Gripe A/H1N1: Imparable, imprevisible, incontrolable
Estos han sido los calificativos dados en los últimos días a la situación de la pandemia de gripe que nos invade. Nuestras autoridades sanitarias se han esforzado en lanzar mensajes de "tranquilidad", "coordinación" y "transparencia" semanas atrás para no alarmar a la población pero la evidencia de las cifras ha hecho que los mensajes a la opinión pública hayan cambiado.
Informar no solo conlleva trasladar a los ciudadanos unas cifras que varían día a día sino también comunicar las previsiones y las medidas a adoptar. Todo ello para proporcionar tranquilidad a la población. Pero ¡ojo! Esa información debe ser moderada y modulada por criterios técnicos y no políticos. Se echa de menos un responsable técnico al frente de este menester.
Al comunicar recientemente la OMS que la gripe se extiende de forma rápida e imparable como consecuencia de la excepcional contagiosidad del virus A/H1N1 por todo el mundo la respuesta de nuestras autoridades sanitarias se caracteriza por hacer muy poco o no lo suficiente en materia de prevención.
La aparición de casos mortales sin evidencia de patología previa ha sido uno de los datos que ha alarmado a nuestros administradores lo que les ha hecho cambiar de actitud informativa. Asimismo la posibilidad de que el virus mute elevando o no su patogenicidad, cuestión conocida y anunciada hace tiempo por preventivistas, virólogos y epidemiólogos de todo el mundo como un hecho más que probable y las estimaciones de países europeos del número de casos y sus consecuencias deberían obligar a plantear medidas encuadradas en un plan concreto de actuación frente a la "nueva gripe". En materia de Salud pública el principio de prevención es fundamental.
Mientras los responsables de salud de otros países toman medidas sanitarias que conllevan importantes repercusiones sociales y económicas nuestras autoridades dirigen su atención a otros menesteres considerados más rentables teniendo en cuenta su particular punto de vista.
Inclusión de partidas presupuestarias para llevar a cabo campañas de vacunación, suspensión de actividades escolares, campañas de publicidad dirigidas a la población a través de los medios de comunicación, declaración de alerta sanitaria, etc... son decisiones que se han ido tomando en los países situados en el hemisferio Sur, en pleno periodo invernal. En los países europeos de nuestro entorno, a la espera de que la llegada del otoño e invierno produzca un aumento considerable de los casos, se están tomando medidas ya sobretodo con la población más vulnerable (suspensión de concentraciones de personas en campamentos juveniles, medidas preventivas en acuartelamientos, prisiones, residencias de personal dependiente, actuaciones sobre mujeres embarazadas, etc).
La ausencia de información sobre medidas concretas del Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante la Pandemia de Gripe (data de 2005, actualizado en 2006 -ver enlaces-) es evidente. Los aspectos del plan de choque anunciado por el Ministerio de Sanidad pueden quedarse cortos antes de ser puestos en práctica(vacunación al 40% de la población, medida cuya cifra puede variar en función de la estimación de la población vulnerable, pendiente de evaluación en septiembre) y otros pueden jugar otro papel (reordenación del personal sanitario, acuerdos con empresarios y sindicatos para la prevención y demás medidas en el medio laboral).
Es obvio que se han de seguir las directrices y recomendaciones de los expertos de la Organización Mundial de la Salud (ver enlace) pero también es cierto que se hace necesaria una adaptación específica a las características españolas. España es un país que tiene unos condicionamientos propios, dada su climatología y su actividad turística. España no se puede ni se debe paralizar durante el mes de agosto. Hay que seguir trabajando y permanecer alerta. La guardia ha de ser constante. Se necesitan muchos recursos económicos y no debemos olvidar que se atraviesa una importante crisis económica. La Salud es un derecho básico y debe priorizarse. Nos enfrentamos a un enemigo desconocido del que desconocemos cómo se comporta.
Y además no olvidemos que estaremos amenazados por el virus de la gripe estacional ¿qué hacer en prevención de la misma? Los expertos no parecen ponerse de acuerdo en cuanto a la población objeto de la misma.
¿Demasiadas incógnitas? Si, son demasiadas. Nos falta mucho por conocer. La preocupación en la población no solo crea un problema social sino también y, fundamentalmente, SANITARIO.
Enlaces de interés:
Plan Nacional de preparación y respuesta ante una pandemia de gripe
Actualización del Plan Nacional de preparación y respuesta ante una pandemia de gripe










