Comunicado de la Asociación Nacional para la Defensa del Derecho de Objeción de Conciencia
Categoría Medicina y Salud Pública

Por la Maternidad
Maternidad (fragmento). Lienzo de Klimt (1862-1918) 70x55cm
La ley del aborto está definitivamente aprobada, aunque aún falta la opinión del Tribunal Constitucional si el Partido Popular, tal y como ha anunciado, recurre la norma. La Organización Médica Colegial (OMC) pide ahora el desarrollo de temas como el consentimiento y la objeción de conciencia.
Como profesional sanitario demando, como mal menor, una regulación del Consentimiento informado y la objeción de conciencia como ha solicitado la OMC.
Dentro de cuatro meses el aborto será un derecho y la mujer tendrá libertad para interrumpir su embarazo durante las primeras catorce semanas de gestación. El Gobierno ha logrado en el Senado el respaldo suficiente, aunque muy ajustado, (132 votos a favor, 126 en contra y una abstención) para cerrar la tramitación de la ley, que no pasará por el Congreso de los Diputados e irá directamente al Boletín Oficial del Estado.
Serafín Romero, secretario de la Organización Médica Colegial, recuerda que la Medicina "sigue estando a favor de la vida. Es positivo que la norma haya regulado la objeción de conciencia, pero debería extenderse a todo el que sea cooperador necesario del aborto". Sin embargo, en el consentimiento informado "debería elaborarse un protoloco que garantice que la mujer está informada; por eso nos preocupa que el médico no tenga tiempo para informar a la mujer de los recursos que existen como alternativas al aborto".
Este es el comunicado completo de ANDOC:
“La aberrante legalización del aborto como derecho augura tiempos difíciles para la libertad de conciencia de los profesionales sanitarios.
1. La aprobación por el Senado de la ley del aborto constituye el último acto del proceso desbocado que ha llevado, en poco más de un año, a la sanción de una ley en cuya tramitación ha brillado por su ausencia el “debate sosegado, de altura, sin posiciones previas y que busque el consenso y la participación de todos”, que anunció en su día la ministra de Igualdad.
2. Reiteramos los argumentos que, tanto ANDOC como otros muchos colectivos sociales y profesionales, venimos repitiendo desde el principio y que han quedado en evidencia en estos meses: esta ley carece de justificación sanitaria, legal, ética y social; no es más que una imposición ideológica, con muchas víctimas (los no nacidos, las mujeres, los profesionales de la sanidad) y unos pocos “beneficiados”: señalados grupos sectarios y empresarios que se lucran con el sórdido negocio del aborto.
3. Por otro lado, la regulación prevista para la objeción de conciencia es, a todas luces, equívoca y limitativa, porque “otorga” el derecho a la objeción de conciencia exclusivamente a “los profesionales sanitarios directamente implicados en la interrupción voluntaria del embarazo”. Se olvida que en todo proceso de aborto participan otros profesionales -además de ginecólogos y cirujanos-: médicos de familia, anestesistas, radiólogos, embriólogos, auxiliares de enfermería, matronas, trabajadores sociales, etc., a los que se podría limitar injustificadamente su derecho fundamental a la objeción de conciencia.
4. Podemos afirmar, sin asomo de exageración –hay sobrada experiencia en los pocos países con una legislación similar- que, partir de ahora, los profesionales sanitarios que se nieguen a practicar o colaborar en un aborto, estarán “al margen de la ley”, sin otra salida que inscribirse en un registro, para no ser discriminados por sus ideas. Sólo la infamante constancia de saberse inscrito en una lista les libraría de padecer el peso de la ley.
5. A los profesionales sanitarios que, por vocación y por convicción, dedican su vida a salvar vidas humanas, especialmente de los más débiles e indefensos, se les va a obligar a actuar, no sólo en contra de su conciencia, sino de lo que saben y lo que ven: que el seno de una mujer embarazada no hay otra cosa que una vida humana.
6. Desde sus principios, ANDOC ha defendido la objeción de conciencia a la pena de muerte. Compartimos, por tanto, con el Presidente del Gobierno el objetivo de que desaparezca para siempre la pena de muerte. Pero nos atrevemos a pedirle coherencia: que tan loable empeño se aplique a todos los seres humanos, sin excepción, también a quienes por carecer de voz y medir unos pocos centímetros, no tienen más “abogado” que su madre y su médico.
7. Reiteramos nuestro compromiso con los profesionales sanitarios de defender, por todos los medios legítimos, su derecho a la objeción de conciencia, con la confianza de que, como hasta el presente, podrán contar con el apoyo de Colegios y otras instituciones profesionales.”
















