Libro blanco para mejorar la coordinación sociosanitaria
Categoría Sala de Disección

Un anuncio se ha hecho en las últimas horas: El libro blanco para mejorar la coordinación sociosanitaria. “Nunca es tarde si la dicha es buena” dice un refrán muy popular. Nunca es tarde para llevar a cabo algo útil y beneficioso y cualquier momento es bueno para emprender aquello que haya de reportarnos alguna mejora que, en este campo, falta nos hace. Es de esperar que no sea un anuncio más y no cumplido.
Dicho proyecto pretende ser un documento que tiene por objetivo recoger las experiencias de aquellas comunidades autónomas que ya han impulsado medidas en este campo. El Ministerio de Sanidad tiene previsto tener listo un borrador en el primer semestre de 2011.
La noticia ha sido dada por el secretario general de Política Social y Consumo, Francisco Moza, en la inauguración del encuentro Buenas prácticas en la coordinación sociosanitaria. La coordinación sociosanitaria y la Ley de autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia, en el marco de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander.
Para elaborar el documento, en el que el ministerio ya está trabajando junto a las comunidades, se han definido cuatro grandes temas de trabajo: coordinación social y sanitaria y atención primaria de la salud y de los servicios sociales; sistemas de información, organización territorial y de formación de los profesionales; coordinación de los servicios de atención domiciliaria y residencial; y apoyo a las personas cuidadoras.
El proyecto es ambicioso pero necesario. Solo es necesario voluntad de realizarlo. No podemos seguir en una situación en la que la asistencia sociosanitaria, tal como esta desarrollándose, crea problemas de desigualdad y, por tanto, de injusticia entre los españoles. No puede permitirse que sean reconocidos unos derechos en una comunidad autónoma, negándolos en la vecina. Algo vendido, en su momento, como un gran objetivo social alcanzado no puede demorarse más por una descoordinación absurda. El asunto es de tal sensibilidad que se me antoja que el tiempo perdido ha sido demasiado, tanta que muchos dependientes nos han “dejado” esperando la ayuda prometida. Confiemos en que los intereses territoriales, partidistas, electoralistas o económicos no echen por tierra tan deseado y consolidado derecho constitucional. El acuerdo es posible, gestionando debidamente los recursos existentes, y sería deseable que se pusiera negro sobre blanco aquello que en materia sociosanitaria es tan necesario para mantener los recursos de bienestar.
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