Joaquín Costa y Martinez
Categoría Aragoneses Ilustres

"Todavía parece que le estoy viendo; tenía el cuello recio; su cabeza se erguía sobre un cuerpo fornido, atlético; su barba, entrecana, sin aliños afectados, bajaba hasta su pecho fuerte y saliente. Andaba despacio; parecía agobiado, abrumado por un tremendo peso misterioso, por una anonadora fatiga...
Había en sus ojos relumbres de melancolía y de fiereza candorosa. Quería celar su bondad bajo una aparente rudeza; pero su bondad era como los arbustos fuertes e indomables que salen retorciéndose de entre las peñas en busca de la luz. Y cuando hablaba, su voz rugía, salmodiaba, imprecaba, amenazaba, estaba henchida de comminaciones y de añoranzas del pasado." (José Martínez Ruíz Azorín, "Elegía a Costa", 1911)
Costa nació en Monzón (Huesca) el 14 de septiembre de 1846. Jurista, historiador y erudito español representativo del movimiento regeneracionista. Procedente de una familia campesina modesta, de la que era el mayor de once hermanos, consiguió estudiar en la Universidad de Madrid). Su dedicación a la docencia se vio truncada por la estrecha política universitaria del momento, que le decantó hacia otras actividades como la de notario, letrado de Hacienda y profesor de la Institución Libre de Enseñanza.
A la edad de ocho años se traslada a la localidad de Graus y desde muy joven compagino trabajo y estudios. Más tarde, marcharía a Huesca, aconsejado por el mósen, estudió bachillerato mientras ejercia los más diversos oficios. Se hizo maestro y fundó el Ateneo de Huesca en 1866. En esa épova visitó la Exposición Internacional de París en 1867 como artesano discipulo observador. Gracias a esa visita escribió su primer libro: "Ideas apuntadas en la Exposición Universal de 1867 para España y para Huesca".
Se va luego a Madrid, a la Universidad, y se doctora en Derecho en 1874 y en Filosofía y Letras en 1875. Es nombrado oficial letrado con plaza en Cuenca. Sin embargo, los tiempos no son buenos. Cae la reina Isabel II, dura poquísimo el reinado de Amadeo de Saboya y es breve la I República. La Restauración no le es ideológicamente proclive y en Madrid mal sobrevive Costa traduciendo libros, escribiendo en periódicos y revistas... la situación no le es propicia y le obliga a regresar a Huesca con plaza de jurista y con dos nuevos libros: "La vida del Derecho" (1876) y "Derecho onsuetudinario en el Alto Aragón" (1830. Recorre la provincia, se detiene a estudiar las costumbres, la cultura. Se enamora por dos veces (de Pilar y de una misteriosa "F."), pero no tiene suerte en el amor.
Con posterioridad vuelve a Madrid y establece contacto con la Institución Libre de Enseñanza, fundada por Giner de los Rios con quien mantiene una profunda amistad.
A su gran interés por la educación cabe añadir su gran preocupación por las cuestiones históricas, sociales y políticas. En el primer ámbito sus trabajos fueron muy aprecidos por sus contemporáneos. Costa siempre pensó que la solución a los problemas del país habría de venir por la revitalización de antiguas costumbres y organizaciones sociales , lo que le ganó fama de romántico.
Criticó el sistema de turno de los partidos y el mal uso de las elecciones, pero fundó la Liga de Contribuyentes de Ribagorza desde la que propugnó mejoras sociales y especialmente su POLÍTICA HIDRÁULICA, siendo candidato a elecciones en 1895-96, pero sin éxito. A pesar de que el éxito no le acompaño en sus acciones políticas Costa no abandonó su vocación política y en un discurso dado en el Frontón Central de Madrid, se declaró republicano. Fué elegido a Cortes por Gerona, Zaragoza y Madrid, pero sin ocupar escaño. En 1904 comunicó su dimisión al partido causando baja en 1906, al parecer, por su quebrantada salud.
En 1880 fué miembro de la Real Academia de la Historia y también ponente en el Congreso de Juriconsultos Aragoneses de Zaragoza; en 1884 es vocal de la Comisión de Legislación Extranjera y en 1887 invitado a ser profesor de la real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Se le admitió en 1901 en la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Por su tendencia a la libertad de cátedra y la tolerancia académica no cumplió nunca su ambición: ser catedrático de Universidad; aunque fué propuesto, en varias ocasiones, a la cátedra de Historia de España. Como abogado y notario, aportó su `Reforma de la fé pública' que le costó enemigos. En 1895-1904, se vió envuelto en el famoso pleito de La Solana, de trágicas consecuencias en 1930.
Ya en su madurez, mantuvo relación con una culta viuda, de quien tuvo una hija que adoptó, antes de que ésta se casara. Costa murió en Graus (localidad que conocía desde los 6 años de edad), el 8 de Noviembre de 1911. Fué enterrado en el Cementerio de Torrero de Zaragoza. Para Aragón, es el foco por el que entiende, explora y defiende a la Nación. Así, manifestó : Soy dos veces español porque soy aragonés". Aparte de articulos, discursos, manifiestos y prólogos, dejó 42 libros; entre ellos: Estudios ibéricos (Madrid 1891-95); Colectivismo Agrario en España (Madrid, 1898) Oligarquia y Caciquismo (Madrid, 1902); Reconstitución y Europeización de España ( Barcelona, 1902); lavida del Derecho (Madrid, 1875) , etc

Mausoleo a Joaquín Costa. Cementerio de Torrero (Zaragoza)
Epitafio: "Nuevo Moisés de una España en éxodo. Con la vara de su verbo inflamado alumbró la fuente de las aguas vivas en el desierto estéril. Concibió leyes para conducir su pueblo a la tierra prometida. No legisló"












TERESA santomil gonzalez dijo
QUE BIEN LO DESCRIBES.
TODO UN PERSONAJE POR LO QUE VEO
UN ABRAZO CUENCA
11 Diciembre 2010 | 08:14 PM