Frutos secos y Colesterol
Categoría Medicina y Salud Pública

Un reciente estudio publicado en "archives of Internal Medicine" y firmado por Joan Sabaté y colaboradores concluye que el consumo de frutos secos mejora los niveles de lípidos en sangre.
Quienes más se pueden beneficiar si introducen frutos secos en su dieta diaria son aquellas personas con niveles altos de Colestrol LDL (colesterol malo) o las que tienen una alimentación basada en carnes rojas y comidas rápidas.
Ya existian estudios anteriores que habían asociado la ingesta de estos alimentos con mejores niveles de lípidos en sangre y, por tanto, con la prevención de enfermedades coronarias. Pero este trabajo, además de confrimar dicha hipótesis, examina que otros factores modifican los efectos. 
Los efectos observados eran similares entre hombres y mujeres y en los distintos grupos de edad; además, eran independientes del tipo de frutos secos consumidos. Se registraban reducciones especialmente significativas entre quienes tenían altos niveles de colesterol LDL, un bajo índice de masa corporal y aquellos que consumían una dieta poco saludable, basada en comidas rápidas y en carnes rojas.
Con estos hallazgos los autores del estudio apuestan por incluir los frutos secos en las dietas terapéuticas destinadas a prevenir enfermedades coronarias. Los frutos secos son ricos en proteinas, fibras, minerales, vitaminas y otros componentes como antioxidantes y fitoesteroles y ayudan a reducir el colesterol en sangre y, por lo tanto, el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares.
Los expertos recomiendan no añadir los frutos secos como un extra en la dieta, pues de esta forma se incrementaría la ingesta total de calorías, sino deben incluirse como un sustitutivo de productos que poseen un mal perfil nutricional, tales como las patatas fritas o la bollería industrial.
Se recomienda el consumo de frutos secos en cantidades de alrededor de 25 a 30 gramos por día, en reemplazo de otras fuentes de grasas, especialmente saturadas (Los ácidos grasos saturados se encuentran en todas las grasas y aceites y aunque se encuentran principalmente en la grasa animal existen también productos vegetales saturados como la crema de cacao y el aceite de palma, cacahuete y coco).
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