Francisco Marín Bagües

Marín Bagües. Autorretrato
Nacido en Leciñena (Zaragoza) el 16 de octubre de 1879, siendo el séptimo de los hijos de una Don Ignacio Martín Ortiz, veterinario, y de Bárbara Bagües Alvero. Su maestro en Leciñena fue quien se dio cuenta de sus facultades para el dibujo lo que unido a su gran sensibilidad formó su vocación. Todo ello sin el beneplácito de su padre al considerar que los artistas difícilmente tenían un porvenir brillante. Estudio la enseñanza reglada en Zaragoza, ciudad a la que se había desplazado siguiendo las instrucciones paternas. Residía en casa de su hermano Ignacio, sacerdote de la parroquia de Altabás en el Arrabal zaragozano. Al fallecimiento de su padre, en 1894, su hermano le lleva al estudio del pintor de Zuera, Mariano Oliver Aznar. En 1899, a la vuelta del Servicio Militar se matricula en la Escuela Elemental de Artes Industriales de Zaragoza donde prolonga sus estudios durante tres años. Ingresa en 1903 con el número uno en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Compagina dichos estudios con su presencia en el estudio-taller de don Hipólito Gómez de Caviedes donde completa sus estudios con el dibujo con modelo vivo. Desde 1905 consigue varios primeros premios en los concursos locales de pintura promovidos por los duques de Villahermosa. En la Exposición hispano francesa de 1908 Marín Bagües recibe el reconocimiento de pintor aragonés más representativo con sus cuadros de temas aragoneses. Entre 1909 y 1912 continuó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Roma y en Florencia (1911) becado por la Diputación Provincial de Zaragoza. Allí se entusiasmó con la obra de Boticelli y Tintoretto. También viajo a Paris y a los Países Bajos para conocer nuevas tendencias y acercarse a la vanguardia imperante en Europa.

Marín Bagües. Las tres edades
Ya en España fue nombrado Conservador de Pintura del Museo Provincial de Bellas Artes de Zaragoza y en su ático abrió su estudio particular en el que trabajara hasta el final de sus días. Su residencia en Zaragoza la compagina con breves estancias durante los veranos en Castelserás de donde se aprovisiona de temas regionalistas. En los inviernos realiza retratos y pequeños cuadros de escenas regionales, obras de encargo que le ayudan económicamente.

Marín Bagües. Los placeres del Ebro
Le fue concedida en 1915 la Segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes lo que le desilusionó. Ello, unido a problemas personales motivados por la responsabilidad de la desaparición de una obra arqueológica del Museo y otros asuntos de salud (depresión, aislamiento y enfermedad mental) le apartan de sus tares públicas internándose en 1916 en el Sanatorio de Reus (Tarragona) por un breve periodo de tiempo. A su regreso y gracias a la labor cuidadora de sus familiares se centró en la experimentación de nuevas técnicas pictóricas lo que le motivo ser nombrado en 1918 Académico de Número en la Academia de San Luis de Zaragoza. A pesar de todo lo anterior su enfermedad mental le siguió ocasionando problemas lo que unido a los problemas económicos motivados por la falta de encargos hace que abandone su producción pictórica siendo muy escasa durante la década de los veinte. Su siguiente exposición es ya en 1951. Dicho aislamiento artístico le vuelve arisco y desconfiado con sus colegas y esta constantemente preocupado por el plagio de su obra.

Marín Bagües. La Jota
En 1956 la Diputación Provincial le rinde homenaje con una exposición antológica.
Marín Bagües se convirtió en el mejor pintor aragonés de la primera mitad del siglo XX.
Muere en Zaragoza el 28 de mayo de 1961 a los 82 años tras una larga agonía.
Obras:
“Santa Isabel de Portugal” (1910)
“Compromisarios de Caspe”. 1912
“El pan Bendito” (1914)
“La jota” (1932)
“El Ebro” (1934)
“Exterior de la Catedral de León” (1951)
“Carrera de pollos” (1953)
“Acarreo de mies” (1954-55)
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