La Coctelera

Aragón y Medicina

El blog de un médico amante de su tierra y de su profesión

16 Junio 2011

"Morirse de viejo", un post de Mónica Lalanda

Categoría Medicina y Salud Pública

Mónica Lalanda ya nos tiene acostumbrados a que sus posts “den en el clavo”. El que hoy traigo aquí, tomado de su blog “profesión sanitaria” de elmundo.es,  no hace más que ahondar en una obviedad médica, pero no por eso importante de reseñar y de divulgar entre el “gran público”. En eso, los médicos de larga trayectoria y con una amplia experiencia en la atención domiciliaria estamos acostumbrados. Los enfermos ancianos-lo que ella llama enfermos de la “cuarta edad”- que se encuentran postrados en una cama, ajenos a su entorno-, son subsidiarios de unos cuidados paliativos que hay que fomentar. En mi experiencia, los equipos de soporte de atención domiciliaria, conformados con personal multidisciplinar realizan una labor encomiable en un ambiente próximo, tomando decisiones profesionales de acuerdo con la familia que, a su vez, se sienten confortados y envueltos en una atención humanizada.

No se cual será mi final, pero si llego a esa situación, yo quiero morirme en mi casa y rodeado por los mios.

¡Gracias Mónica! Por tu nuevo post.

“Morirse de viejo” un post de Mónica Lalanda

Aquello de la tercera edad siempre me pareció un término chocante quizás por que nunca nadie habla de la primera o la segunda. Sin embargo, cuantos más años trabajo en urgencias más me parece que deberíamos empezar a hablar de la Cuarta Edad.

Los miembros de la Cuarta Edad son las víctimas de la medicina moderna y de la sociedad de bienestar. Ancianos que hace ya años perdieron su identidad, su dignidad, lo que les hacía ser ellos. Ancianos que han perdido la capacidad de pensar, de comunicarse, de moverse, de sentir. Ancianos que necesitan ayuda para absolutamente todo, encamados, llenos de úlceras, que se hacen todo encima, que no conocen ni a los hijos que tanto adoraron. Ancianos que no saben ni su nombre, que están muertos en vida. Personas que fueron hijos, esposos, padres, abuelos y que ahora solo lo son en el recuerdo de los demás y en la carcasa.

Pues bien, los desafortunados miembros de la Cuarta Edad son pacientes habituales en los departamentos de urgencias. Cualquier urgenciólogo reconocería un caso como el siguiente: anciana de mas de 90 años, con demencia severa, encamada, ulcerada, incontinente doble, varios ictus cerebrales en la última década, afásica, rígida, casi ciega, sorda, vive en una residencia de ancianos dependientes hace una década; enviada en ambulancia a urgencias a las 2 de la mañana por que las cuidadoras creen que se ha deteriorado en las últimas horas o por que hasta ayer movía el dedo meñique de la mano no paralizada y hoy no lo mueve o por que respira con dificultad.

Enviar a urgencias a una persona que lleva años muriéndose es una locura, con toque de barbarie y pellizco de indignidad pero recibirla en urgencias y someterla a pruebas que duelen o son incómodas es haber perdido el norte. No estamos hablando de eutanasia ni activa ni pasiva sino de recordar y ser conscientes de que la medicina tiene un límite, que no somos Dios y que la vida llega al final por un proceso natural de deterioro y envejecimiento. Tenemos que empezar a levantarnos contra esta situación y dejar de retroalimentar la idea de que morirse es el fracaso de la medicina.

Estamos en un círculo cerrado de absurdez del que todos somos cómplices. Un ejemplo claro es la cantidad de medicación que toma cualquiera de estos ancianos de la Cuarta Edad, la mayoría de los cuales se beneficiarían solamente de analgésicos y algo para dormir y sin embargo engullen pastillas para la osteoporosis, el colesterol, la hipertensión, la depresión, la circulación,…etc, etc. Si no fuera para llorar, daría la risa.

Pero claro, a ver quien es el listo que retira la medicación o a ver quién es el listo que decide no hacer pruebas diagnósticas o a ver quien es el listo que le dice a una familia que el bisabuelo ha muerto pero no se le hizo un TAC o una endoscopia previa para diagnosticar la causa final. Morirse de viejo ya no es aceptable. “A ver quien se atreve”, esa es la pregunta que oímos unos de otros.

Alcémonos contra esto de una vez, dejar que los ancianos muy deteriorados se mueran en paz, sin ensañamientos diagnósticos ni terapéuticos y en su domicilio habitual no es discriminación por motivo de edad sino puro sentido común, simple caridad humana, defensa acérrima de la dignidad del paciente y el reconocimiento de lo que hacemos es medicina, no milagros.

Como sigan así las cosas cuando yo sea anciana, tengo planeado tatuarme en el pecho: ¡Médicos, dejadme en paz! Voluntades anticipadas, ya saben.

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Zaragoza, España
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José Antonio Cuenca Campillo nace en Zaragoza en 1956. Hijo de un ferroviario y de una enfermera sus primeros años transcurren en el barrio rural de Casetas, distante 14 kms de Zaragoza, a donde llega por el destino de su padre a ese importante nudo ferroviario. Inicia sus estudios en el Colegio de San Miguel de esa localidad hasta completar su Bachillerato Elemental. Para poder llevar a cabo sus estudios de Bachillerato Superior en el Instituto "Goya", se traslada a Zaragoza, instalándose en el domicilio de sus abuelos paternos. Ya con toda la familia en Zaragoza, inicia sus estudios de Medicina en 1973, finalizandolos en 1979, a los 23 años. Durante los años de carrera es nombrado alumno interno de Patología Qururgica "B" (Traumatología), asiste como voluntario al Servicio de Urgencias del Hospital MAZ de Zaragoza y trabaja en el Hospital Miguel Servet como A.T.S. Finalizada la carrera de Medicina se hace cargo, de forma interina, de una plaza de Sanidad en el Distrito V de Valladolid. pasando consulta de Medicina General en el consultorio de "Los Pajarillos" en el barrio homónimo de esa ciudad castellana. En 1980, siguiendo el consejo de un buen amigo, oposita a Sanidad Militar, ingresando en dicho cuerpo ese mismo año. Colabora y forma parte de la Organizacion No Gubernamental "MEDICUS MUNDI ARAGÓN". Es socio de UNICEF España y es miembro de la Asociación Cultural "Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Zaragoza" de la que forma parte desde 1993, año en el que realizó el "Camino" a pie. con su familia, desde el Somport (Huesca) hasta Santiago de Compostela. Forma parte tambien de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad de Zaragoza (AGRALUZ) Actualmente desarrolla su actividad profesional en Zaragoza desde 1983.

; El objetivo de este blog es la divulgación del conocimiento médico mediante comentarios y referencias dirigidos a los profesionales sanitarios y a aquéllas personas interesadas en los temas de salud y organización sanitaria. La información publicada en “Aragón y Medicina” nunca puede sustituir ni reemplazar la necesaria relación personal entre un paciente y su médico de confianza. No se atenderán casos clínicos particulares ni se dará información personalizada. Este blog no recopila datos personales de ningún tipo. Ver código ético aquí Free counter and web stats
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