La Coctelera

Aragón y Medicina

El blog de un médico amante de su tierra y de su profesión

5 Mayo 2010

Un fracaso llamado pandemia, un post de Mónica Lalanda

Categoría Medicina y Salud Pública

El sentido común y el verbo ameno y próximo de Mónica Lalanda nos proporciona un análisis de la denominada "gripe mediática". Gripe que, según nos anunciaban, iba a ser una plaga capaz de ocasionar un daño irreparable a la Humanidad, daño anuciado por organismos sanitarios internacionales secundados por autoridades sanitarias sin ninguna formación sanitaria y que, unicamente, fue contestada por un movimiento profesional que, ante todo, pedían calma, mucha calma, antes de tomar medidas.

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Un fracaso llamado pandemia

La pandemia fue un fracaso y no porque no mató (que efectivamente no mató) sino porque los médicos lo seguimos por el periódico y la tele. Es una tremenda paradoja que una enfermedad que supuestamente iba a diezmar la población haya tenido infinitamente más interés político, económico, social y mediático que clínico.

Tras las primeras semanas de consultas llenas causadas por la hipocondría y el pánico, cuando la gente se asustaba ante un estornudo o la visión lejana de un sombrero mexicano, el resto del tiempo la televisiva H1N1 Menos de 18.000 muertes en el mundo frente al medio millón que provoca cada año la gripe no mediática, menos sexy y sin apellido. En fin, una pandemia con tremendo tufillo a tomadura de pelo. nos pasó a los médicos desapercibida.

Con motivo de su cumple-año, la Organización Medica Colegial (OMC) organizó el día 28 una jornada en Madrid para hacer un balance constructivo de una pandemia anunciada.

Allí todos tuvimos cabida, clínicos, salubristas, periodistas y políticos. La OMC que, por cierto, fue de las pocas organizaciones médicas a nivel mundial que supo llamar a la calma desde un principio, volvió a dar una lección de coherencia. Durante la jornada se promovió la reflexión en libertad desde cuatro puntos de vista, lo puramente científico, lo ético, y lo político-económico; sin duda los cuatro pilares de la medicina de siglo XXI. No puede ser de otra manera.

Es útil rebobinar 12 meses y ver la cantidad de cosas que siguen sin cuadrar pero que a nadie parece ya importarle. Pero, a manera de resumen y desde mi punto de vista, esto es lo que pasó: La Organización Mundial de la Salud (OMS), basada en datos algo oscuros, advierte de una hecatombe, los gobiernos del mundo la siguen a ojos cerrados a cal y canto; los medios de comunicación, liderados (o manipulados, según se mire) por las grandes agencias promueven el pánico. Nadie investiga, nadie contrasta, nadie plantea dudas, nadie busca evidencia.

Comienza un bombardeo de titulares e imágenes de mascarillas y de muertos en blanco y negro que llevan enterrados casi 100 años. Se nos intoxica con información, se nos aterra y amenaza, se cancelan viajes, se alteran rutinas, se prohíben los besos, se cierran colegios y centros de ocio, el mundo rico se paraliza. El miedo toma las riendas, mientras el Tercer Mundo, haciendo caso omiso a las noticias, insiste en seguir muriendo de enfermedades vulgares como la malaria, la desnutrición o la fiebre amarilla.

Llegan julio y agosto, ya hay datos sobre la evolución de la enfermedad en el hemisferio sur que -aun sin vacunar- confirman que el virus es muy contagioso pero de una letalidad mínima. Gobiernos, periodistas y la OMS no se bajan del carro y continúan en la montaña rusa de posibles casos y estornudos, posibles aunque no probables mutaciones y anécdotas de resistencias.

Se empieza a oír la voz de médicos llamando a la calma y al sentido común y analizando datos de manera científica. La gente de la calle ya no está atenazada por el miedo y empieza por fin a ver la pandemia con sus propios ojos y no por los objetivos de las cámaras. Se instaura la incredulidad.

Llega en octubre la vacuna, en aquel momento se nos dijo que habían comprado 37 millones, ahora nos dicen que sólo 13. Sólo una de las dos veces nos han dicho la verdad. Seis semanas después y sólo tres millones de vacunas usadas se da por fracasada la campaña. Alguien no calculó que la gente utiliza su propio instinto, y que al fin y al cabo, los que siguen tomando las decisiones en las consultas son los médicos, no las organizaciones ni los políticos. Los pacientes se fían de sus médicos.

En noviembre comienza la caza de brujas, la sospecha de corrupción en la OMS se extiende salpicando a todos los ministerios de sanidad del mundo por haberles creído. Vivimos a la espera de investigaciones que todos ya sabemos harán lo posible por mirar pero no por ver.

Dejando atrás el gasto, el despilfarro y la tomadura de pelo, hay mucho más que analizar: como las víctimas invisibles de la pandemia, la pérdida de credibilidad de instituciones imprescindibles como la OMS y la falta absoluta de una orientación científica a un problema eminentemente clínico. La violación de los principios más básicos en Medicina, como el 'primum non nocere', con el uso de una vacuna que se había saltado los sistemas de seguridad que se aplican siempre a medicamentos nuevos. El uso de un antiviral como el Tamiflú cuya única evidencia de eficacia estaba basada en estudios pagados por la compañía que lo fabrica.

Y el día de la jornada de reflexión, nuestros políticos hicieron un despliegue magnífico de autocomplacencia, se felicitaron por lo increíblemente bien que se hizo todo; faltó la autocrítica, la capacidad de decir: 'miren ustedes, nos han metido un gol y lo sentimos'. Nos hablaron de colaboración y unidad de criterio entre autonomías; sin embargo, la evidencia validada y publicada en revistas médicas de prestigio demuestra que en España hubo 16 definiciones distintas de caso clínico de gripe.

Verdaderamente de chiste. Es cierto que vimos muchas fotos de ministra y consejeros sonrientes y juntos, pero una vez más se demuestra la absurdez de tener (y pagar) 17 sistemas sanitarios distintos.

Como no se me puede acusar de aprovecharme del 'retrospectoscopio' me permito el lujo de hacer una valoración final de actuaciones durante la pandemia y otorgar a la población general un sobresaliente por recobrar la cordura antes que sus gobernantes. Igual de sobresaliente merecen los sanitarios por asumir en silencio el trabajo ficticio creado por el pánico y por llamar a la calma. Insuficiente para el Ministerio de Sanidad y las Conserjerías por no haber aplicado criterios médicos ni científicos y por promover el pánico y el despilfarro en aras de lo políticamente correcto.

Un muy deficiente a la OMS por practicar 'medicina de la Videncia' y por posible corrupción y un muy deficiente también a los medios de comunicación por no haber sabido hacer su trabajo de contrastar, investigar y juzgar los datos antes de convertirlos en una información que, pasadas las primeras semanas de incertidumbre, no eran ya noticia.

Quedamos a la espera del próximo susto. Al fin y al cabo, el miedo no es más que una forma de controlar la sociedad.

servido por Jose Antonio 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

fenicia

fenicia dijo

Aquí estoy,leyendote con el interés de siempre.
Muy interesante.
kisses

6 Mayo 2010 | 05:46 PM

Jose Antonio Cuenca Campillo

Jose Antonio Cuenca Campillo dijo

Muchas gracias Fenicia por tus comentarios y tus visitas habituales.

6 Mayo 2010 | 07:07 PM

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Sobre mí

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Zaragoza, España
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José Antonio Cuenca Campillo nace en Zaragoza en 1956. Hijo de un ferroviario y de una enfermera sus primeros años transcurren en el barrio rural de Casetas, distante 14 kms de Zaragoza, a donde llega por el destino de su padre a ese importante nudo ferroviario. Inicia sus estudios en el Colegio de San Miguel de esa localidad hasta completar su Bachillerato Elemental. Para poder llevar a cabo sus estudios de Bachillerato Superior en el Instituto "Goya", se traslada a Zaragoza, instalándose en el domicilio de sus abuelos paternos. Ya con toda la familia en Zaragoza, inicia sus estudios de Medicina en 1973, finalizandolos en 1979, a los 23 años. Durante los años de carrera es nombrado alumno interno de Patología Qururgica "B" (Traumatología), asiste como voluntario al Servicio de Urgencias del Hospital MAZ de Zaragoza y trabaja en el Hospital Miguel Servet como A.T.S. Finalizada la carrera de Medicina se hace cargo, de forma interina, de una plaza de Sanidad en el Distrito V de Valladolid. pasando consulta de Medicina General en el consultorio de "Los Pajarillos" en el barrio homónimo de esa ciudad castellana. En 1980, siguiendo el consejo de un buen amigo, oposita a Sanidad Militar, ingresando en dicho cuerpo ese mismo año. Colabora y forma parte de la Organizacion No Gubernamental "MEDICUS MUNDI ARAGÓN". Es socio de UNICEF España y es miembro de la Asociación Cultural "Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Zaragoza" de la que forma parte desde 1993, año en el que realizó el "Camino" a pie. con su familia, desde el Somport (Huesca) hasta Santiago de Compostela. Forma parte tambien de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad de Zaragoza (AGRALUZ) Actualmente desarrolla su actividad profesional en Zaragoza desde 1983.

; El objetivo de este blog es la divulgación del conocimiento médico mediante comentarios y referencias dirigidos a los profesionales sanitarios y a aquéllas personas interesadas en los temas de salud y organización sanitaria. La información publicada en “Aragón y Medicina” nunca puede sustituir ni reemplazar la necesaria relación personal entre un paciente y su médico de confianza. No se atenderán casos clínicos particulares ni se dará información personalizada. Este blog no recopila datos personales de ningún tipo. Ver código ético aquí Free counter and web stats
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