La Capitulación de Zaragoza. Bicentenario
La presión militar francesa y enfermedades como el tifus y la disentería hicieron las condiciones de vida en la ciudad penosas. Se calcula que hasta 700 victimas diarias, cuyos cadáveres era imposible tratar se convertían en nuevos focos de transmisión. El desánimo, la falta de fuerzas condujeron a lo inevitable: La Capitulación de Zaragoza.
Trascribo a continuación el relato hecho por el zaragozano Faustino Casamayor y Ceballos de esos triste momentos que concluyeron con la firma de la rendición de la Ciudad en La Casa Blanca.
El Canal Imperial se había convertido en una vía logística de primer orden desde Alagón hasta la Casa Blanca en donde se establecieron muelles de embarque para tropas y suministros. En ella también existía almacén y alojamientos. Conocida también como casa de la capitulación fue allí donde Pedro María Ric y otros siete miembros de la Junta, el 20 de febrero de 1809 firmaron el documento de capitulación de la ciudad.

El molino de la Casa Blanca. Litografia de F. Blanchard
“Hoy llegó Zaragoza al alto grado de heroicidad y sufrimiento; pues habiendo sufrido con el ánimo más constante un diluvio de bombas, granadas y balas rasas y no teniendo ya otro recurso reunidos sus vocales mandaron un parlamentario, pidiendo 24 horas de tregua al General francés, cuya respuesta fue, de que no capitulando en el término de dos horas iba a entrar atacando a discreción, y como no se le contestó comenzó el más terrible bombardeo y cañoneo que se había oído en todo el Sitio, pues en este corto espacio de tiempo que fue de 3 a 5 de la tarde arruinaron muchas casas y causaron infinitos muertos, con tal exceso que la campana del reloj mayor no podía dar todos los avisos; por lo que al ver la cosa en tan último apuro, no poder sufrir tantas desgracias como a cada paso se veían y oían, estar toda la tropa amilanada y casi muerta, acudieron los vocales de S.E. el que siguiendo con su indisposición con bastante aumento, confirió todas sus facultades a la Junta, la cual convenida en los puntos mas conformes, a la religión, al honor de esta Ciudad y a su benemerito vecindario, hizo poner la bandera parlamentaria en la Torre Nueva, con cuya novedad cesó inmediatamente aquel fuego tan infernal y furioso, y se presentó un oficial francés, el que reunido con los comisionados que lo fueron los semores Regente de la audiencia, el Caballero Intendente, el Marqués de Fuenteolivar, el Brigadier D. Manuel Peñas Inspector de infanteria y el Teniente Coronel D. Mariano Cerezo Gobernador del capítulo, pasaron a presentarse al Mariscal Lannes, Duque de Montebello, General Jefe del Ejército francés, a la Casa Blanca y otorgaron la siguiente capitulación que firmaron ya alta la noche; habiendo sido este el éxito de un sitio de dos meses completos que tantos daños, ruinas y muertes ha causado a esta Ciudad, quedándole a sus hijos la gloria de haberla defendido hasta lo sumo, y que solo el ser cristianos lers pudo hacer ceder, conociendo ser todo voluntad de Dios y de su Santísima Madre, pues de otro modo ni el fuego ni el hambre, ni ninguna de tantas calamidades, como en dicho tiempo se han sufrido, ni aun la misma muerte hubieran logrado lo que la prudencia y conformidad católica le hizo sucumbir a la ley del vencedor”.
La capitulación de Zaragoza
Cap.1º
La guarnición de Zaragoza saldrá mañana 21 al mediodía de la Ciudad con sus armas, por la puerta del Portillo, y las dejara a cien pasos de dicha puerta.
Cap.2º
Todos los oficiales y soldados de las tropas españolas harán el juramento de fidelidad a S.M.C el rey José Napoleón I.
Cap.3º
Todos los oficiales y soldados que hayan prestado el juramento de fidelidad, quedarán en libertad de entrar en el servicio en defensa de S.M.C.
Cap4º
Mos que de ellos no quisieren entrar en el servicio serán llevados prisioneros a Francia.
Cap.5º
Todos los habitantes de Zaragoza y los extranjeros, si los hubiere, serán desarmados por los Alcaldes y las armas puestas en la puerta del Portillo el 21 al mediodía.
Cap.6º
Las personas y propiedades serán respetadas por las tropas del emperador y rey.
Cap.7º
La religión y sus ministros serán respetados, y serán puestos centinelas en las puertas de los principales templos.
Cap.8º
Las tropas francesas ocuparán mañana al mediodía todas las puertas de la Ciudad, el Castillo y el coso.
Cap.9º
Toda la artillería y municiones de toda especie serán puestas en poder de las tropas del emperador y rey mañana al mediodía.
Cap.10º
Todas las cajas militares y civiles-es decir, las Tesorerías y cajas de regimiento-serán puestas a disposición de S.M.C.
Cap.11º
Todas las administraciones civiles y toda especie de empleados harán juramento de fidelidad a S.M.C y la justicia se distribuirá del mismo modo y se hará a nombre de S.M.C, el rey José Napoleón I.
Cuartel general delante de Zragoza a 20 de Febrero de 1809
El Mariscal Lannes, duque de Montebello. General en Jefe
y
D. Pedro Maria Ric, Presidente de la Junta.
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