El Factor Humano, de John Carlin

John Carlin nació en Londres. Estudió Lengua y Literatura inglesa en la Universidad de Oxford, pero su vocación profesional ha estado siempre vinculada al periodismo. Desde que en 1981 comenzara a ejercer como periodista para el Buenos aires Herald ha sido corresponsal en países como México, El Salvador, Sudáfrica y Estados Unidos para la BBC, The Times y The Inddependent. Ganó el Premio Ortega y Gasset de Periodismo de 2000. Ha publicado Heroica tierra cruel (Seix Barral, 2004) que reune sus crónicas y reportajes como corresponsal en Sudáfrica desde 1989, y Los ágeles blancos (Seix Barral, 2004). Radicado en España desde 1998, trabaja para El País y es colaborador habitual del Observer y The New York Times. El factor humano será publicado próximamente en quince países. En Estados Unidos e Inglaterra, los primeros en publicarlo, ha tenido una gran acogida tanto por parte de la crítica como por parte de los lectores, que lo han situado en la lista de los libros más vendidos de The New York Times.
Nota de la Editorial
En 1985, cuando Nelson Mandela llevaba veintitrés años en prisión, se propuso conquistar a sus enemigos, los más fervientes defensores del apartheid. Así obtuvo su libertad y consiguió convertirse en presidente. Pero la inestabilidad de un país dividio por cincuenta años de odio racial cristalizó en la amenaza de una guerra civil. Mandela comprendió que tenia que conseguir la unión de blancos y negros espontánea y emocional, y vio con claridad que el deporte era una estrategia extraordinaria para conseguirlo.
John Carlin ha descubierto el factor humano que hizo posible un milagro; la capacidad innata de Mandela para seducir al oponente y su tenaz deliberación de utilizar el mundial de rugby de 1995 para sellar la paz y cambiar el curso de la Historia. La final de aquel mundial culminó con la victoria sudafricana en el último minuto, y fundió en un abrazo a negros y blancos en el ejemplo más inspirador que ha visto la humanidad.
Carlin, cuya labor como corresponsal en Sudáfrica ha sido calificada por Mandela como "absolutamente magnífica", ofrece un apasionante relato en la voz de un grupo de personajes que vivieron esta gran historia que la Warner Bros no ha dudado en llevar al cine bajo la dirección de Clint Eastwood, y la interpretación de Morgan Freeman y Matt Damon. "En sus manos, existe la posibilidad de que la pelicula haga justicia a la historia, pero no esperéis la película", The New York Times.
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Jose Dominguez Dominguez dijo
Amigo,
Excelente post, tanto por lo que tiene de necesaria publicitación de la obra de Carlin sobre lo que representó Mandela y su lucha personal en pos de la libertad de todo un pueblo, como por el mismo “factor humano” (permíteme el juego de palabras) – entendido como valor fundamental del individuo y rara avis en muchas de las interrelaciones entre los Estados y las personas en el mundo de hoy día- que se manifiesta en tu imaginario al dedicarle atención a un tema tan señalado cuando no poco de lo que se puede leer hoy día en la blogoesfera resulta ser banalidades.
No deja de sorprender la conexión sudafricana existente entre el título del periodista y la obra homónima de Graham Green, “El Factor Humano”, excelente novela del género de espionaje de uno de los maestros del mismo.
Personalmente, amigo, siento una enorme atracción por ese gran país africano que no pasa hoy por sus mejores momentos muy a pesar de lo que supuso de avance en las libertades y en la reparación de la justicia histórica el desmantelamiento del apartheid. Situación que no debe sorprendernos si se considera el punto de partida, con una sociedad multicultural fragmentada, con un altísimo porcentaje en los niveles de paro laboral, con grandes diferencias en el nivel de riqueza entre sus diferentes capas sociales y, actualmente, sufriendo uno de los mayores efectos del azote del SIDA dentro del continente africano.
Un país que a pesar de contar aún con la resistencia de un segmento minoritario de su población blanca, en la más pura filosofía Boer, que pretende la creación de un pequeño Estado autónomo independiente, nos ha dado una lección de lo que debe ser una auténtica política de reconciliación nacional al impulsar un programa en el que los asesinos y represores de ayer se aproximan a los familiares de sus victimas para expresarles sus disculpas y demandar de ellos el perdón. Esa sí que puede ser una auténtica política que sirva para cerrar heridas y no, por ejemplo, la que se contempla en nuestro país respecto a nuestra última guerra civil que se basa en el paso del tiempo, la desaparición física de los testigos de la misma y el olvido de todos.
Te confesaré, José, lo que suponía para mí de dolorosa extrañeza el encontrarme con lugares marcados con la injusta e insoportable advertencia de “only white”, como el saber, cada vez que pasaba junto al islote de Robben en mi camino a la Ciudad del Cabo, que un hombre bueno se encontraba encerrado allí por el “insoportable delito” de querer la igualdad entre los hombres.
Un abrazo.
25 Marzo 2009 | 07:17 PM