Salud y Ejercicio Físico (X)

LESIONES EN EL BALONCESTO (II)
C. Lesiones musculares
En niños no son frecuentes las lesiones musculares graves y éstas se circunscriben a las contusiones leves o la elongación muscular. Un 29% de los accidentes musculares sucede entre los 16 y los 20 años.
El músculo puede afectarse por diversos mecanismos (contusión y tracción principalmente) pudiendo producirse varios tipos de lesiones musculares:
- Elongación muscular: Desorganización macromolecular de la miofibrilla sin lesiones histológicas visibles de la célula.
- Contractura muscular: Puesta en tensión miotática que puede acompañarse o no de elongación, sin lesiones histológicas visibles. Suele acompañar al resto de lesiones musculares.
- Tirón muscular: Rotura de algunas fibras musculares con retracción de las mismas, sin afectación de la integridad anatómica del músculo: las lesiones histológicas son patentes.
- Rotura muscular parcial: Rotura de fibras musculares que afectan a varios fascículos. La dehiscencia es evidente macroscópicamente y las lesiones histológicas son importantes.
- Rotura muscular completa: Sección anatómica de la totalidad de los fascículos musculares de un músculo.
- Contusión muscular: Aplastamiento y rotura eventual de fibras musculares consecutiva a un choque directo.

El cuadro clínico de una lesión muscular es la aparición de dolor súbito, tras el mecanismo de producción lesional, con impotencia funcional más o menos importante dependiendo del grado de afectación producido. En caso de rotura importante se produce sensación de rotura o chasquido (síndrome de la pedrada en la pantorrilla) inmediato. Posteriormente se produce, en relación con la gravedad de la lesión, más o menos contractura, tumefacción de la zona y aparición de equimosis.
El tratamiento inmediato de la lesión es similar al del esguince de tobillo, pero con dos consideraciones: El vendaje compresivo debe ser suave y, bajo ningún concepto, se debe aplicar masaje. La aplicación de masaje en las lesiones musculares está en relación directa con la aparición de graves complicaciones como son el hematoma intramuscular, un área de fibrosis muscular funcionalmente inactiva, y la osificación postraumática.

Actualmente las lesiones musculares (roturas fibrilares), según la gravedad se clasifican en grado I, II y III.
Sintomatología: Las distensiones grado I cursan con dolor local, que aumenta con la tensión muscular, y con una mínima perdida de fuerza. Se produce una leve inflamación con un cambio en la coloración del tejido (equimosis) y una sensibilidad anormal en la zona afectada. Las distensiones grado II son semejantes a las de grado I, pero presentan un mayor deterioro de la función muscular.
Las distensiones grado III presentan signos y síntomas severos con pérdida de la función muscular, siendo frecuente encontrar un defecto palpable en el músculo.
Pueden tener secuelas como hematoma residual, perdida de elasticidad, calcificaciones, etc.
Las localizaciones más frecuentes son isquiotibiales, gemelos y cuádriceps.
D. Lesiones meniscales
Los meniscos, interno y externo, son elementos fibrocartilaginosos que sirven de elemento de amortiguación entre el contacto del fémur y la tibia.
Su afectación siempre está mediada por un traumatismo, por lo que su incidencia aumenta con la práctica de actividades o deportes violentos.
El mecanismo por el que más frecuentemente se afectan los meniscos es el de rotación del fémur sobre la tibia en gestos de flexo-extensión o de adducción-abducción. Otros mecanismos son la hiperflexión e hiperextensión y el valgo o varo forzado exagerado de la rodilla provocados por un traumatismo en el momento de la flexión de la misma.
La lesión más frecuente es la rotura meniscal, pero son posibles también el desprendimiento de la inserción meniscal y la luxación meniscal. Los meniscos no se regeneran por lo que las roturas no son recuperables y tienen tendencia a aumentar en nuevos episodios de agresión a la rodilla. Hay cuadros de afectación meniscal, las parameniscitis, que no suponen rotura meniscal y curan sin secuelas.
El cuadro clínico supone la presencia de un traumatismo de la rodilla con dolor de la misma, de diferente localización según la zona afectada. Sensación de crujido o "crac" en el momento del accidente. Moderada impotencia funcional y derrame articular moderado. Si el menisco sigue interpuesto entre la tibia y el fémur se produce un bloqueo de la rodilla.
El tratamiento inmediato es el clásico descrito anteriormente: reposo, crioterapia, vendaje suave y traslado a centro médico.

E. Lesiones articulares
Es una inflamación de la membrana sinovial. La irritación de la membrana origina un aumento en la producción de líquido sinovial.
Se pueden producir por algún traumatismo.
Sintomatología: tumefacción de la articulación, dolor a la movilización articular e hipersensibilidad de la piel a la presión.
Localización más frecuente: dedos, tobillo, rodilla.
Actuación: aplicación de hielo, vendaje compresivo, reposo de la zona y elevación de la misma.
Bursitis
Es una inflamación de las bolsas serosas. Aunque en la mayoría de los casos las bolsas serosas son independientes, en algunos se encuentran comunicadas con la cavidad articular correspondiente.
Se producen por traumatismo directo que origina una inflamación aguda que se puede acompañar de hemorragia, microtraumatismos repetidos por fricción que suelen acompañarse de un derrame seroso.
Localización más frecuente: tobillo, rodilla, codo, cadera y hombro
Sintomatología: tumefacción localizada, dolor a la palpación y movilización.
Actuación: adoptar medidas preventivas (proteger zonas de fricción), aplicación de hielo.

Lesiones por sobrecarga
Las lesiones por sobrecarga, por abuso, por sobresolicitación atlopatías o tecnopatías, que por todos estos nombres se las conoce, son afectaciones de alguna estructura músculo-esquelética producida como consecuencia de la repetición exagerada de un gesto deportivo. Se caracterizan por ser lesiones que carecen de antecedente traumático concreto, que cursan con períodos de larga duración de dolor crónico, con períodos de recurrencia y que se mantienen, incrementando su importancia, si la causa que las produce persiste. No se puede descartar una complicación aguda sobre una lesión por sobresolicitación.
A. Lesiones tendinosas
Éstas son las lesiones que aparecen con mayor frecuencia entre los jóvenes. En las tendinitis por sobrecarga no existe un inicio súbito, consecuencia de un acontecimiento traumático concreto, como sucede en las tendinitis agudas, sino que su forma de instauración es progresiva y está en relación con la sobrecarga de la zona afecta. Las regiones más afectadas son el tendón de Aquiles, el bíceps braquial, el tendón rotuliano y los adductores, aunque esto está en relación con el tipo de actividad practicada.
El cuadro clínico supone, fundamentalmente, dolor de la zona afectada. La actividad se puede realizar, al menos en parte, a pesar del dolor. El tratamiento urgente, que no lo es tanto, incluye crioterapia y utilización de ortesis protectoras.

B. Lesiones insercionales
El lugar de inserción del tendón en el hueso suele ser asiento de lesiones por sobrecarga, las entesitis, que tienen la peculiaridad de encontrarse mal vascularizadas por lo que tienen tendencia a la cronificación y su tratamiento es difícil. Están muy relacionadas con la actividad realizada. En los deportes de salto, como el baloncesto, se afecta la rodilla en el polo distal de la rótula. Su tratamiento requiere crioterapia, reposo relativo, realización de una correcta técnica y uso de ortesis protectoras.
C. Problemas condrales
El cartílago articular es una zona vulnerable a la excesiva utilización en actividades físicodeportivas, especialmente en el sexo femenino. Su incidencia es muy elevada y afecta al cartílago de la rótula por su utilización en las actividades de extensión de la rodilla, el salto y la carrera, que son utilizadas en la mayor parte de deportes. No existe un tratamiento específico para este problema que se convierte en un verdadero azote de la medicina del deporte. Una adecuada ejecución del gesto técnico, un correcto planteamiento de la preparación y la utilización de reposo, son imprescindibles en el manejo de esta afección.
La lesión más frecuente se denomina condropatía o condromalacia y es un proceso degenerativo del cartílago articular. Se da con mayor frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes. Presenta tres fases:
· Fase 1: inflamación y reblandecimiento del cartílago articular.
· Fase 2: fisuras del cartílago articular ablandado.
· Fase 3: deformación en la superficie del cartílago articular como consecuencia de la fragmentación.
Se desconoce con exactitud el mecanismo de producción, pero en general son por sobrecargas, alteraciones en la alineación de los miembros, etc.
Su localización más frecuente es la rodilla (rotuliana)
Sintomatología: dolor al caminar, correr, subir, bajar escaleras o ponerse en cuclillas. Puede haber inflamación asociada y sensación de rascado al flexionar y extender la rodilla.
Actuación: adoptar medidas preventivas, reposo funcional y visita a un médico.
D. Fracturas de estrés
Son fracturas que no afectan a la totalidad de la sección del hueso sino sólo a su superficie. No se producen por un mecanismo traumático sino por causa no bien determinadas como sobrecarga debida a una contracción muscular, una alteración en la distribución de las tensiones del hueso por fatiga muscular, un cambio de fuerza reactiva de las superficies como la que tiene lugar al cambiar de una superficie de madera a otra de pavimento, la realización de un esfuerzo rítmicamente repetitivo que lleva a un punto de acumulación de vibraciones, etc. Además de estas causas, la susceptibilidad a la fractura se ve incrementada por diversas afecciones posturales y dolencias del pie (pie plano, acortamiento del primer metatarsiano, o la hipermovilidad de la región metatarsiana).
Las localizaciones más frecuentes son: tibia, peroné, diáfisis metatarsiana, calcáneo, fémur, apófisis articulares de las vértebras lumbares, costillas y húmero.
Sintomatología: inicio insidioso, inflamación difusa de la zona, sensibilidad focal anormal y dolor.
En fases precoces el dolor se manifiesta con el movimiento pero no en reposo. Más adelante, el dolor es constante y de mayor intensidad por la noche.
A veces su diagnóstico precisa utilización de técnicas diagnósticas especiales, tomografía,
gammagrafía, resonancia nuclear magnética, al no apreciarse la lesión en radiografías
convencionales.
El tratamiento pasa necesariamente por el reposo y la modificación del gesto técnico.
E. Periostitis
La periostitis, inflamación del periostio, se produce por un traumatismo directo o por numerosos microtraumatismos y se relaciona con la carrera. Su localización más frecuente es en la cresta tibial en el lugar de inserción de los músculos tibiales. Su cuadro clínico implica dolor de la cresta tibial, tumefacción de la zona e impotencia funcional para la carrera y la marcha rápida. Su evolución suele ser favorable. Precisa tratamiento crioterápico (masaje con cubito de hielo), reducción del nivel de actividad y, ocasionalmente, reposo. También puede ser útil colocar tiras de esparadrapo ancho alrededor de la pierna, en dos o tres niveles.
F. Lesiones musculares
Su presencia es bien conocida y su incidencia muy elevada, por lo menos, bajo ciertas
circunstancias.
Se pueden producir dos tipos de lesiones musculares por sobrecarga: Los calambres, las
agujetas, las contracturas simples y las sobrecargas musculares. En ninguna de estas lesiones existe alteración anatómica, son lesiones leves y fácilmente recuperables pero es muy importante saber que pueden ser un signo premonitorio de lesión más grave pues pueden indicar, en algún caso, fatiga muscular.
· El calambre es una contracción súbita y muy intensa de un grupo muscular que se resuelve espontáneamente y que suele estar relacionada con algún desequilibrio iónico. Dura pocos minutos y se resuelve con un estiramiento del músculo afecto.
· Las agujetas son dolores musculares que aparecen tardíamente tras la realización de ejercicio, generalmente al día siguiente, que se relacionan con el inicio de la actividad deportiva y que se resuelven en 3-6 días. Es importante el calentamiento adecuado, los estiramientos, la actividad suave y progresiva y algún tipo de masaje.
· Las contracturas simples, ya explicadas anteriormente y caracterizadas por no acompañar a otra lesión muscular más importante. No se resuelven espontáneamente precisando realizar estiramientos, crioterapia y masaje, además de reposo.
· Las sobrecargas musculares serían situaciones dolorosas musculares provocadas por la actividad física intensa y que no muestran ningún signo clínico salvo el dolor de los grupos musculares afectos. Se solucionan con el calentamiento y estiramientos adecuados, el control de la intensidad del esfuerzo físico y el reposo ocasional.
G. Fascitis
Se refiera a la inflamación de la fascia plantar que envuelve y separa al músculo.
El mecanismo de producción lesional es por sobrecarga y, posiblemente, con la participación de factores predisponentes

Sintomatología: inicio insidioso, dolor a la movilización de forma inicial y posteriormente en reposo, a veces tumefacción de la zona.
Actuación: evitar factores predisponentes, aplicación de frío postejercicio y visita a un medico.












José Luís Samper Martínez dijo
Muy didáctico y útil para todos.
13 Julio 2008 | 07:56 AM