El Ebro guarda silencio al pasar por el Pilar... Una colaboración de Luis A. Arcarazo García
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Por fin pasaron las elecciones municipales y autonómicas y poco a poco se van constituyendo ayuntamientos y presidencias de comunidades autónomas, pero, a pesar de las manifestaciones mas o menos acertadas de los integrantes del movimiento del 15-M, los políticos mantienen los mismos discursos de siempre, como si no hubiera pasado nada. Uno de ellos, aún después de haberlo oido mil veces, a los aragoneses nos sigue poniendo en estado de alerta y libera todos los fantasmas contenidos durante varios años. Es el famoso RAKARAKA de las comunidades autónomas levantinas con lo del trasvase del agua del Ebro.
Si uno se pasea cualquiera de estos días por la ribera del Ebro aquí en Zaragoza, presenciará un cuadro desolador del río que, supuestamente, con sus aguas tiene que alimentar los regadíos de las zonas por donde discurre y de esas otras que tanto lo pretenden. Estando en primavera y con todo eso del
deshielo de las nieves..., el caudal es decepcionante, con islotes en medio del cauce y lleno de algas, que mas parece el Mar de los Sargazos, que aquel famoso río navegable en tiempos de los romanos y mucho más próximos a nosotros, cuando los laudes remontaban el Ebro cargados de carbón. Ahora mismo solo pueden navegar piraguas de tan poco calado, que flotarían en un charco grande y los famosos barcos turísticos a la espera de un dragado, que los políticos municipales niegan, rebajando la terminología a un "hacer un canalillo para que no encallen las barcas de billete subvencionado".
En fin, que pasear junto a las recuperadas riveras del Ebro es muy agradable, pero agua, lo que se dice agua, poca y gracias al azud que se construyó para la Expo, que la retiene un poco junto a abundante suciedad de la que aún echamos al pobre río que pasa por nuestra ciudad.
En la fotografía adjunta, hecha desde el Puente de Santiago, se puede apreciar la magnificencia de la recién restaurada Basílica de El Pilar y podría venir al caso recordar aquella canción que decía: ·"el Ebro guarda silencia al pasar por el Pilar..." , pero no por otra cosa que por la escasez de agua y el exceso de algas, que le dan aspecto de pantano feo y de aguas turbias, en el que hace falta mucha temeridad para bañarse, so pena de sufrir una intoxicación por algún germen exótico trasplantado a un hábitat de agua escasa y turbia, caldo de cultivo excelente para cualquier cosa, pero ninguna buena .
El texto y la fotografía es de Luis Alfonso Arcarazo García, Doctor en Medicina e Historiador










