Copagamos o abusamos, un post de Mónica Lalanda
Categoría Medicina y Salud Pública
De nuevo traigo aqui un post de mi colega Mónica Lalanda, tan acertado y lleno de sentido común como siempre. De su blog se pueden sacar enseñanzas que impregnen de racionalidad el funcionamiento de nuestro actual Sistema Sanitario Público. En la actualidad se hace necesario un debate en profundidad del actual Sistema Sanitario en el que se adopten algunas medidas que destierren el abuso observado en las salas de urgencias de nuestros hospitales y en las salas de espera de los centros de salud. Seguro que este debate traera polémica, pero es fundamental encontrar soluciones consensuadas por todos los sectores. Si no es asi, el SNS puede estar condenado a la quiebra.
Recuerdo que hace ya algunos años preparando un proyecto de cooperación internacional debatiamos sobre donar o no gratuitamente medicamentos. Expertos en la materia, con más experiencia, desechaban la primera opción porque cosideraban que los receptores despreciaban aquello que les era dado de esa forma, no lo consideraban de valor. No tengo que deciros que los recultados obtenidos en el proyecto en cuanto al seguimiento terapeutico de aquellas enfermedades que pretendiamos combatir se acercaba al 100% cun una muy buena aceptación por la población.
Las fórmulas tomadas por los países de la Unión Europea, espacio al que nos vemos obligdos a mirar, son distintas según el país de que se trate pues las arternativas tomadas en estos países tratan de hacer sostenible el sístema contando con sus especiales caracteristicas. España no esta fuera de de este espacio y las cifras no dejan de crecer en los ultimos años. "Media Europa con copago sanitario" abc.es
La alternativa válida para España puede diferir de la dada a la sanidad de otros países. Hay que introducir aspectos característicos en nuestro sistema asistencial. No se trata de copiar sino de buscar las soluciones para España y los españoles. Algunas como la reforma administartiva de la salud laboral (partes de baja, confirmación y alta), la receta electrónica con las suficientes garantías, la prescripción a crónicos, la atención y seguimiento a enfermos con patología crónica en las consultas de enfermeria, supervisadas y dirigidas por personal médico, la motivación laboral del personal sanitario, actualmente muy baja, al existir diferentes remuneraciones según la comunidad autónoma, la ausencia de un programa de formación continuada que actualice los conocimientos, la reducción de organismos gestores duplicados que "engordan" el sistema de forma artificial y la educación sanitaria a la población, pueden proporcionar una mejor gestión y mayores coberturas sanitarias de nuestro SNS como la salud buco-dental que tantas deficiencias presenta actualmente

Según declaraciones del presidente esta semana, el gobierno descarta totalmente el copago sanitario. Visto lo visto, estas declaraciones significan solo una cosa: la introducción del copago es ya inminente. Es curiosa la expresión utilizada por Trinidad Jiménez para mencionar el tema: "Creo que ha estado en los cajones de todos los ministros que hemos llegado a este ministerio". Es probable que el subconsciente le haya jugado una mala pasada; se ve que a todos los ministros de sanidad les han sobrado cajones y les han faltado... El copago sería impopular pero eficaz; particularmente el copago limitado al uso indebido del sistema.
Si usted no ha ido nunca a Urgencias es posible que se lo imagine como en la tele. ER, un equipo uniformado que entra corriendo empujando una camilla y dando voces: "varón, 35 años, precipitado, traumatismo abdomino-pélvico grave, Glasgow de 13, TA 100/50, taquicardia sinusal, un litro de normo-salino stat, morfina..." Mientras a su alrededor, los pacientes todos parecen gravísimos, con sangre, sujetándose brazos o piernas deformadas.
La realidad es otra, un departamento de Urgencias de los de verdad está igual de atiborrado pero las patologías son muy distintas; un niño con un moco; un hombre con un dolor de hace dos años "que ya no aguanta más"; uno con un dolor de hace dos meses pero que se va de vacaciones y se quiere "asegurar de que no es nada"; otro con una "fiebre" de 37 ("que para mí es fiebre"); una señora que viene a visitar una amiga ingresada y que ya que está aquí...; la que viene a por una segunda opinión; el hombre que tiene cita con el especialista la semana próxima pero que no puede esperar má;, el que viene a por recetas; el joven con el tapón de cera en el oído; el niño que se ha caído en el cole y tiene una herida que hay que mirar con lupa en la rodilla ("es que no tenemos en casa betadine"); una señora que le ha rozado el zapato; la que leyó en internet que una mancha en la piel puede ser cáncer; la chica que le duele la garganta al tragar; su amiga, que ya de paso pide un test del embarazo por que tiene dos faltas; el hombre con dolor de muelas que no ha tomado nada "para no ocultar síntomas"; el borrachín de turno; uno que se aburre en casa; el que viene de otra ciudad donde se espera mucho más en las Urgencias "y ya que estoy aquí de visita aprovecho"; el del grano... y un etcétera tan largo que podría llenar varias hojas.
Al uso irresponsable de los nacionales se suma el uso indebido de las Urgencias que hacen cada vez más los inmigrantes, con y sin papeles, que utilizan los servicios de Urgencias como un conveniente servicio de Atención Primaria. El dato está probado en varios estudios, es un hecho.
La demanda de las Urgencias crece a razón de un 5% al año. La causa es multifactorial. Por un lado, vivimos en una sociedad de consumo en la que la inmediatez prima, la urgencia personal se convierte en urgencia médica. Por otro lado, hay una falta generalizada del sentido común, una incapacidad para tomar decisiones personales, para responsabilizarse de uno mismo. Va faltando también la sabiduría tradicional, la experiencia de los años, la tranquilidad de las canas. Antes una madre novata con un bebé estreñido llamaba a su propia madre y ésta le explicaba lo de la ramita de perejil y el aceite de oliva. Ahora la abuela se ha echado novio y está de vacaciones en Egipto así que el niño estreñido y su madre novata acaban en Urgencias. La sociedad va cambiando y las Urgencias asumen lo que hay.
Si juzgamos por cómo se vacían nuestras salas de espera cuando hay un partido de fútbol en la tele y para que el paciente lo entienda, podríamos definir una urgencia hospitalaria como: situación que pone en riesgo la vida de un paciente o que pone en riesgo sus brazos o piernas; dolores o alteraciones físicas o mentales recientes que crean incapacidad, siempre y cuando sean suficientemente graves como para perderse un evento deportivo.
Para terminar de leer el post de Mónica pasaros por su blog










