Pedro Ramón y Cajal

Repasando documentos archivados en mi biblioteca cayó hace unos días en mis manos una reseña biográfica de Don Pedro Ramón y Cajal publicada el viernes 12 de octubre de 1990 en el Heraldo de Aragón, al cumplirse cuarenta años de su muerte, la cual me permito transcribir aquí con la finalidad de rendir homenaje a este maestro, probablemente poco conocido de los aragoneses, debido a la sobresaliente figura de su hermano, don Santiago. Zaragoza y Aragón le deben mucho. Su historia, su afán de superación, su encomiable curiosidad tanto en su juventud como en su vida profesional le confieren un lugar de honor en

El artículo lo firmaba el profesor doctor don Fernando Solsona, médico, eminente historiador y actual presidente de
Pedro Ramón y Cajal ha sido uno de los mayores sabios y uno de los mejores médicos que ha dado Aragón en su historia. Sólo su paradigmática humildad y la luz cegadora del astro de primera magnitud que fue su hermano le han impedido ser debidamente apreciado, en toda su grandeza, por los menos afortunados.
Hoy, cuatro décadas después de su muerte, a la avanzada edad de 96 años, su figura se agiganta al considerar sus decisivas contribuciones a la biología animal, a la histología del sistema nervioso, a la ginecología y a la patología regional aragonesa.
Nació en Larrés (Huesca) el 23 de octubre de 1854. Era hijo de Justo Ramón Casasús, hombre de una pieza, que de modesto barbero llegó a ser profesor de trabajos anatómicos de 
Vivió su infancia en Larrés, Valpalmas, Luna y Eyerbe. Estudió bachillerato en Huesca acompañando a su hermano Santiago (dos años mayor que él con quien estuvo muy unido siempre) en sus aventuras y travesuras, algunas de tal calibre que, después de siglo y cuarto, todavía se recuerdan por tradición oral, además de constituir deliciosas páginas del libro de don Santiago “Mi infancia y juventud”. Un pequeño fracaso escolar y el miedo a su padre motivaron que huyese de su casa hacia Burdeos, donde embarcó para Argentina y Uruguay. Allí hizo de todo, soldado, héroe de
Estudió Medicina en Zaragoza que terminó, con sobresaliente, en tres años, habiendo sido alumno interno pensionado. Ejerció, entre 1881 y 1888, en

En 1894 obtuvo por oposición, la cátedra de Histología de Cádiz, donde permanecerá hasta 1899, desarrollando una magnifica obra de investigación y granjeándose el cariño y la devoción de los gaditanos. Dicho año se traslada a Zaragoza para ocupar la cátedra de Obstetricia y Ginecología (donde enseñará no sólo esta materia, sino también histología y bacteriología) hasta su jubilación en 1925, pero siguió ejerciendo la medicina. Al cumplir los 95 años, solicitó su baja en el Colegio de Médicos, siendo nombrado colegiado de honor. Fue siempre un alumno más entre sus discipulos y con la mayor sencillez transmitía sus enormes conocimientos, fruto de su trabajo constante y dilatada experiencia, como señala Ricardo Horno Liria.
Fue médico total: internista, cirujano, ginecólogo, analista, anatomopatólogo y hasta radioterapeuta; operaba, asistía partos , analizaba sangres y tumores y hasta colocaba rádium con singular pericia. Dirigió con Ricardo Royo y Ricardo Lozano, la revista “La clínica moderna”. Fue presidente del Colegio de Médicos entre 1907 y 1911. En sus 64 años de ejercicio profesional en Zaragoza y provincia fue siempre modelo de cordialidad y respeto con enfermos y compañeros.

La obra de investigación histológica, que había realizado en Zaragoza entre 1890 y 1894, la prosiguió en Cádiz entre 1894 y 1899. Con primoroso método los dos hermanos trabajaron en paralelo. Pedro estudiaba en vertebrados inferiores (anfibios, reptiles, peces y aves) el mismo problema que Santiago investigaba en mamíferos. Esta labor motivó, al menos, nueve publicaciones sobre histología comparada de los centros visuales en diferentes animales, le valió el premio Martínez Molina de 1902, altas distinciones internacionales y el respeto de toda
A su regreso a Zaragoza, aplicó su talento investigador a la histopatología y clínica ginecológicas dando lugar a no menos de tres docenas de artículos. Pero, acaso, el capitulo más decisivo de su importante obra fue el que dedicó a la patología regional aragonesa. Identificó las fiebres de Malta, describió las formas clínicas hemorrágica y nerviosa de la misma, admitió muy precozmente el contagio interhumano, señaló las posibles falacias de algunas pruebas de laboratorio y estableció con claridad las bases del diagnóstico diferencial; sus publicaciones de 1904 y 1914 son fundamentales en la historia de la medicina española y asi fueron reconocidas por todas las grandes figuras que posteriormente han laborado en este problema. Su trabajo sobre variabilidad de la morbosidad en nuestra región, que su dilatada experiencia y capacidad había observado a lo largo de medio siglo (desaparición de algunas enfermedades, entre ellas el paludismo, tan frecuente en Alfajarin,
Como su hermano tuvo gran preocupación por la psicología experimental, el hipnotismo y las ciencias metapsíquicas; su biblioteca de estos temas, que se conserva hoy gracias al celo de su nieto, el doctor don Pedro Ramón y Cajal Abello, era magnifica; también lo era la sección dedicada a historia y literatura. Fue aficionado al cine y, al igual que su hermano, amante y cultivador de las tertulias.
Por sus trabajos de anatomía comparada fue nombrado, en 1907, presidente de 
Fue reacio a las distinciones y homenajes. “los honores que he logrado han sido muy grandes: ser español, ser aragonés, ser médico y ser hermano de Santiago”; en esta frase, escrita con motivo del magno homenaje que le rindió la ciudad cuando cumplió 96 años (dos meses antes de su muerte, ocurrida el 10 de diciembre de 1950), se compendian varias de las virtudes que atesoraba el alma grande de don Pedro: acendrado patriotismo, no inferior al de su hermano, aragonesismo de la mejor ley, vocación, humildad, serenidad, señorío, admiración y cariño por la familia. Por otra parte, eran bien conocidas su generosidad, tolerancia, el amor a los animales (erizos y lagartos corrían sueltos por su casa de la calle Costa), su afabilidad y su profunda religiosidad, acaso la única diferencia con Santiago que revelaban la recia arquitectura de su carácter.
Ayuntamiento de Zaragoza y Diputación Provincial le concedieron la medalla de oro, pero ninguna plaza o calle de la capital recuerda a este sabio, que reunía, junto a un talento privilegiado, tan hermoso caudal de virtudes cívicas.
(*) Transmitido por su nieto, el doctor Pedro Ramón y Cajal Abelló, este suceso viene descrito también en la tesis de Beatriz Martin (Facultad de Medicina de
Bibliografía relacionada:
Galán Bergua, P.: “Pedro Ramón y Cajal”; en Biografías aragonesas, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1967
Horno Liria, R.: “Pedro Ramón y Cajal”; en Semblanzas de ginecólogos aragoneses, Zaragoza, Real Academia de Medicina, 1975
Solsona, F.: “Pedro Ramón y Cajal (1854-1950)”. Serrablo, Año XXX nº 170. Septiembre 2000
Andrés de Carlos J y Ramón y Cajal agüeras S.: “Pedro Ramón y Cajal, médico, histólogo y docente”. Rev Esp Patol 2002; vol 35 nº 4
Imágenes:
1.- Don Pedro Ramón y Cajal con toga y medalla de catedrático
2.- Don Justo y Doña Antonia Cajal, padres de Don Pedro Ramón y Cajal
3.- Casa natal de don Pedro Ramón y Cajal. Larrés (Huesca)
4.- Don Pedro con su hermano Santiago, sus hermanas y su madre
5.- Don Pedro Ramón y Cajal, en su jubilación
6.- Casa donde vivió y murio do Pedro Ramón y Cajal. C/ Joaquín Costa, 12. Zaragoza
MI FAMILIA




elena rodriguez ramon dijo
Estoy interesada en todo lo relacionado con la familia...esposa, hijos/as, nietos del ilustre Dr.Pedro Ramon y Cajal.
10 Mayo 2008 | 11:52 AM