Erradicación TOTAL de la viruela ¿o no?
Categoría Medicina y Salud Pública

El siglo XIX vio el desarrollo de las primeras vacunas, y los intentos por extender la inmunización a la mayor cantidad de gente posible. La viruela, cuyas epidemias asolaban periódicamente a la población, era el objetivo de las primeras campañas de vacunación. El pus o la linfa extraídos de las terneras infectadas se transportaba en viales de cristal hasta los pueblos más recónditos, donde la inexperiencia de los profesionales encargados del proceso y la mala calidad de las muestras provocaban la desconfianza general de los ciudadanos. A finales del siglo, prácticamente durante la última década, tomó fuerza un nuevo procedimiento, que suponía llevar las terneras directamente al lugar donde se iba a practicar la vacunación, lo cual resultaba más útil para evitar la infección de los sujetos con otras enfermedades, y mejoraba la eficacia de la vacuna.
La viruela esta oficialmente erradicada desde el 8 de mayo de 1980. Fue en esa fecha cuando la Organización Mundial de la Salud, en el curso de la XXXIII Asamblea de la OMS aceptó el informe final de la Comisión Global para la certificación de la erradicación de la viruela con lo que se certificó la eliminación de la viruela natural y se gano la lucha contra esta enfermedad. Desde entonces no se ha dado ni un solo caso de viruela. Si no se hubiese erradicado, los últimos años podía haber supuesto más de 300 millones de nuevas victimas y más de 100 millones de muertes.
Desde 1980, el almacenamiento del virus de la viruela se restringió a dos laboratorios de referencia de la OMS, uno en Estados Unidos y otro en Rusia. Custodiadas como si se tratara de una potente arma nuclear, las existencias de este patógeno pueden tener los días contados. El próximo mes de mayo, con ocasión de la 64 Asamblea Mundial de la Salud, los miembros de la organización sanitaria multilateral votarán si estos centros colaboradores, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta (EE.UU) y el Centro Estatal para la Investigación de Virología y Biotecnología VEXTOR en Koltsovo (Rusia) , se desharán de las cepas existentes.
Los riesgos existentes si se usasen como arma biológica entrañaría una grave amenaza. Su elevada tasa de mortalidad y nuestro mundo cada vez más móvil podría extenderla amplia y rapidamente, especialmente porque los programas de vacunación se suspendieron tras la erradicación de la enfermedad.
El impacto total posible de una propagación de la viruela quedó más que claro con un brote simulado en Washington, DC en enero de 2005. Durante este ejercicio denominado “Tormenta atlántica” dirigido por la Secretaria de Estado de EE.UU, Madeine Albright, políticos y diplomáticos retirados, intentaron contener la “situación” ya que la viruela se extendió rápidamente por todo el mundo. En las semanas siguientes unas 600.000 victimas potenciales, una importante agitación política y un colapso en la economía mundial . El ejercicio identificó que más de 30 países tienen reservas de la vacuna contra la viruela como parte de sus planes de preparación. Sin embargo, el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos concluyó que en ningún país está adecuadamente preparado.
El 28 de febrero de 2005, es decir, en poco más de un mes, las noticias de ficción pintan este panoirama: 400.000 infectados en todo el mundo, 100.000 muertos, con proyecciones de millones que probablemente morirán. La economía global, desbaratada, sobre todo los transportes y el comercio. La situación es enormemente grave y afecta a todo el mundo.
Es constante la polémica sobre la destrucción o no de las cepas existentes, los debates entre los “retencionistas” y los “destructores” no acaba y la viruela sigue en los laboratorios. Lease el artículo publicado en Center for Biosecurity UPMC.
Una de las razones por las que se ha mantenido el virus es como posible protección frente al bioterrorismo ya que es posible, hoy en dia, fabricar el virus a partir de de los 48 genomas publicados del mismo. Esa es una de las razonoes del porqué de la existencia de las reservas de vacunas (la propia OMS mantiene 30,5 millones de dosis de vacuna) y países como Francia, Alemania, Nueva Zelanda y EE.UU tiene reservadas en la propia OMS otros 27 millones de dosis, por si fuera necesario utilizarlas.
Hace unos días, los 34 miembros del Consejo Ejecutivo de la OMS recibieron un informe de un comité de expertos internacionales convocado por el organismo para dar su opinión sobre la posible destrucción de estas muestras. A lo largo de los días, los miembros debatieron si la información aportada por los cientificos era adecuada y, según fuentes de la OMS, la respuesta fue afirmativa.
El informe remitido a los miembros del Consejo recoge toda la evidencia científica disponible sobre el virus en la actualidad, pero no hace ninguna recomendación sobre la posible destrucción de las muestras. Los cientificos alegan que no encuentras ningún motivo para destruir un patógeno “si se puede seguir aprendiendo de él”.
Habrá que esperar .










