La Dama y la Muerte. El ensañamiento terapéutico
Categoría Medicina y Salud Pública
Este excelente trabajo de Javier Recio y de su gente de Kandor Moon primero ganó el "Goya" 2010 al mejor corto de animación y estuvo nominado a los Oscar 2010.
Una anciana, cuyo marido ya pasó a mejor vida, está deseando reunirse con él, pero será el objeto de una furiosa pelea en la que el ganador se queda con todo. Imposible no rendirse ante el vendaval de imaginación que nos propone esta joya.
Este cortometraje hace pensar, no solo por lo que puede significar la muerte sino también por el papel que la sociedad se ha impuesto y otorgada para si misma. Luchar contra la muerte sin cuartel se ha convertido en el destino de la medicina moderna sin contar con lo desgraciado que eso puede representar para la persona.
Los Cuidados Paliativos han venido a solventar esta encarnizada lucha contra la muerte y, en mi opinión, es en donde el médico debe poner toda su atención, todo su saber. La Naturaleza es la que es y resultaría absurdo enfrentarse frontalmente a ella.
Los cuidados paliativos (definición de la Sociedad Europea de Cuidados Paliativos) son aquellas atenciones que se dan a un paciente con una enfermedad potencialmente mortal, en fase avanzada y al que no afectan los tratamientos curativos
El cuidado paliativo (definición del National Cancer Institute) es la atención que se brinda para mejorar la calidad de vida de los pacientes de una enfermedad grave o potencialmente mortal. La meta del cuidado paliativo es prevenir o tratar lo más rápidamente posible los síntomas de una enfermedad, los efectos secundarios del tratamiento de una enfermedad y los problemas psicológicos, sociales y espirituales relacionados con una enfermedad o su tratamiento. También se llama cuidado de alivio, cuidado médico de apoyo, y tratamiento de los síntomas.. Los cuidados paliativos son un concepto de la atención al paciente que incluye a profesionales de la salud y a voluntarios que proporcionan apoyo médico, psicológico y espiritual a enfermos terminales y a sus seres queridos. Los cuidados paliativos ponen el énfasis en la calidad de vida, es decir, en la paz, la comodidad y la dignidad. Una de las metas principales de los cuidados paliativos es el control del dolor y de otros síntomas para que el paciente pueda permanecer lo más alerta y cómodo posible. Los servicios de cuidados paliativos están disponibles para personas que ya no pueden beneficiarse de los tratamientos curativos; el paciente típico de cuidados paliativos tiene un pronóstico de vida de 6 meses o menos. Los programas de cuidados paliativos proporcionan servicios en varias situaciones: en el hogar, en centros de cuidados paliativos, en hospitales o en establecimientos capacitados para asistir enfermos. Las familias de los pacientes son también un enfoque importante de los cuidados paliativos, y los servicios están diseñados para proporcionarles la asistencia y el apoyo que necesitan.
Los Cuidados Paliativos (Definición de la OMS) son un modo de abordar la enfermedad avanzada e incurable que pretende mejorar la calidad de vida tanto de los pacientes que afrontan una enfermedad como de sus familias, mediante la prevención y el alivio del sufrimiento a través de un diagnóstico precoz, una evaluación adecuada y el oportuno tratamiento del dolor y de otros problemas tanto físicos como psicosociales y espirituales.
El "ensañamiento terapéutico" es una acción lesiva a la dignidad de las personas y, por lo tanto, éticamente inaceptable.Por el contrario, la renuncia a usar medios extraordinarios o desproporcionados de tratamiento no equivale a un acortamiento artificial de la vida, sino que expresa la aceptación de la condición humana ante la muerte y, por lo tanto, es lícita y humanamente aceptable.

Hoy ha caido en mis manos un articulo de Mónica Lalanda, compañera con ejercicio profesional en nuestro país después de una obligada estancia en el Reino Unido y vieja conocida en esto de la blogosfera y comentar médico, que esta lleno de sentido común y que nos debe hacer reflexionar sobre el papel que el médico tiene en la sociedad. Los avances científicos crecen de forma exponencial y su aplicación a la Medicina ha hecho que ésta pierda su razón de ser en muchas ocasiones. Transcribo a continuación el artículo completo por considerar que merece la pena leerlo pues esta lleno de humanismo y sentido común.
Prohibido morirse
(publicado el 24 de marzo de 2010 por Mónica Lalanda en su blog de elmundo.es)
Prohibido morirse podría fácilmente ser el título de un libro de Álvaro de la Iglesia, como 'Una larga y cálida meada' o 'Sólo se mueren los tontos'. Pero no lo es. Prohibido morirse es una de las bases de la medicina moderna. En palabras del escritor y médico inglés Tudor Hart "la medicina moderna ha cambiado la mortalidad temprana por una morbilidad crónica".
La salud es ahora un derecho, una exigencia básica de las sociedades del primer mundo y los médicos nos vemos cada vez vendiendo un tipo de medicina que realmente aporta muy poco al bienestar del paciente y tratando la misma muerte como un fracaso de nuestra práctica profesional. La muerte no entra en los planes de nadie; ni médicos, ni pacientes.
Un estudio para un programa de la BBC 'How to have a good death' (Cómo tener una buena muerte) entrevistó a 1.027 adultos y les preguntó cuáles serían las condiciones más importantes al final de sus vidas. Por unanimidad, definieron una buena muerte como: sin dolor, con dignidad y respeto, con la familia y confortables.
Esta semana se aprobó en el parlamento andaluz un proyecto de ley de derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de la muerte. No sorprende encontrarse que no es más que la regulación del sentido común, la aplicación sensata de lo que a cualquiera le gustaría para morirse bien, lo mismito que votaron los ingleses de la BBC. Sin dolor, bien informados, respetando sus últimas voluntades, a ser posible en casa o en el hospital en habitación individual y acompañados de familiares.
Esta ley está bien pero, ¿cómo hemos llegado a una situación en la que necesitamos que esto esté legislado e incluso sancionado su incumplimiento? Es posible que nuestra obsesión por la medicina de la evidencia y la tecnología nos estemos centrando cada vez más en la enfermedad y cada vez menos en la realidad de cada enfermo. No es sólo culpa del médico, vivimos en un mundo cada vez más litigante que nos obliga a estar siempre a la defensiva. Sin duda hemos perdido el norte.
Déjenme que haga una reflexión personal sobre mi propia práctica médica. Mi paciente, una señora de noventa y tantos años y con sus capacidades mentales conservadas acude a Urgencias con hematemesis (vomitando sangre); como cumple las indicaciones para una endoscopia de urgencia, se lo propongo y le cuento en qué consiste. La señora me dice que no lo quiere. Intento convencerla durante varios minutos y ella continúa negándose. "Quiero que entienda que si no se hace la endoscopia, se puede morir". Me mira largamente, con una ceja ligeramente levantada y una media sonrisa que no requiere más palabras. Esto, que se llama consentimiento informado, parece más una amenaza, decirle a una mujer de 97 años que se puede morir, roza lo ridículo. Admito que ante esta mujer, sentí vergüenza. Términos como 'consentimiento informado' o 'criterios clínicos' se caen por su peso ante una ceja levantada de esa manera.
Últimamente, algunas otras cosas me han hecho reflexionar sobre la práctica médica y la muerte en más profundidad. Por ejemplo, la desaparición de Miguel Delibes con cuya obra 'Las ratas', yo me inicié en la pasión por la lectura hace tropecientos años. Delibes deja por escrito pensamientos íntimos sobre su propio final que me impresionan profundamente como médico. "Yo entiendo que la medicina ha prolongado nuestra vida, pero no nos ha facilitado una buena razón para seguir viviendo. Hasta ahora nuestra vida se ha alargado para poder quejarnos más tiempo de la artritis, la sordera y el lumbago. Para poco más". Y sobre todo, "Aunque viví hasta el 2000..., el escritor Miguel Delibes murió en Madrid el 21 de mayo de 1998, en la mesa de operaciones de la clínica La Luz. Esto es, los últimos años literariamente no le sirvieron de nada. Equilibrar la obligación del médico de tratar y curar la enfermedad, con lo que un paciente considera una vida que merece la pena vivir es algo imposible; posiblemente una batalla nunca luchada y ya perdida".
Por otro lado, el premio Goya al mejor corto de animación (nominado también a un Oscar que desafortunadamente no ganó) una peliculita de unos minutos de duración que cuenta también sin palabras el inmenso desfase entre lo que quieren los pacientes y lo que nosotros preferimos a veces por nuestro ego, ignorar. Este vídeo debería ser visto por todos los médicos y obligatorio en las facultades de medicina. Se titula 'La dama y la muerte' y no tiene desperdicio. Ensañamiento terapéutico llevado a los dibujos animados de manera magistral.
En la medicina actual, nos hace falta hablar de la muerte, aceptar que va a ocurrir y tratarla con el mismo mimo con el que se trata el parto, continuar evolucionando en cuidados paliativos y admitir que la muerte anunciada de un paciente no nos hace peores médicos pero la muerte indigna, sí.










