Monasterio de Santa María de Poblet
Categoría Historia de Aragón
Fachada de la Iglesia y una de lasTorres del circulo defensivo interior
El Monasterio se localiza en el "hortus" de Poblet, en la comarca de la Conca de Barberá, dentro del término municipal Vimbodi, a orillas del río Francolí, en los antiguos territorios de la Corona de Aragón. Aunque pertenciente a una comunidad aledaña a la actual Aragón constituyó desde el siglo XII un importante lugar de enterramiento de los Reyes aragoneses. Junto a San Juan de la Peña, en Huesca o San Pedro el Viejo, en la misma ciudad, es Panteón Real, a partir de Alfonso el Casto, hijo de Ramón Berenguer IV y de la Reina Petronila
El cenobio, impulsado a instancias de Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona y esposo de la Reina Petronila, hija de Ramiro II, fue fundado por doce monjes cistercienses provenientes de la Abadía de Fontfreda, próxima a Narbona. A su abad, el conde le cedió un soberbio alodio en tierras recien conquistadas a los musulmanes, con una doble finalidad, la primera defender la zona de las incursiones musulmanas y la segunda crear un centro de estudio y de trabajo de la tierra (Ora et Labora).
Biblioteca del Monasterio, en uso actualmente, con los más vanguardista medios de clasificación y consulta
Cuando se llega a Poblet impresiona el enclave natural, no muy distinto a otras localizaciones elegidas por el Cister para fundar sus monasterios (me viene al recuerdo el monasterio de Rueda o el del río Piedra, en la provincia de Zaragoza, o el de Santa María de Huerta, en la de Soria). En todos ellos hay algo común: el entorno natural, el silencio, solo interrumpido por el discurrir del agua de los rios que los riegan, y el ambiente monacal dispuesto a la oración y al estudio.
Murallas y carretera que rodea el monasterio
Poblet que, etimologicamente, significa "pueblecito" en cataán, aunque otras interpretaciones más románticas hacen mención a su construcción en un lugar donde abundaban los álamos blancos (populus alba; populatum), tiene ocho siglos de historía reflejados en las piedras de las que esta construido.
Torres reales y Puerta del Monasterio con la Cruz del Abad Guimerá del siglo XVI, en primer plano
El convento conoció momentos de gloria y de grandes beneficios hasta que la desamorización de Mendizabal le sumió en la ruina. Hoy, gracias a la recuperación de su arquitectura, muestra una belleza sin igual.
Al complejo monacal se accede a través de la Puerta Baja en la que, intramuros, se puede admirar la antigua portería, obra del siglo XVII. Atrás ha quedado la puerta de Prades, del siglo XVI. La postería mencionada presenta unas ínfulas arquitectónicas admirables.
Ya en la plaza de Ramón Berenguer IV observaremos la Puerta Dorada, nombre que recibió después de una estancia que hizo Felipe II en 1554 y cuyas placas de bronce fueron revestidas de hojas de oro. A su derecha podemos admirar la Capilla de San Jorge, construida por orden de Alfonso V el Magnánimo (siglo XV)
Puerta Dorada (Siglo XV)
Una vez en la Plaza Mayor nos encontramos con la capilla de Santa Catalina, obra de estilo románico, austera y elegante. Junto a ella la actual hospedería del Monasterio construida sobre las ruinas de la "bossería" (antigua administración). En la misma plaza podemos admirar lo que queda del antiguo hospital de pobres y peregrinos, y la Cruz del Abad Guimerá.
Ruinas del antigiuo Hospital de Pobres y Peregrinos
Volvemos la vista y damos frente al monasterio rodeado por una imponente muralla y la portada de la Basilica (designada como tal por decisión de Juan XXIII). Imponen las orres reales que flanquean la verdadera puerta monacal en la que se puede observar la Señal del Rey Pedro el Ceremonioso. Atravesamos esta puerta y nos sumergimos en el tiempo, visitando el museo, ubicado en el palacio de Martín I el Humano, y las diferentes dependencias: Atrio, Claustro, cocina, calefactorim, refectorio, biblioteca, la magnífica Sala Capitular, los dormitorios y la bodega.
Claustro Mayor
Finalmente acabamos la vista en la Iglesia en donde podemos observar el verdadero motivo que justifica nuestra presencia en Poblet, el Panteón Real. La Basilica fue construida siguiendo los canones de la ortodoxia catolica. Tiene tres naves, el crucero, el ábside y las capillas laterales. Mide 85 metros de longitud, 21 de anchura y la altura de la nave central mide 28 metros. Ésta es de estilo románico y esta cubierta por una bóveda de cañón apenas apuntada, sostenida por unos potentes arcos que se apoyan en pilares. El bello retablo de su altar fue esculpido por Damián Forment, el mismo autor del retablo del altar mayor de la catedral de la Virgen del Pilar (Zaragoza).
Tumbas Reales. Panteon Real
Galería de Imágenes
Portada románica de acceso a la Basilica (probablemente anterior al siglo XIII. En ella podemos observar la policromía.
Santa Catalina. El románico mas puro y austero
Acceso al palacio de Martín I el Humano
Antigua cocina del monasterio
Refectorio actual
Sala Capitular. En el centro el sitial abacial. En el suelo, a sus pies, tumbas de antiguos abades.
Tumba de Martín I el Humano
Tumbas reales. La primera de la derecha corresponde a Jaime I el Conquistador.
Fotos JAC oct 2010












fenicia dijo
Los monasterios me transmiten una sensación de paz...
kisses
23 Octubre 2010 | 09:22 PM