Plan de Acción contra el Calor en Aragón durante el verano de 2011
Categoría Medicina y Salud Pública

El verano ha irrumpido en nuestra Comunidad con fuerza y las previsiones para el estío son de temperaturas altas. Por todo ello, la Dirección General de Salud Pública del Departamento de Salud del Gobierno de Aragón ha establecido desde el 1 de junio hasta el 15 de septiembre un Plan de Acción para la prevención de los efectos de las temperaturas extremas sobre la salud en Aragón.
El plan se basa en un sistema de alertas que se establece a partir de la información facilitada diariamente por la Agencia Estatal de Meteorología, con arreglo a las predicciones de temperaturas máximas y mínimas para los cinco días siguientes, y comprende medidas de información general a la población, y de coordinación de los servicios sanitarios y locales.
Dicho plan incluye un protocolo en el que se recomienda prestar una especial atención a mayores (> de 65 años) y bebés (< de 5 años) que son dos colectivos que sufren con mayor intensidad los efectos del calor. Además se introducen recomendaciones a aquellos que realizan actividades que requieran mucho esfuerzo físico, personas enfermas (especialmente del corazón, hipertensas o con problemas intestinales u obesas), aquellas que tomen algunas medicinas como diuréticos y antihistamínicos o quien consuma una cantidad elevada de alcohol.
Los síntomas más frecuentes causados por el exceso de calor son calambres musculares, irritación en la piel, quemaduras, agotamiento, golpes de calor e insolación. Si aparecen síntomas de gravedad, como temperatura muy alta, dolor de cabeza, vómitos o pérdida de conciencia es necesario acudir a un centro sanitario para conseguir asistencia médica.
Respecto a las recomendaciones generales para hacer frente a la época estival, desde Salud Pública se dan una serie de consejos "tradicionales" que nuestra cultura ha utilizado para cuidarse de los rigores del verano. Para los expertos es necesario mantenerse hidratado, por lo que se recomienda beber líquido de forma regular sin «esperar a tener sed». Y se sugiere, asimismo, llevar una dieta tradicional de verano basada sobre todo en platos fríos, ensaladas y frutas.










