Pilar Lorengar
Categoría Aragoneses ilustres

Lorenza Pilar García Seta, de nombre artístico Pilar Lorengar nació en el Hospital Provincial de Zaragoza el 16 de enero de 1929 y falleció en Berlin el 2 de junio de 1996. De familia humilde, residente en la popular calle de las Armas, descubrió sus facultades verbales al cantar en el coro de su colegio, el colegio Duquesa Villahermosa de las Hijas de la Caridad. La depauperada situación familiar le obligó a interrumpir sus estudios y a ponerse a trabajar con sólo catorce años. Tras su participación en un programa de radio local, dos hermanas profesoras de canto (Berta y Margarita Martínez), decidieron ofrecerle clases gratuitas a fin de sacar adelante las más que prometedoras cualidades de la joven. Tras actuar en un fin de fiesta en la compañía de zarzuela de Pepita Embil ( madre de Plácido Domingo), pasó por varios cafés de su ciudad natal y de varias capitales españolas hasta que, a los diecisiete años, ingresa en el Conservatorio del Liceo, ciudad a la que se había trasladado con su madre tras la ruptura del matrimonio. Ya en Madrid, estudió ocho años con Ángeles Ottein, con la que cambiaría su tesitura de mezzo-soprano por la de soprano en la que acabaría por cantar. La aragonesa trabajaba de dependienta de comercio para poder pagarse sus estudios. Más tarde se tralada a Berlin en donde estudia con Carl Ebert. En 1949 debutó como cantante del coro en el Teatro de la Zarzuela donde estuvo trabajando varios años. En 1950 se produce su debut operístico en la Ópera de Orán (entonces colonia española). Es es esos primeros años de los cincuenta cuando conoce a Ataulfo Argenta, fundamental en su carrera posterior. En 1952 debutó como solista en Barcelona en la Novena Sinfonía de Beethoven y el Réquiem de Brams. Es este año se producen sus dos únicas incursionas en el séptimo arte (Últimos días y Las últimas banderas).
Como cantante de ópera debutó en 1955 como Cherubino en Festival Internacional de arte lírico de Aix-en-Provence y a continuación como Violetta en La Traviata de Giuseppe Verdi en el Royal Opera House del Covent Garden de Londres. Un año más tarde actuó en el Festival de Glyndebourne y en 1958 en el Teatro Colón de Buenos Aires como Reina de la Noche de La flauta mágica. Ese mismo año fue contratada por la Deutsche Oper Berlin, dónde permaneció hasta el fin de su carrera como una de las artistas más apreciadas del ensemble. En 1963 se le concedió el distinguido título de Kammersänger (Cantante de cámara). Pilar se nacionalizó alemana, culminando su relación con ese país, que la acogió, desde que fuera contratada por la Ópera Alemana de Berlin.
En 1961 actuó por primera vez en Salzburgo con Idomeneo. En la Metropolitan Opera de Nueva York debuta en 1966 como la Donna Elvira de Don Giovanni. Varias tournées la llevan también a Japón. Otros puntos álgidos de su amplio repertorio fueron la Elisabeth de Tannhäuser (ópera) y la Elsa de Lohengrin.
Como cantante invitada actuó a menudo en la ópera de Viena y en conciertos de la Filarmónica de Viena. Su último éxito en Berlín fue la Valentine de Les Huguenots de Giacomo Meyerbeer.
En 1991 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, en compañía de Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, Montserrat Caballé, Josep Carreras, Alfredo Kraus y Plácido Domingo.
El 1 de octubre de 1994 recibió la Orden al Mérito del Estado de Berlín. Pilar Lorengar murió en 1996 a los 68 años en su patria de elección, Berlín, de cáncer.
Zaragoza le honró con una calle a su nombre y la medalla de oro de la ciudad. En 1991, retirada ya oficialmente de los escenarios, quiso despedirse de su venerada Virgen del Pilar, cantándole en la propia basilica zaragozana el “Ave María” de Gounod. Ese mismo año, el doce de octubre, fue pregonera de las Fiestas del Pilar de Zaragoza. En el año 2006, coincidienco con el décimo aniversario de su muerte, el consistorio zaragozano le erigió un busto a su memoria labrado por el escultor aragonés Manuel Arcón. Hoy su recuerdo luce en su barrio, la parroquia del “Gancho” de la capital zaragozana.
Sus cenizas reposan para siempre en las aguas del Mar del Norte, deseo que su esposo, el doctor Jürgen Schaff, lo hizo realidad.
Son muchas las biografias de la prima donna pero me ha llamado especialmente la atención la firmada por Miguel Ángel Santolaria, investigador y estudioso de la música lírica.










