El cigarrillo electrónico (e-cigarrillo)
Categoría Medicina y Salud Pública

Llegadas estas fechas y próxima la entrada en vigor de la llamada “ley antitabaco” el e-cigarrillo se ha convertido en un regalo de circunstancias para corresponder a nuestras amistades “pilladas” por el hábito perverso. No es algo nuevo, presente en nuestra sociedad desde hace aproximadamente tres años, se ha convertido en un “salvavidas” de los fumadores ante la persecución que se les avecina.
Se trata de un aparato ideado en 2004 en China que simula el cigarrillo tradicional y que expulsa vapor imitando el humo del cigarrillo tradicional y que se carga con unos cartuchos que pueden contener o no nicotina, aderezada con aromas (tabaco, menta, vainilla). El dispositivo consigue recrear las sensaciones que experimenta el fumador: sujetar entre los dedos un cigarrillo, inhalar a través del e-cigarrillo con la potencia de succión deseada mientras éste se ilumina simulando una combustión, sentir el sabor del tabaco y exhalar el humo. Es decir, consigue simular todo lo relacionado con la liturgia de fumar un cigarrillo.
El precio puede oscilar entre 30 y 90 euros. Cada cartucho puede durar de 40 a 400 caladas (recordemos que un cigarrillo tradicional son aproximadamente 10-12 caladas)
En noviembre de este mismo año el control del uso de estos aparatos fue uno de los temas de discusión de los delegados de 168 países reunidos en el balneario uruguayo de Punta del Este, en la cuarta reunión de la Conferencia de las Partes del Convenio Marco de la OMS para el control del tabaco. El cigarrillo electrónico “es una herramienta que sabotea las estrategias para impulsar a los individuos a dejar de fumar, dijo Bianco a la AFP, en el marco de la Conferencia. El producto, inventado en China en 2004, es vendido en varios países como una solución menos nociva para los fumadores que los cigarrillos tradicionales y como un objeto que ayudaría a los consumidores a poner fin a su adicción. “La nicotina es una droga altamente adictiva, y los cigarrillos electrónicos la utilizan con un vehiculo de la misma, el propilenglicol” que, en sí, no es una sustancia tóxica aunque es conveniente no inhalar sus vapores para prevenir problemas respiratorios.
Su venta está prohibida en algunos países como México, Panama, Brasil y Uruguay. En EE.UU, la FDA recomienda no usarlos y aunque no están prohibidos, en algunos estados no pueden consumirse en lugares públicos. En Europa es de libre circulación y en España se aplica la normativa sobre los bienes de consumo.
Actualmente mucha gente adicta al tabaco está buscando opciones que les salve de la ansiedad que les crea dejar de fumar por un tiempo prolongado. Para ello no dudan en aventurarse a explorar opciones nuevas y hasta el momento desconocidas. A ello debemos unir la falta de información y regulación del producto.
Por todo ello no parece que vapear (echar vapor) sea una alternativa válida para dejar de fumar y su utilización tampoco parece muy segura para la salud a la vista de los componentes de las recargas y de las sustancias presentes en el vapor inhalado.
Desde aquí se recomienda la consulta al médico y la utilización de productos con el registro sanitario correspondiente. Duden de todos aquellos productos que no hayan pasado los correspondientes controles sanitarios.
AVISO
ESTE ARTICULO NO CONSTITUYE SUSTITUTO ALGUNO AL ASESORAMIENTO DIRECTO Y PERSONAL POR UN PROFESIONAL DE LA MEDICINA. Toda la información contenida en “Aragón y Medicina” tiene carácter informativo y está únicamente destinada a dar una información general sobre las ciencias de la medicina y la salud pública. El autor Le recomienda consultar con un profesional de la medicina para aclarar sus dudas en relación con su estado de salud.
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