Debate en la Organización Médica Colegial. Ética y Gripe A
Categoría Medicina y Salud Pública
El Consejo General de Colegios de Médicos celebró ayer una jornada sobre la ética de la prevención de la Gripe A. En la inauguración de esta jornada, el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, destacó que “la prevención tiene que estar sometida a los mismos criterios que cualquier otra práctica médica” y convocó a una nueva jornada a celebrar esta próxima primavera “para analizar con mayor sosiego todo lo que está pasando”. Reconoció que, a grandes rasgos, la Administración sanitaria lo está habiendo bien pero eso no quita para analizarlo con mayor detenimiento una vez haya pasado, a fin de mejorar lo que sea mejorable.
El director general de Farmacia y Productos Sanitarios, a la sazón representante del Ministerio de Sanidad y Política Social, Alfonso Jiménez Palacios, comentó que siempre habrá crisis y que, en el caso de las sanitarias, aspectos como la incertidumbre y el interés informativos son claves en su desarrollo, añadiendo que “los procesos de toma de decisión son my complejos pero la evidencia científica y el conocimiento tienen que ser la base para tomar decisiones acertadas y, por supuesto, desde un punto de vista ético”. Entre otros aspectos, citó que esta crisis nos ha dejado dos buenos ejemplos como son la transparencia “pactada” con los medios de comunicación para mantener unos canales de información permanente con ellos y la coordinación territorial, que calificó como “clara y notable”.
El moderador de esta jornada, el Dr. Jerónimo Fernández Torrente, vicesecretario de la Organización Médica Colegial, destacó el papel de la OMC para “crear inteligencia ética y médica al servicio del ciudadano” ya que “queremos ciudadanos responsables y bien informados”.
La mesa de debate en la que un panel de cuatro expertos, los Dres. Rogelio Altisent, profesor de Bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, Andreu Segura, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, Fernando Malmierca, vicepresidente de Atención Primaria de la Asociación Española de Pediatría y Mónica Lalanda, médico de urgencias y periodista, pasaron a debatir y valorar desde el punto de vista de la ética, las actuaciones llevadas a cabo hasta el momento por todos los agentes sociales en torno a la Gripe A.
Rogelio Altisent se refirió, en su intervención, al exceso de medicalización de la vida actual y a la tendencia de convertir los riesgos en enfermedades, algo de lo que se aprovechan tanto las compañías de todo tipo (“el mercado de los sanos es mucho más amplio que el de los enfermos”) como los partidos políticos que, en muchas ocasiones “toman decisiones parlamentarias como resultado de luchas políticas y no basadas en la evidencia científica”. En el caso concreto de la gripe A reconoció que a día de hoy “aún hay muchas dudas y muchos médicos y pacientes esperando que se les aclaren” y pidió que no se practique una “política sanitaria defensiva” sino que se anteponga siempre el interés del paciente si lo que se quiere es fortalecer la confianza social.
Para el Dr. Fernando Malmierca, hay que buscar siempre ese equilibrio necesario entre riesgo y solución y desde luego “ser respetuosos con las dudas”.
Andreu Segura recordó que “hay efectos adversos que siempre deben ser inferiores al objetivo de salud que se persigue” y en esto también hay “una responsabilidad política muy clara”. Tal como comentó, nunca debemos olvidar que la muerte y la enfermedad son consustanciales al ser humano y no podemos escapar a ellas, no son pues algo opcional; sin embargo “en los países ricos el catastrofismo vende muy bien” por lo que apeló a los medios de comunicación a su cuota de responsabilidad en este tema y a los médicos a que “no hagan mal uso de los antivirales en su consulta privada”.
Mónica Lalanda comentó en plan irónico y a título personal que esta gripe ha llegado en muy buen momento, justo cuando hay una crisis económica mundial y por tanto cubre una función de “pantalla de humo para desviar la atención”. Sin embargo añadió que con sólo quitarle el apellido “A” se acabaría el debate y pidió a los médicos que la llamen simplemente “gripe”. Respecto a las dudas que muchos aún se plantean reconoció que “es legítimo hacerse preguntas” y tomó como base, a modo de ejemplo, una página pública del gobierno de Estados Unidos en la que se indica que hay 310 estudios de seguimiento de esta vacuna y sólo dos de ellos finalizados, por lo que aún quedan muchas por resolver. A título individual, y en relación a la polémica de si deben o no vacunarse los médicos, volvió a insistir en que esta es una gripe benigna (4.500 fallecimientos registrados frente a más de 250.000 de la gripe del año anterior, es decir, sólo un 2% de mortalidad frente a aquella) y que los médicos no son más contagiosos para la población que el resto de las personas con las que conviven o comparten espacios públicos. Finalmente añadió que cada año sólo un 5 a 10% de los médicos suele enfermar de gripe -con unos niveles de vacunación del 35%- y que si ahora se infectaran 1 de cada 3 médicos, y todos a la vez, no pasaría nada, es decir, no quedaría desasistida la población, puesto que la situación sería la misma que tenemos todos los años durante las vacaciones del mes de agosto.
Fuente OMC
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