Salud y Ejercicio Físico (IX)

LESIONES EN EL BALONCESTO (l)
Concepto y clasificación de lesión
La lesión es el resultado de la aplicación sobre el cuerpo, o sobre parte de él, de una o más fuerzas que exceden su capacidad de resistencia. Las fuerzas pueden ser aplicadas en forma instantánea o bien a lo largo de un periodo prolongado de tiempo. La naturaleza exacta de la lesión, es decir, los tejidos afectados y la forma en que se produce esta, depende del mecanismo de aplicación de la fuerza lesional. Las lesiones se pueden clasificar en
agudas, suceso traumático preciso a partir del cuál se
instaura un daño o lesión y en lesiones por sobrecarga, también denominadas atlopatías, tecnopatías o lesiones por abuso o sobresolicitación, en las que la instauración de la afección se produce de una forma imprecisa, gradual y que está en relación con la repetición del gesto deportivo.
Nos referiremos a las afecciones ligamentosas del tobillo y de la rodilla que son, con diferencia, las que se producen con más frecuencia. La lesión ligamentosa más frecuente es el esguince.
Esguince de tobillo.
En el tobillo existen dos ligamentos principales: Ligamento lateral interno o deltoideo y ligamento lateral externo. El primero, que se encuentra en la parte interna del tobillo, se afecta en un 10 % de casos de esguince de tobillo. El externo, que se localiza a modo de abanico en la parte lateral externa del tobillo y que está formado por tres fascículos (anterior, medio y lateral) se afecta en un 90 % de los esguinces de tobillo.
El mecanismo de producción del esguince de ligamento lateral externo es el de inversión del tobillo (movimiento por el que la planta del pie se dirige hacia la cara del individuo), clásicamente el pisar a un contrario o realizar una recepción del pie sobre su parte externa. El mecanismo de producción del esguince de ligamento lateral interno es el de eversión del tobillo (movimiento por el que la planta del pie se dirige hacia afuera).

Atendiendo al grado de afectación ligamentosa existen tres grados de esguinces:
-Esguince de primer grado. Sólo existe una elongación de las fibras ligamentosas sin ruptura de sus fibras.
-Esguince de segundo grado. Existe una rotura parcial de las fibras del ligamento, por lo que también se denomina rotura parcial del ligamento.
-Esguince de tercer grado. Existe una rotura total de las fibras del ligamento, por lo que
también se denomina rotura total del ligamento.
En las edades jóvenes, debido a la fragilidad ósea, es posible que en un movimiento de tracción
extrema del ligamento no se produzca una afectación importante de sus fibras pero sí que se
produzca un arrancamiento de la zona ósea de inserción del ligamento: arrancamiento perióstico.
El cuadro clínico que se presenta en el esguince es el de dolor inmediato, que no es concordante con la gravedad del esguince y no se debe utilizar para valorar la gravedad y evolución de los esguinces, incluso hay que saber que existen esguinces de tercer grado que cursan con una baja intensidad de dolor debido a la rotura de las fibras nerviosas conductoras de las sensaciones dolorosas.
Dependiendo del grado de afectación existe una mayor o menor impotencia funcional: desde la posibilidad de seguir la actividad deportiva en los esguinces de primer grado hasta imposibilidad de levantarse del suelo en las roturas ligamentosas totales.
También en relación con la gravedad del esguince aparece una tumefacción, edema y hematoma, más importantes y precoces cuanto más afectación se ha producido. La aparición de lo que la escuela francesa llama un "huevo de paloma" es un signo patognomónico de rotura total de ligamento lateral externo.
Muy importante es la sensación percibida por el deportista en el momento de lesionarse: la
sensación de rotura, chasquido o latigazo es sugestiva de una grave afectación ligamentosa.
El tratamiento inmediato que se debe realizar es sencillo y permite, si no reducir el grado de
afectación, no añadir más lesión a la producida inicialmente lo que, desde mi punto de vista ya es suficientemente importante. En este esquema de tratamiento, cuyo conocimiento y aplicación es de obligado conocimiento por todos los implicados en la práctica deportiva, son tan importantes las medidas a tomar como las medidas a evitar.
En primer lugar hay que suspender la actividad físico-deportiva que se estuviera realizando y trasladar al muchacho donde pueda ser atendido con tranquilidad. Se debe retirar el calzado deportivo con tranquilidad (soltando bien los cordones). A veces he tenido la impresión de que algunos ligamentos de tobillos se han roto después de la forma en que le han "arrancado" el calzado personas inexpertas. Se retira el calcetín y se valora la zona lesionada (tumefacción, hematoma, etc).
No se realizan movimientos intempestivos del tobillo ni, mucho menos, masajes de la zona. Tampoco se aplicarán pomadas ni sprays de ningún tipo salvo los productores de frío.
Inmediatamente se aplica FRÍO. La forma de aplicación de frío es variada: Desde agua fría si no se dispone de otra cosa, hasta hielo picado que es lo más efectivo. La aplicación del frío se realiza interponiendo una prenda delgada que puede ser el mismo calcetín, de la siguiente manera:
Agua fría, si no se dispone de otra cosa.
Spray atomizador de frío: Cloretilo u otros spray comerciales. Esta aplicación tiene efecto sólo a nivel muy superficial.
Bolsas de frío instantáneo. Muy útiles si hay dificultad para conseguir hielo habitualmente.
Hielo. Que es el mejor método de que se dispone: 15-20 minutos de aplicación cada dos horas.
Se procede a la elevación de la extremidad afectada y se puede colocar un vendaje elástico no adhesivo muy suave (apretando muy poco la zona afectada).
Habiendo tomado estas medidas se puede trasladar al muchacho a un centro asistencial donde sólo tendrán que hacer la valoración diagnóstica y la decisión de su tratamiento definitivo.
Este tipo de tratamiento es el que se deberá aplicar en caso de lesión deportiva bajo cualquier circunstancia, salvo que se haga alguna consideración específica en algún caso muy concreto.
Afectaciones ligamentosas de la rodilla.
Los ligamentos que pueden afectarse en la articulación de la rodilla son los ligamentos laterales, interno y externo y los ligamentos cruzados, anterior y posterior:
Mecanismo de producción: cuando se fuerza la articulación más allá de su amplitud normal de movimiento. El mecanismo de producción del esguince de LLE del tobillo es por inversión del pie (flexión plantar, supinación y rotación interna), mientras el esguince de LLI de la rodilla se produce por un traumatismo directo en la parte externa de la rodilla y se suele asociar a un movimiento de rotación. Esto provocará una inestabilidad en el plano horizontal, afectando según la intensidad del traumatismo a los ligamentos cruzados y los meniscos.
Lesiones de los ligamentos laterales. Los ligamentos laterales se disponen de forma longitudinal y superficial, en la parte interna y externa de la rodilla. Limitan respectivamente los movimientos de valgo y varo de la rodilla. El mecanismo lesional es el mecanismo de valgo forzado (rodillas en X) en el caso del lateral interno y el varo forzado (rodillas en O) en el caso del lateral externo.

El cuadro clínico es dolor inmediato, impotencia funcional y tumefacción en dependencia del grado de afectación.
El tratamiento inmediato es similar al del esguince de tobillo: Reposo, crioterapia, vendaje suave, elevación del miembro afectado y traslado a centro médico.
Lesiones de los ligamentos cruzados. Se disponen en forma de cruz, de ahí su nombre, en el
interior de la rodilla y confieren una gran estabilidad a la misma. El mecanismo lesional es el desplazamiento anterior y posterior de la tibia respecto al fémur, así como la rotación de la pierna respecto al fémur. Se trata de lesiones muy graves desde un punto de vista funcional deportivo por cuanto son elementos imprescindibles para la adecuada estabilización de la rodilla. Su periodo de recuperación es muy largo. Existe la posibilidad de que se asocien a otras lesiones de la rodilla en el mismo accidente. Un caso típico es la "triada" del esquiador que supone una rotura de un ligamento cruzado, de un ligamento lateral y de un menisco.
El cuadro clínico es similar al de la afectación de los ligamentos laterales y, generalmente, se tiene una mayor sensación de rotura así como una tumefacción de la rodilla muy importante en la que, mediante punción, se comprueba la existencia de un hemartros (sangre en el interior de la articulación) que es un signo casi inequívoco de rotura de ligamento cruzado.
El tratamiento inmediato es similar al de los ligamentos laterales.
Cualquier tendón del organismo puede afectarse de forma aguda, bien por una tracción excesiva o bien por un traumatismo directo. Lógicamente suele haber una correspondencia del tendón afectado con el tipo de actividad practicado. En cualquier caso los tendones que se afectan con mayor frecuencia son el tendón de aquiles y el tendón rotuliano. Los tendones del hombro se afectan más frecuentemente en actividades que emplean la extremidad superior: natación, lanzamientos y carga de pesos.
Los dos tipos más frecuentes de lesión aguda tendinosa son la tendinitis y la rotura tendinosa, esta última poco frecuente en edades jóvenes.
En las tendinitis aparece dolor del tendón afecto que se incrementa al efectuar el movimiento tributario del tendón afectado: Extensión de la rodilla (salto) en el tendón rotuliano y flexión plantar del tobillo, en el tendón de Aquiles. Suele haber tumefacción del tendón y crepitación, además de moderada impotencia funcional.

El tratamiento se basa en el reposo, crioterapia y descarga del tendón: cincha rotuliana en el caso del rotuliano y talonera elevadora en el tendón de Aquiles.
En las roturas tendinosas, que pueden ser totales o parciales, se produce un dolor súbito precedido de un chasquido audible, en ocasiones, y en una inmediata impotencia funcional. Se impone tratamiento crioterápico, reposo y traslado inmediato a centro médico.




TELÉFONOS
El Ministerio de Sanidad ofrece un teléfono de información y atención al ciudadano: 901 400 100.
Para contactar con los servicios sanitarios de las Comunidades Autónomas hay que llamar al 112 excepto en las siguientes regiones:
- Andalucía: 902 505 060.
- Aragón: 112 y 061.
- Baleares: 061.
- Canarias: 012.
- Cantabria: 942 35 74 18.
- Cataluña: «Sanidad responde» 902 111 444.
- Galicia: 061.
- Comunidad Valenciana: 900 161 161.
A través de las páginas web de varios organismos internacionales se pueden obtener más datos sobre la evolución de la enfermedad y también consejos para evitar la propagación. Estas son algunas:
- OMS (www.who.int/es, en español).
- CDC americano (www.cdc.gov/spanish, en español).
- Ministerio de Sanidad de España (www.msc.es).

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plegatin dijo
Nada...pasaba a saludar
muy trabajado el post y didáctico
saludos
2 Junio 2008 | 09:37