Nuestra Señora de la Sagrada y las avenidas del Ebro y la Huerva.
Leyenda del siglo XIV (Monzalbarba)
El año 1397 fue un año de muchas nieves y de lluvias abundantes, tanto que las tumultuosas aguas de
No menos dramáticos y devastadores fueron los efectos del ancho Ebro, varias veces desbordado, que se llevó aguas abajo no sólo el puente de barcas de la ciudad, sino también una sólida torre de piedra construida en medio del río, arrasando no sólo huertas y campos, sino también algunos lugares y edificaciones que estaban cercanos a su orilla.

Aguas arriba de Zaragoza, aledaña a la población de Monzalbarba, en la vera misma del Ebro, la piedad de los hombres había levantado una capaz y hermosa ermita en época anterior a la llegada de los moros –

En esta ocasión, la crecida del Ebro fue de tal envergadura que llegó a sobrepasar la altura de la puerta de la ermita de Nuestra Señora de la antigua, que estaba abierta de par en par, pero sin que una sola gota de agua penetrara en su interior. Sin que nadie pudiera explicarse cómo pudo ocurrir, el propio río se constituyó en autentica muralla. Como si se tratara de un sólido dique de contención invisible. Desde ese instante, como empujadas por una enorme fuerza sobrenatural, las aguas comenzaron a descender. Lo que en la ciudad de Zaragoza había sido destrucción y desolación por los devastadores efectos del Ebro y de










