Atención psicológica al final de la vida. Una colaboración de Aida Esther Pérez Lorenzo

El objetivo desde nuestro rol profesional es colaborar en la promoción del bienestar de la persona y sus allegados, facilitando el alivio del sufrimiento y promoviendo el máximo bienestar posible.
Merece una especial referencia el principio de autonomía, ya que el deterioro progresivo de la persona puede llevar a presuponer la ausencia de capacidad de la ésta para tomar sus propias decisiones y, por ello, es necesario recordar que, mientras el nivel de conciencia lo permita, la máxima autoridad sobre la vida y, por lo tanto, sobre las decisiones que respecto a ella se tomen, la tiene siempre la propia persona y se han de evitar actitudes paternalistas y de sobreprotección inadecuadas.
El paciente necesita información sobre su enfermedad, pero también tiempo y espacio para compartir pensamientos y sentimientos sobre su situación.
Proporcionar al paciente apoyo psicológico, compañía, saber escucharlo etc., puede ser tan importante o más que aplicar correctamente una técnica o tratamiento para el dolor, y a menudo más difícil porque la muerte moviliza muchas emociones, tanto en quien ha de enfrentarse a ella, como en sus allegados, así como en los profesionales que están a su cuidado.
Al dar apoyo emocional se crea una relación terapéutica en la que el enfermo no se siente juzgado ni marginado, sino entendido y ayudado para poder confrontar, desde la acogida y el respeto, sus temores, deseos y necesidades.
Determinadas actitudes, que podríamos calificar de mínimos por la bioética moderna, coinciden con las actitudes formuladas por uno de los pioneros del counselling, Carl Rogers, siendo fundamentales: a) la empatía: disposición o habilidad para comprender y transmitir comprensión a la persona que estamos acompañando; b) la congruencia/veracidad: expresarse en coherencia con lo que se vive y se siente; y c) la aceptación incondicional: aceptar, sin reservas y sin juicios de valor, la biografía de la persona, su modo de vivir.
El objetivo global es ayudar a que las personas vivan del modo más pleno y satisfactorio posible. El counselling puede estar implicado en la dirección y resolución de problemas específicos, la toma de decisiones, el proceso de hacer frente a las crisis, el trabajo a través de los sentimientos o los conflictos internos, o la mejora de las relaciones con las demás personas. El papel del profesional es facilitar la tarea del paciente, a la vez que respeta sus valores, sus recursos personales y su capacidad de autodeterminación".
Texto e imagen; Aida Esther Pérez Lorenzo
Aida Esther Pérez Lorenzo es Licenciada en Psicología, especialista en Psicóloga Clínica y Diplomada en Trabajo Social. Es especialmente sensible a la Psicología del Duelo y desarrola su tarea asistencial en La Laguna (Tenerife).
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