El litigio de los bienes de Aragón. Un parto con complicaciones.
Categoría Sala de Disección

El Obispo de Lérida, Joan Piris, y el Obispo de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, un acuerdo propuesto por el Vaticano a través del Nuncio, Renzo Fratini. El acuerdo que aún no se conoce parece que es muy similar al que se firmo en 2008 (Ver post en este mismo blog) en el que se establecía que las obras debín devolverse de inmediato a su propietario, Barbastro-Monzón, pero que nuncxa llegó a cumplirse.
Después de la reunión, Piris, hizo pública su renuncia en el pleito por los bienes y pidió auxilio al juez civil para entregarlos. Por otro lado la Generalitat reitera el bloqueo a la devolución y la unidad de la colección defendiendo una solución dialogada considerando que el procedimiento seguido hace más de un siglo por el Obispo Messeguer para constituir el la colección del Museo Diocesano era legitimo. Además alega a su favor la Ley catalana del Patrimonio Cultural y sucesivas resoluciones de la cámara autonómica.
Juan Antonio Gracia, sacerdote, observador objetivo y cronista fiel de este litigio publicaba esta mañana un articulo en el Heraldo de Aragón en el que se mostraba cauto, no exento de cierto grado de pesimismo. El texto del articulo lo transcribo a continuación.
El parto de los montes, de Juan Antonio Gracia
Si todo el resultado de la reunión que mantuvieron ayer en Madrid el Nuncio y los Obispos de Barbastro-Monzón y Lérida consiste en el comunicado de Presna del Obispado ilerdense, resulta inevitable recordar a Homero cuando, refiriéndose a la fábula de Esopo, hablaba del parto de los montes.
La confusa y envenenada reducción de dicho comunicado, el relato de hechos no ajustados del todo a la verdad y, muy especialmente, el palpable y acusado interés del escrito en salvar el nombre y justificar la contradictoria conducta del monseñor Piris, es un balance tan pobre como inesperado de un encuentro del que se decía que iba a suponer el final definitivo del escandaloso litigio que han mantenido durante demasiados años dos diócesis hermanas, unidas por la comunión en la misma fe y en el anuncio del mismo evangelio. Hablo de escándalo, porque no podemos olvidar que, aún cuando el desgaste de energías humanas ha sido brutal y los gastos económicos muy cuantiosos, es mucho más grave e irreparable el daño que se ha inflingido a la credibilidad de la Iglesia.
Por la sola lectura del documento entregado a los medios informativos, no se vislumbra por ninguna parte que la solución prevista "haya satisfecho a todos", como se había dicho. Yo, al menos a la hora en que escribo, desconozco si en Cataluña han descorchado el cava, y, por lo que respecta a Aragón, el desconcierto y el pesimismo son los sentimientos más compartidos.
Habrá que esperar a la rueda de prensa que ofrecerá hoy el obispado de Barbastro-Monzón para poder atar todos los cabos y saber a que carta quedarnos. Pero, de momento, es triste reconocer que las montañas solo han alumbrado un ratón.










