Juan Pablo Bonet
Categoría Aragoneses ilustres

Juan de Pablo Bonet (que también asi se le llama según una antigua ley del registro civil mediante la cual se antepone la particula "de" al apellido cuando este es un nombre propio), pedagogo, hombre de gran cultura, versado en sociología, historia, filosofía, literatura y gramática, dominaba las lenguas clásicas, italiano y francés. Nació en la villa zaragozana de El Castellar, en una fecha indefinida situada entre el 12 de octubre y 9 de noviembre de 1573, siendo hijo de Juan de Pablo Ciurreta, natural de Tarazona, y de María Bonet Guerguet, natural de El Castellar. En mayo de 1574, por agotamiento económico de El Castellar, la familia Pablo-Bonet pasó a residir en el pueblo de Torres de Berrellén (Zaragoza), señorío de los Cerdán, al igual que El Castellar.
Llegó a la Corte a temprana edad. Se alistó como soldado y peleó contra los piratas berberiscos, así como en las luchas de Felipe III por el dominio del Milanesado y Saboya.
A raíz de ser el educador del hijo sordomudo del Condestable de Castilla, Juan Fernández de Velasco, comenzó en el la inquietud por investig
ar sobre los secretos del habla, sonidos letras, etc.
En 1620 publicó su "Reductión de las Letras. Arte para enseñar a hablar a los mudos", el primer tratado sobre fonética, tanto española como en general, encaminado, en primer lugar, a la enseñanza de la lectura de los niños oyentes, que por lo mismo también se podía aplicar a la enseñanza del habla en el caso de los sordos, siempre que no tuvieran defectos en la lengua.
Su tratado tiene todo el mérito que le pertenece por ser el primero en el mundo que trató de esta didáctica especial.
Después se entregó a la política y a la diplomacia, para lo que reunía grandes dotes y un especial interés. Estuvo en Roma y a la vuelta se le nombró consejero de Su Majestad y secretario del Consejo Supremo de Aragón. Fue presidente del brazo de los hijosdalgo en las Cortes de Barbastro y Calatayud.
Si bien su figura resultó controvertida en algun momento se le reconoció, posteriormente, internacionalmente. En cualquier otro país una figura de su calibre resultaría incuestionable.
En el siglo XVIII, el abate francés Miguel de L'Epée, utilizando o citando el libro de Pablo Bonet como punto obligatorio de referencia, lo que le daría fama internacional, abrió en París la primera escuela universal y gratuita para sordos por la que pasaran los primeros y principales maestros de sordos europeos, incluidos los primeros españoles. Gracias también L'Epée, se hizo muy popular en todo el mundo su alfabeto manual, hoy en día todavía en uso.
Asi pues, se le puede considerar como el inventor de toda una pedagogía para hablantes, sordos y sordomudos.

Monumento a Juan Pablo Bonet en la Plaza de su mismo nombre en la localidad zaragozana de Torres de Berrellén

Placa que sus paisanos de Torres le dedicaron en ese pueblo zaragozano
Su contemporáneo y amigo Lope de Vega le dedica con ese motivo unos versos en los que subraya cómo «La Retórica hallar pudo/ el arte de bien hablar/ pero nunca pudo hallar/ el arte de hablar un mudo».
Muere en 1633 en Madrid. En su testamento dejo escrito que se le enterrase en la sepultura que tenía en el "monesterio de monxas de nuestra señora de la Concepción descalzas de la villa de Alagón" o que en cuanto fuera posible se le trasladar allí desde "qualquier parte que sea"










