La Lonja de Mercaderes (Zaragoza)
La Lonja, Fachada Sur.
Hasta la construcción de
Don Hernando de Aragón, de la familia real (Hijo de Don Alonso y nieto de Fernando el Católico), arzobispo de Zaragoza y gran impulsor de las artes, propuso su construcción al Concejo de la ciudad, en 1541, con objeto de dotar a los mercaderes de un lugar a sus actividades. El Concejo accedió a la sugerencia.
El maestro Juan de Sariñena, arquitecto municipal, Alonso de Lezanes y Gil Morlanes menor fueron los ejecutores. Este último se encargo del diseño interior,. De planta rectangular, el exterior, de ladrillo, en típico aragonés, con grandes huecos en las fachada terminadas en arquería corrida, adornada con cabezas en relieve y coronadas con un magnifico alero de madera tallada. Sobre los ángulos del tejado, hay cuatro torreoncillos decorados con azulejos vidriados. En el testero campea un ostentoso escudo del emperador Carlos V, con la fecha de 1551, año en que se finalizó, donde se funden las armas de los reinos peninsulares con los del mundo, con dominios en los que “nunca se ponía el sol”. La inscripción, el letra gótica, dice en su totalidad: ANYO DEL NACIMIENTO DE NUESTRO SENYOR JESUCRISTO DE 1551, CONREGNANTES DONYA JUANA Y DON CARLOS SU HIJO, REYES Y EMPERADORES NUESTROS SENYORES, Y JURADO DON FELIPE, HIJO DE DICHO EMPERADOR POR REY EN ESTE NUESTRO REYNO Y REYNOS DE ESPAÑA, SIENDO JURADOS DE ESTA CIUDAD CARLOS TORRENAS, JERÓNIMO ZAPATA, JUAN BUCIE Y NETELM, JUAN CAMPI Y JUAN DE ROBRES; SE ACABO ESTA LONJA Y A QUAL CIUDAD TENGA DIOS DE SU MANO PARA QUE SIEMPRE SE EMPLEHEN EN JUSTICIA, PAZ Y BUEN GOBIERNO DELLA.
El gran salón, dividido en tres naves de igual altura, mantiene un techo de complementos gentiles sobre robustas columnas con anillo en el fuste y capiteles jónicos. Sus cimientos, corroídos por los manejos del Ebro, han podido sostener el alado conjunto de nervios, bovedillas y florones del palacio florentino que tuvo plaza para sí y que hoy se empequeñece ante la enorme y desolada superficie de su entorno. Las columnas se deben al maestro cantero Juan de Segura, vecino de Barbastro, quién las labró aprovisionándose de la piedra de los muros romanos que circundaban el recinto antiguo de la ciudad.
Actualmente
Bibliografía: - ¡Aquí Zaragoza!. Tomo III. José Blaco Ijazo. 1952 - Conoce bien Zaragoza. Antonio Beltrán Martinez. COPE Zaragoza. 1997 - Guía Historico-artistica de Zaragoza. Guillermo Fatás y colaboradores. Ayntamiento de Zaragoza, 1982
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