
Ebrobus
Una de las consecuencias de la Exposición internacional de Zaragoza es el regreso de la navegación al río Ebro. Lejos queda en el recuerdo la barca de Félix Mar Lorente “el tio Toni” que por un módico precio trasladaba de un lado al otro a cuantas personas querían hacerlo. Discurría la década de los 40 del siglo pasado. Utilizaba el método de la sirga, como en los antiguos pontones. Esto sucedía muy cerca del Pilar, antes de construirse la antigua pasarela. Posteriormente se pusieron en marcha las famosas “gasolineras”, lanchas a motor, precursoras del medio que hoy nos ocupa, aunque más ruidosas y más contaminantes. Durante estos últimos años sólo las piraguas de los deportistas del Club Deportivo Helios surcaban las corrientes del caudaloso río.

Catamaran "Féliz de Azara"
Hoy se retoma esa navegación con la puesta en funcionamiento de unas embarcaciones con paneles solares construidas allende nuestras fronteras (parece mentira en un país con tantos kilómetros de costas y con una magnifica industria naval).

La barca del "tio Toni"
La concesionaria del transporte fluvial, Turismo Ebro Fluvial, será la que lleve a cabo estos recorridos desde Vadorrey hasta Ranillas con parada intermedia en el Náutico aunque inicialmente por diferentes circunstancias acaecidas, avenida del Ebro por las últimas lluvias del mes de mayo y la construcción de las península para levantar la pasarela de Manterota, “el Pincho”, que obligara a un dragado del río, se retrasara unos días. De momento se realizaran recorridos desde Vadorrey al entorno del balcón de San Lázaro, cerca del Puente de Piedra.

"Gasolineras"
Mientras se ponen balizas, se acaba de construir el embarcadero de Ranillas y del Náutico, los tres Ebrobuses, con capacidad para 24 personas cada uno, y los dos catamaranes, con cabida para 75, a una velocidad de 3 o 4 nudos, unos 5 km/hora, trasladaran a forasteros y paisanos en un paseo a lo largo del río, embellecido con el magnifico trabajo de recuperación, realizado en sus riberas. Tan apenas hacen ruido y no levantan olas con lo que la flora y la fauna del río no tiene porque sufrir. El único inconveniente lo elevado del billete, muy lejos del precio que cobraba el tío Toni.
servido por joseacuenca
1 comentario
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unasenderista dijo
Muy interesante el post, pero seguro que pronto no hará falta barca alguna para cruzar, con la sequia, se podrá pasar andando, saludos
29 Junio 2008 | 12:48 PM