Salud y ejercicio físico (VII)

DIABETES Y EJERCICIO FÍSICO
La diabetes era ya conocida en la antigüedad. Del siglo XV a.C. data la primera descripción de sus síntomas, descubierta en un papiro egipcio. En el siglo II d. C., Areteo de Capadocia bautizó esta enfermedad con el nombre de diabetes, que en griego significa “sifón”. Con este término pretendía describir el síntoma más llamativo de la enfermedad: la eliminación exagerada de agua a través de los riñones (orina). Aquel mismo siglo, Galeno también hizo referencia a esta enfermedad. No es hasta el siglo XI cuando volvemos a encontrar escritos médicos sobre la diabetes, cuando Avicena habla de ella con precisión en su Canon de
En 1679, Tomás Willis realizó una descripción magistral de la diabetes y le añadió el adjetivo mellitus. Con esta palabra griega, que quiere decir “miel”, hacía referencia al gusto dulce de la orina de los enfermos.
En 1921, Frederic Banting y Charles Best consiguieron obtener insulina purificada y con esto revolucionaron el tratamiento y prevención de la diabetes tipo I: de una enfermedad fatal hicieron una crónica, permitiendo la supervivencia de los afectados. Esta enfermedad afecta a un 5 – 10 % de la población general. Esta variación depende de los estudios consultados. Se admite que por cada paciente diabético conocido existe otro no diagnosticado. Su frecuencia aumenta significativamente con la edad y también con el exceso de peso y la vida sedentaria.
La diabetes es una enfermedad que se caracteriza porque las células del cuerpo son incapaces de utilizar la glucosa que circula por la sangre y, por lo tanto, quedan privadas de su principal fuente de energía. Además esto hace que la glucosa se acumule en la sangre. Los altos niveles de glucosa en sangre (hiperglucemia) tienen consecuencias graves ya que da lugar a la aparición de complicaciones micro - vasculares y cardiovasculares que incrementan sustancialmente los daños en otros órganos y la mortalidad asociada con la enfermedad así como la reducción de la calidad de vida de las personas afectadas.

Lo que ordena a las células que tomen la glucosa de la sangre es la insulina, una hormona producida por las células beta del páncreas. La carencia de insulina o su ineficacia es la causa de la diabetes.
Hay dos tipos de diabetes:
La diabetes tipo 1, infanto - juvenil o DMID, menos frecuente pero más grave que la diabetes tipo 2. Se origina porque el sistema inmunitario ataca y destruye las células beta del páncreas que fabrican la insulina: es pues una enfermedad autoinmune. Esta diabetes no tiene cura y cuando aparece, generalmente durante la infancia o la adolescencia, obliga al paciente a la administración de insulina por vía parenteral, solución que consigue paliar los síntomas y retrasar la aparición de las complicaciones.
La diabetes tipo 2, lipopletórica o DMNID que es la más frecuente (alrededor del 90 % de los casos) y aparece normalmente en individuos adultos. Se debe a que las células del organismo se hacen resistentes a la insulina, es decir, aún habiendo insulina éstas no le hacen caso. Habitualmente este tipo de diabetes va asociado a unos hábitos de vida concretos que incluyen el sedentarismo y una alimentación inadecuada (el 80 % de las personas con diabetes tipo 2 sufren sobrepeso)
Los síntomas que produce la enfermedad son diferentes dependiendo del tipo de diabetes. En la forma más común que es la de tipo 2 los síntomas pueden ser escasos o poco llamativos: sed (polidipsia), aumento de la cantidad de orina (poliuria), aumento del apetito (polifagia), picores, infecciones, etc.
El ejercicio físico no sólo sirve para disminuir la incidencia de diabetes mellitus/resistencia a la insulina o la mortalidad asociada a esta patología, sino que también puede mejorar el control glucémico del paciente con diabetes. Así pues, la práctica de una actividad física de forma regular, constituye un aspecto imprescindible en el tratamiento de la diabetes mellitas, tan importante como la dieta y la medicación.

El ejercicio en los pacientes diabéticos produce:
1.- Aumento de la actividad de enzimas intracelulares.
2.- Mayor capacidad de consumo de oxigeno durante el ejercicio.
3.- Aumento del número y función de los transportadores de glucosa y de los receptores de insulina.
Los individuos obesos que practican ejercicio regularmente presentan menor tasa de insulina circulante, incluso sin cambios en la composición corporal. La sensibilidad a la insulina se relaciona con la composición corporal, mientras que la inactividad y la pérdida de forma física se relacionan con la resistencia a la insulina. Los efectos beneficiosos son a corto plazo; se ha detectado cómo, tras una sesión de ejercicio físico, la captación de glucosa por la fibra muscular aumenta durante 4 – 5 horas.
Probablemente esté relacionado con la mayor necesidad del músculo y el hígado de reponer los niveles de glicógeno, con un incremento paralelo de la actividad glucógeno sintetasa. En el tejido adiposo aumenta la sensibilidad a la insulina durante el ejercicio pero no en el músculo. Sí que se detecta un aumento en la actividad y número de los transportadores de glucosa en la membrana celular.
No obstante, es necesario programar con rigor el ejercicio físico en un paciente diabético. Debemos tener en consideración algunas complicaciones que pueden contraindicar la realización de deportes de contacto y/o fuerza muscular con maniobras de valsalva, por ejemplo: la retinopatía diabética proliferativa, la neuropatía periférica severa, la cardiopatía autonómica, la cardiopatía isquémica con mala fracción de eyección.
Otras complicaciones que puede presentar el paciente con diabetes al realizar ejercicio físico son las secundarias a un empeoramiento de su control glucémico de manera puntual: Hipoglucemia inducida por el ejercicio o tardía post - ejercicio, hiperglucemia en ejercicios muy intensos, hiperglucemia y cetosis en pacientes con déficit de insulina,
Pueden existir exacerbaciones o precipitaciones de procesos cardiovasculares: Arritmias, infarto de miocardio, angina de pecho, etc.
Incluso empeoramiento de las complicaciones a largo plazo de la diabetes: Retinopatía proliferativa, neuropatía, neuropatía periférica, etc.
Por otra parte, es necesario tener en cuenta tanto la medicación prescrita para el tratamiento de su diabetes como la glucemia basal antes de realizar la actividad física.
De todo lo anterior podemos deducir que el paciente con diabetes debe ser animado a tener una actividad física regular y monitorizada, apareciendo los beneficios a las dos semanas de haber iniciado el programa, manteniéndose mientras se realice la actividad los beneficios y desapareciendo a los 3 – 4 días de interrumpir el ejercicio físico.
Antes de iniciar el programa de ejercicio se debe valorar: la edad, el peso, las limitaciones en la movilidad, complicaciones crónicas de la diabetes, así como otras patologías y fármacos que recibe el paciente. Deberíamos tener una historia clínica completa, electrocardiograma, radiografía de tórax y, en los pacientes de alto riesgo, se recomienda una prueba de esfuerzo. Un examen de fondo de ojo, así como una determinación de microalbuminuria y un examen neurológico.
Podemos empezar por dar una serie de consejos prácticos, para iniciar el programa de actividad física regular: Caminar en vez de usar los medios de transporte en distancias cortas, subir y bajar escaleras en vez de utilizar ascensor, caminar una hora diaria.
Si estamos ante un paciente diabético sin complicaciones, el ejercicio a realizar no tiene grandes limitaciones y dependerá de las preferencias personales. Cada sesión de ejercicio debe comenzar con 5 – 10 minutos de calentamiento. La parte del ejercicio de intensidad es de
En un paciente diabético tratado sólo con dieta no ocurren problemas en la regulación de la glucemia. En el paciente tratado con antidiabéticos orales pueden aparecer episodios de hipoglucemias, en ejercicios prolongados, y por tanto, es necesario administrar suplementos de hidratos de carbono.
El paciente tratado con insulina puede presentar episodios de hipoglucemia, hiperglucemia y /o hiperglucemia con cetosis. Por ello, es aconsejable medir la glucemia al empezar el ejercicio, teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones:
1.- Tomar hidratos de carbono entre 1 y 3 horas antes del ejercicio,
2.- Tomar hidratos de carbono cada 30 minutos (25 – 30g) si el ejercicio es intenso o de larga duración,
3.- Aumentar el consumo de hidratos de carbono hasta las 24 horas, después del ejercicio, dependiendo de la intensidad y duración..
4.- Disminuir la insulina antes del ejercicio (30 – 35 %).
5.- Monitorizar la glucosa antes, durante y después del ejercicio,
6.- Administrar la insulina por lo menos una hora antes del ejercicio. Si la inyección se realiza en menos de 1 hora, se debe administrar en una zona que no se ejercite con la actividad física. El abdomen es la zona donde se absorbe con mayor regularidad, y
7.- Retrasar el ejercicio si la glucemia es mayor de 250 mg/dl.
8.- Presencia de cetonurias positivas
En resumen, la actividad física se ha mostrado una herramienta terapéutica útil en el tratamiento de la diabetes mellitas y, por tanto, en la resistencia a la insulina, así como en la disminución de la morbi – mortalidad cardiovascular en este grupo de pacientes y en la progresión de estadíos con mejor pronóstico (normofunción glucémica o intolerancia a los hidratos de carbono) a estadios con peor pronóstico (diabetes mellitus).

Recomendaciones:
1.- Hazte un examen médico antes de empezar a hacer ejercicio.
2.- Elije ejercicios que sean adecuados a tu salud.
3.- Haz las cosas fáciles. Tómate tiempo, no tienes que ganar una carrera.
4.- Haz ejercicios de calentamiento y estiramiento cuando empieces a hacer ejercicio.
5.- Finaliza tu ejercicio con un periodo de enfriamiento.
6.- Adapta tu ejercicio a las condiciones que te permitan tu corazón y tus pulmones.
7.- Bebe abundantes liquidos.
8.- Lleva ropa adecuada para el tipo de ejercicio que vas a realizar y las condiciones climáticas.
9.- Cuida tus pies.
10.- Controla los niveles bajos de azucar.
11.- Controla la glucemia después del ejercicio.
12.- El tiempo del ejercicio debe ir acorde a la alimentación y la insulina.
13. Ve preparado para tratar la hipoglucemia (lleva azucar)
Imagenes:
1.- Páncreas.
2.- Estructura molecular de la glucosa
3.- Estructura molecular de la insulina.














Vsalud dijo
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5 Febrero 2011 | 05:15 PM