REYES DE ARAGÓN: RAMIRO II EL MONJE

Retrato de Ramiro II procedente de la galería realizada por Filippo Ariosto para la Diputación del Reino en el siglo XVI. El rey porta cetro, corona y la mitra como obispo de Roda Barbastro.
Ramiro II el Monje, nacido presuntamente en Jaca en 1084. Hijo de Sancho IV y de Felicia de Roucy fué enviado por su padre -en 1093- al monasterio de Saint Ponce de Thomieres –Francia-, con la intención de que llegara a ser monje. Allí permaneció durante su infancia aunque poco se sabe de los años que vivió allí salvo que en 1105 aún estaba en este monasterio.
En 1110 esta documentado que ya esta en España. Fue abad del monasterio de Sahagún de cuyo gobierno se hace cargo por gracia de su hermano Alfonso I. Al final de 1114 es nombrado Obispo de Burgos y posteriormente de Pamplona en 1115 y de Roda-Barbastro en 1.134. Poco tiempo después, el 7 de septiembre, moría su hermano en Poleñino.
El testamento del Rey no estaba falto de anomalías jurídicas. En él se nombraba a tres estamentos religiosos herederos:
La situación era la siguiente: Jaca elegía a Ramiro rey; Pamplona a García V Ramírez, nieto de Sancho IV; Alfonso VII de Castilla se apoderaba de Soria,
Entre 1135-1136 Inocencio II apremia a Ramiro a que cumpla el testamento del Batallador y aparecen movimientos de oposición por lo que se ve forzado a sofocar revueltas; se atraviesa una difícil situación y se llega a sospechar que hubiera sido expulsado del reino. En el mes de Octubre está en Biel e introduce cambios en las tenencias: Pedro Talesa aparece como Señor de Huesca. Para superar la crisis económica, recurrió al tesoro de las iglesias y de los monasterios y el 13 de Noviembre de 1135, llega a devaluar la moneda jaquesa, con lo que se desataron las iras populares contra los judíos.
Pero, halló una solución inesperada, con dispensa del Pontífice, casó con Inés de Poitiers, vizcondesa viuda de Toars; aunque esta determinación tampoco fuera bien recibida por los nobles.
Ramiro, no obstante, lo solventó con la decapitación de los nobles que rompieron la tregua con los musulmanes (de aquí surge la leyenda de
La leyenda de
Ramiro buscó apoyo en Alfonso VII, con quien pactó. Pero el nacimiento de Petronila, puso una luz de esperanza a la salida de la crisis, encontrándose quien se desposara para gobernar el reino.
A este fin, fue elegido Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, llevándose a cabo el acuerdo en Barbastro el 11 de Agosto de 1137; esto permitiría una reestructuración de territorios y competencias de gobierno. De esta suerte, Ramiro sería “rey, señor, y padre'” en su reino y en los condados de Ramón Berenguer; y el conde se comprometería a reivindicar el reino cesaraugustano, Tudela y otras plazas navarras “Maguere yo dé a tu, el regno, pero la mi dignidad real non lexo”.
Consiguió de este modo que el emperador leonés, devolviese sus posesiones sobre las tierras de Zaragoza; a partir de esta cesión, Ramón Berenguer tomó el título de `Princeps aragonensium'. También Ramón Berenguer, logró resolver las reclamaciones de las órdenes Militares, pero fracasó frente al problema de Navarra; en el enfrentamiento armado, García Ramírez toma varias plazas aragonesas, y en una incursión por
Ante el fracaso militar, el conde entabló negociaciones con García Ramírez, llegándose al pacto de 1149, en el que se acuerda matrimonio de Ramón Berenguer con Blanca, hija del monarca pamplonés, pero no se llega a cumplir y en 1151 se desposa el conde con la aragonesa, quedando asegurada la estabilidad del reino y la unión con los condados dominados por Ramón Berenguer.
Ramiro, retirado en el priorato de San Pedro el Viejo de Huesca, falleció el 16 de agosto de 1157. Aragón, había superado la crisis más importante y peligrosa de su historia. Se había perdido la apertura al Cantábrico, pero el acceso al Mediterráneo ofrecía buenas perspectivas.
El reinado efectivo de Ramiro II el Monje abarca tres años, desde
Los restos del rey Ramiro II, enterrado en el panteón real de la iglesia de San Pedro el Viejo, de Huesca, fueron exhumados para su estudio el día 7 de junio de 1985, junto a los restos de Alfonso I, el infante Fernando, tío de Jaime el Conquistador, que fuera abad de Montearagón; el prior Zapilo, del monasterio benedictino de San Pedro el Viejo, y una infanta sobre cuya identidad no existen datos.

Ramiro II el Monje, usa signo propio: una cruz dentro de un círculo flanqueado de sendas cadenillas de las que penden un ALFA y una OMEGA, símbolo trinitario y expresión gráfica de que Cristo es el principio y fin de todas las cosas. Su origen y contenido religioso es evidente.











José Luís Samper Martínez dijo
Muy instructivo y conveniente para divulgar nuestra historia
11 Septiembre 2008 | 09:03 AM