
- CDC americano (www.cdc.gov/spanish, en español).
- Ministerio de Sanidad de España (www.msc.es).

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LUZ DE TRANSFIGURACION (HIJA AMADA DEL padre dijo
Dios quiera que sean tan humildes y busquen el conocimiento propio que es lo que harà que hayan otros Calazanes obediencia......... y humildad ...humildad y humildad......sin pedanteria e ironia trasparentes as````i se agrada a Dios aprendan de mi que soy manso.......y humilde de CORAZON no dijo aprendan letras ni ciencia ni cosas extraordinarias y asi daran fruto vivan en la presencia de DIOS Y SERAN RECONOCIDOS
5 Julio 2008 | 07:28 PM