El Santo Grial en Aragón
Entre las reliquias más preciadas para los cristianos está, no podía ser menos, la copa en la que bebió Jesús en el transcurso de la última cena, tan preciada que son varias las poblaciones de Oriente y de Europa que se disputan el privilegio de poseerla y como tal la veneran y la muestran. La legendaria tradición, en cuanto a Aragón se refiere, nos habla de cómo fue a parar la copa a manos de José de Arimatea, quien recogió en ella algunas gotas de sangre de las heridas abiertas a Jesús cuando agonizaba en la cruz. Poco después, ese cáliz fue a parar a Roma, sin duda llevado por el mismo San Pedro cuando fundó la primera sede episcopal del cristianismo, y en Roma estaba en el siglo lll. Cuando tuvo lugar una de las más crueles persecuciones contra los cristianos, la ordenada por Valeriano, éste pretendió incautarse de los bienes de Con la llegada de los musulmanes, al decir de la leyenda, comienza toda una peregrinación del cáliz por el Pirineo (San Pedro de Tabernas, Borau, Yebra de Basa, Bailo, Jaca, Siresa y, finalmente, San Juan de En San Juan de No es de extrañar, pues, que el rey Martín l el Humano pidiera el cáliz a los monjes pinatenses que se lo hicieron llegar a Tomado de Beltrán, Antonio, Leyendas aragonesas, págs 131 – 133) Imagen: El Santo Grial conservado en la catedral valenciana.













