Enterocolitis hemorrágica por Escherichia Coli (EHEC)
Categoría Medicina y Salud Pública

La Escherichia Coli (EHEC) es una bacteria común que vive en los intestinos de animales y humanos. Existen muchas cepas de 'E. coli', inofensivas en su mayoría, aunque existe una variedad, 'E. coli' 0157: H7 (aunque existen otras como la 026:H11, 0111:H8 y 0104: H21), que produce una potente toxina (Shiga) que pueden ocasionar enfermedades graves como el Síndrome Urémico Hemolítico, que puede acabar en fallo
En 1982 ocurrieron dos brotes de enteritis hemorrágica aguda en Oregón y Michigan, Estados Unidos, relacionados con hamburguesas servidas por una cadena de alimentos preparados. El cuadro clínico que afectó a 47 personas consistía en dolor abdominal tipo calambre, diarrea abundante visiblemente sanguinolenta y fiebre ausente o de poca intensidad. El brote ocurrido en 1993 se relacionó con más de 500 casos confirmados por el laboratorio y cuatro muertos.
Aunque la diarrea sanguinolenta es la manifestación clínica más común, la gama de manifestaciones incluye una gran variedad clínica, desde infección asintomática, diarreas no sanguinolentas, síndrome hemolítico urémico o púrpura tombocitopénica.
Los pacientes en edades extremas están en mayor riesgo de enfermedad sintomática y de las complicaciones más graves.
Los brotes se producen a menudo cuando la bacteria llega a los alimentos destinados a consumo humano. La carne de ganado vacuno suele ser la principal fuente de infección, sobre todo la picada y la que no se cocina lo suficiente. El consumo de vegetales crudos que hayan sido cultivados o lavados con agua contaminada o hayan entrado en contacto con heces de animales infectados (o bien con fertilizantes naturales) pueden también ser portadores de la bacteria. Puede hallarse además en el agua potable, lagos o piscinas con aguas residuales. "Se propaga también si las personas no se lavan bien las manos tras ir al baño", reconoce el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (CDC) de EEUU.
La clínica comienza aproximadamente a las 48 horas (media) de producirse la infección. La primera señal son cólicos abdominales fuertes que comienzan súbitamente. Después de unas pocas horas se produce la diarrea con sangre que dura entre dos y cinco días. El cortejo sintomático es muy variable en dependencia de la presencia o no de complicaciones.
Cuando surge un brote es necesario relizar estudios epidemiológicos de las fuentes de infección y aplicar las medidas de prevención y control más eficaces. La población debe ser informada de las medidas preventivas, combatir el consumo de leche cruda, vigilancia de productos alimenticios con contenido cárnico bóvino, cocinar bien (hasta que desaparezca el color rosado) las carnes sobre todo la carne picada y las verduras, lavar bien estas, si se consumen crudas con agua y lejía, vigilancia de los sistemas de abastecimiento de agua y en caso de duda hervir la misma, notificar a las autoridades sanitarias cualquier sospecha de brote y eliminación correcta de excretas y articulos contaminados. El tratamiento consiste en el manejo adecuado de la diarrea con soluciones rehidratantes, lo que constituye la medida más importante en la mayoría de los casos. En el paciente que presenta un síndrome hemolítico-urémico o púrpura tombocitopénica deben aplicarse las medidas especificas en los servicios de salud especializados. El tratamiento antibacteriano es incierto. No es recomendable el uso de antibioticos como medicamentos profilácticos.
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