Salud y Ejercicio Físico (VIII)
DESPUÉS DE LA LESIÓN
Las definiciones más corrientes sobre lesión deportiva consideran el tiempo que el deportista está alejado de la actividad física como determinante principal. Pero, en términos generales, admitimos que las lesiones deportivas son lesiones que ocurren durante la práctica o durante el ejercicio físico. Algunas ocurren accidentalmente. Otras pueden ser el resultado de malas prácticas de entrenamiento o del uso inadecuado del equipo de entrenamiento. Algunas personas se lastiman cuando no están en buenas condiciones físicas. En ciertos casos se deben a la falta o escasez de ejercicios de calentamiento o estiramiento antes de jugar o hacer ejercicio
La principal clasificación de las lesiones deportivas establece dos tipos principales: agudas y crónicas. Las lesiones agudas se definen como “aquellas caracterizadas por un inicio repentino, como resultado de un hecho traumático”. Éstas se acompañan inmediatamente por un conjunto de signos y síntomas tales como dolor, hinchazón y pérdida de la capacidad funcional. En las mismas, la fuerza crítica se ha definido como la magnitud de una fuerza única con la cual se daña la estructura anatómica afectada (Nigg y Bobbert, 1990).
Las lesiones crónicas se definen como aquellas “caracterizadas por un inicio lento e insidioso, que implica un aumento gradual del daño estructural. Éstas lesiones, a diferencia de la agudas, no dependen de un único episodio traumático, sino que se desarrollan progresivamente. En muchos casos, son propias de deportistas que practican actividades que requieren movimientos repetidos y continuos, como correr. En consecuencia, tales lesiones se llaman a veces lesiones por sobrecarga y presuponen que el deportista ha hecho, sencillamente, demasiadas repeticiones de una actividad física dada. Se caracterizan por presentar dolor mientras se practica actividad física, dolor leve, incluso en reposo e hinchazón.

Probablemente los términos más empleados para diferenciar los tejidos que sufren lesiones sean los acuñados como tejidos blandos y tejidos óseos. Así que según esta circunstancia las lesiones deportivas se pueden clasificar en lesiones de partes blandas y lesiones óseas. Los tejidos blandos incluyen los músculos, las fascias, los tendones, las cápsulas articulares, los ligamentos, los vasos sanguíneos y los nervios. La mayoría de las lesiones que afectan a los tejidos blandos consiste en contusiones, esguinces y distensiones. Los tejidos óseos abarcan cualquier lesión ósea del cuerpo.
Una breve mención a las denominadas lesiones catastróficas. Se trata de lesiones graves que comportan lesiones en el cerebro y/o en la médula espinal y pueden amenazar la vida del paciente o pueden ser permanentes con secuelas. Dentro de estas cabe destacar las lesiones las lesiones directas que se producen practicando un deporte y, las indirectas que se definen como aquellas que se producen por una insuficiencia sistemática al desarrollar un esfuerzo en una actividad deportiva, o por una complicación o secuela de una lesión no mortal (Mueller y Cantu, 1993).
Si surge una lesión deportiva, por regla general, es conveniente la valoración por un profesional. Se recomienda utilizar, en primera instancia, el método HICER (Hielo, Compresión, Elevación y Reposo), para aliviar el dolor, reducir la inflamación y acelerar la recuperación. Hay que seguir estas recomendaciones tan pronto ocurra la lesión y continuar haciéndolo al menos por 48 horas.
Ahora bien, el verdadero propósito de estas líneas es comentar algo que todo deportista y todo profesional se plantea ante una lesión deportiva: ¿Se debe dejar la actividad deportiva después de una lesión hasta su total recuperación?
En medicina no todo es dos por dos igual a cuatro y, a veces, como pacientes, nos podemos encontrar ante la disyuntiva de tener que decidir entre dos o más tratamientos prescritos, cada uno de ellos por médicos diferentes. Por poner un ejemplo, en el caso de lesiones deportivas menores (tendinitis, etc), el consejo habitual es hacer reposo hasta que el dolor desaparezca; pero algunos expertos en medicina deportiva, entre ellos James Winstein, traumatólogo del Dartmouth Collage de Estados Unidos, defienden que esta actitud es más bien contraproducente y que se trata de un tratamiento obsoleto, ya que la mejor manera de tratar estas lesiones es continuar haciendo ejercicio físico, aunque de manera moderada, y aseguran que, si la lesión no es grave, es probable que el reposo prolongado haga más duradero el periodo de recuperación.
Algunas investigaciones han demostrado que los dolores esencialmente inflamatorios, como la artritis y el dolor lumbar crónico, mejoran cuando los pacientes siguen con su actividad. De ahí que ahora se este experimentando si sucede los mismo con los tendones inflamados, lesión frecuente entre los deportistas, en el departamento de traumatología y de cirugía ortopédica del Medical Center de
Sin embargo, la insuficiente vascularización de los tendones aconseja reposo para evitar la aparición de lesiones crónicas; de momento, se recomienda disminuir o detener cualquier actividad física.
No obstante, se recomienda tener cuidado con el deporte cuando se tiene algún tipo de lesión y acudir al médico para que nos ofrezca un diagnóstico preciso y descartar una lesión más grave, como algún hueso roto, fractura de ligamento o algún tipo de desgarro muscular
. Las lesiones deportivas. Ronald P. Pfeiffer /Brent C. Mangus.

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- CDC americano (www.cdc.gov/spanish, en español).
- Ministerio de Sanidad de España (www.msc.es).

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liliana corbera dijo
me encantó tu pagina ,fué myu útil, soy alumna de materia ergonomía,con lesiones frecuentes L.E.R. Grácias y la música re linda!!!
21 Abril 2009 | 03:42 AM