Insomnio

El insomnio es una alteración con alta prevalencia en nuestra sociedad. En la población general cuando se trata de insomnio crónico es de un 10 % y si contabilizamos el insomnio crónico junto con el transitorio las cifras llega al 34 %. El impacto social y sanitario es elevado, de ahí la importancia de realizar un tratamiento adecuado.
El término insomnio hace referencia a la incapacidad para dormir o a la falta total de sueño, lo que en términos clínicos constituye una percepción subjetiva de insatisfacción con la cantidad y/o calidad del sueño que incluye una dificultad para iniciar o mantener el sueño y/o despertar temprana y que va asociada con una queja de sueño no reparador acompañado de un mal funcionamiento diurno.
Existen múltiples definiciones y clasificaciones del insomnio; sin embargo, en la práctica esta clasificación puede hacerse atendiendo a varios conceptos: a saber, por la duración, por la gravedad y por la forma de presentación.
Atendiendo a sus características se pueden distinguir distintos tipos de insomnio:
Según su duración: transitorio o agudo: menos de 4 semanas. A corto plazo o subagudo: más de 4 semanas pero menos de 3 – 6 meses. A largo plazo o crónico: más de 3 – 6 meses.
Según su intensidad: leve o ligero: casi cada noche. Asociado con un mínimo deterioro de la calidad de vida. Moderado: cada noche. Asociado con un moderado deterioro de la calidad de vida, con síntomas asociados (irritabilidad, fatiga, ansiedad, etc.). Grave: cada noche. Asociado con un importante deterioro de la calidad de vida con síntomas asociados (irritabilidad, fatiga, ansiedad. etc.) intensos.
Según su forma de presentación: insomnio de inicio o de conciliación; de mantenimiento, y del final del sueño.
Las causas de insomnio son muy numerosas y variadas y pueden agruparse en tres categorías diferentes: las dependientes del propio paciente o causas intrínsecas, las relacionadas con el entorno del paciente o causas extrínsecas y las denominadas causas circadianas, por alteración del ciclo vigilia – sueño.
Causas intrínsecas:
Asociado con trastornos comportamentales / psicofisiológicos
Asociado con trastornos psiquiátricos
Asociado con empeoramiento respiratorio inducido por el sueño
Asociado con trastornos del movimiento
Asociado con parasomnias
Asociado con trastornos del sistema nervioso central.
Causas extrínsecas:
Asociado con factores ambientales (ruido, calor, frío, etc)
Asociado con dependencia de drogas (heroína, cocaína, xantinas, nicotina, alcohol, etc.)
Causas circadianas:
Asociado con trastornos del modelo temporal del ciclo sueño – vigilia
Para el diagnóstico del insomnio disponemos de unos procedimientos básicos y otros opcionales. Entre los primeros, están la historia clínica, la historia del sueño y la exploración física y las pruebas complementarias básicas. Entre los segundos están las agendas de sueño, la polisomnografia, los tests de latencias múltiples (MSLT), la actigrafia, la consulta al especialista en medicina del sueño y otros.
En la historia clínica deberán constatarse las dificultades para el inicio / mantenimiento del sueño así como la alteración o distrés que provoca en el funcionamiento diurno. También será importante investigar las enfermedades concomitantes, tratamientos farmacológicos y la historia del abuso de sustancias.
La historia del sueño deberá comprender los datos referentes a los parámetros del sueño (latencias, despertares, etc.), frecuencia y tiempo de evolución, factores desencadenantes, efectos residuales, higiene del sueño (siestas, horarios, etc.) y respuesta a tratamientos anteriores.
La polisomnografia consiste en realizar un estudio de sueño nocturno. No está indicada para el diagnóstico de rutina del insomnio. No obstante, deberá realizarse si tras la historia clínica, de sueño, y la exploración física se sospecha la presencia de: alteración respiratoria relacionada con el sueño; trastorno neuromuscular; narcolepsia; algunas parasomnias; epilepsia relacionada con el sueño; sospecha de mioclonus nocturno y / o síndrome de piernas inquietas, y otras afecciones diagnosticables mediante polisomnografia.
Las posibilidades del abordaje quirúrgico del insomnio giran alrededor de dos tipos de medidas, generalmente complementarias: biológicas (psicofarmacológicas y cronobiológicas) y psicológicas (cognitivas y conductuales) de forma que se puede utilizar varios tipos de recursos que incluyen:
Tratamiento etiológico: Implica el diagnóstico diferencial de las causas del insomnio ya que su etiología determinará su tratamiento.
Intervenciones psicológicas y educativas: Incluyen medidas de la higiene del sueño, técnica de control de estímulos, técnica de relajación, restricción de sueño y terapias cognitivas.
Farmacología: Hipnóticos, antidepresivos, neurolépticos, ansiolíticos, entre otros.
Cronoterapia y fototerapia.
Medidas especificas. Como norma general al iniciar un tratamiento con fármacos hipnóticos, deben asociarse siempre medidas de higiene del sueño. Sin embargo, el tipo de tratamiento dependerá del tipo de insomnio.
Insomnio transitorio: el tratamiento hipnótico puede estar indicado desde el principio del síntoma.
Insomnio subagudo: el tratamiento hipnótico puede estar también indicado desde el inicio del síntoma debiendo recomendar tratamiento cognitivo – conductual.
Insomnio crónico: si se administra medicación hipnótica deberá ser de manera temporal e intermitente. Debe realizarse siempre terapia cognitivo – conductual que constituirá la piedra angular del tratamiento.
En pacientes cuyo insomnio es secundario a otra afección, en concreto psiquiátrica se dará prioridad al tratamiento de ésta.
En pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y con síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) los benzodiacepínicos están contraindicados.
Existen otros tratamientos como los antihistamínicos, la valeriana, la melatonina, los antidepresivos, la homeopatía, etc. Que deberán ir seguidos de una serie de consejos prácticos dirigidos a conseguir una mejor noche y un mejor día.
Consejos prácticos para una mejor noche:
Procurar levantarse cada día a la misma hora. Por la noche, acostarse cuando sienta sueño pero no antes de las 23 horas.
Tomar un baño caliente antes de acostarse es relajante: procurar estar al menos 10 minutos dentro del agua.
El café, el té, las colas y el chocolate son excitantes. Evitarlos.
El alcohol “atonta” y da un sueño de mala calidad.
Dejar pasar al menos2 horas después de la cena antes de acostarse.
Mantener una temperatura constante en la habitación, entre 18 y
El ruido y la luz excesiva rompen el sueño. Dormir sin luz y sin ruido.
Consejos prácticos para un mejor día:
Seguir horarios regulares de comida, trabajo y ocio.
Realizar ejercicios suaves (andar o gimnasia) a mediodía o por la tarde.
Aprender a decir que no se esta disponible siempre.
La vida se compone de tareas por acabar que requieren un tiempo.
Organizar el tiempo haciendo listas de las cosas que se deben hacer y establecer prioridades.
Durante al menos dos momentos al día relajarse y respirar profundamente durante 5 minutos.


TELÉFONOS
El Ministerio de Sanidad ofrece un teléfono de información y atención al ciudadano: 901 400 100.
Para contactar con los servicios sanitarios de las Comunidades Autónomas hay que llamar al 112 excepto en las siguientes regiones:
- Andalucía: 902 505 060.
- Aragón: 112 y 061.
- Baleares: 061.
- Canarias: 012.
- Cantabria: 942 35 74 18.
- Cataluña: «Sanidad responde» 902 111 444.
- Galicia: 061.
- Comunidad Valenciana: 900 161 161.
A través de las páginas web de varios organismos internacionales se pueden obtener más datos sobre la evolución de la enfermedad y también consejos para evitar la propagación. Estas son algunas:
- OMS (www.who.int/es, en español).
- CDC americano (www.cdc.gov/spanish, en español).
- Ministerio de Sanidad de España (www.msc.es).

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ciudadanakeing dijo
Y hay otra, cuando se tenga sueño lo mejor es irse a la cama y no quedarse dormido en el sofa frente al televisor (te despiertas, te duermes, te despiertas, te duermes...). Eso es lo que le digo yo a mi madre, que siempre se queja de que no duerme por las noches. Elemental, se está quitando horas de sueño de esa manera.
Hace años yo sí padecía de insomio, pero afortunadamente me duró poco.
Interesante y estupendo artículo.
Un saludo joseacuenca.
10 Octubre 2007 | 01:57 AM