Por una sanidad "más mejor", un post de "desde el más allá (más o menos)"
Categoría Medicina y Salud Pública
Un más que interesante articulo en el que Javier Cavanilles dice alguna que otra verdad. Merece la pena detenerse en su lectura y reflexionar en "otra mas" de las medidas de esta administración. ¡Señores! Vuelven a sacar un nuevo conejo de la chistera.
Por una sanidad "más mejor" Publicado en elmundo.es el 17 de julio de 2011

Una enfermera acudiendo a una urgencia
Leo que el ministerio de Sanidad publicará en septiembre un listado de terapias naturales que serán reconocidas por el Sistema Nacional de Salud. Eso, y hacer un trío con compañeros de trabajo, son dos de las ideas más absurdas que uno pueda imaginar. Pero que a nadie le den gato por curandero: engañar a la gente ofreciéndole brujería y pseudociencia es una medida solo mala en parte. Esa parte es nuestra salud. La otra es el ahorro. De hecho, eso es lo único que anima esta ley más fácil de tragar por el respetable que el copago sanitario, pero mil veces más nociva.
Si la cosa va en serio, espero que la norma recoja el derecho inalienable de nuestro yo holístico de curarse según sus creencias y padecer sólo las enfermedades que mejor se adapten a ellas. Así, cuando los hospitales y las consultas se llenen de galenos titulados 'online' en inexistentes universidades extranjeras bastará con no creer en la polio o el sarampión y echarle la culpa a las vacunas para que desaparezcan. ¿Una vieja taza a mano? Pues a diagnosticar con los posos del café.
Supongo que dentro de la lista no faltará el vudú. No solo es una medicina natural con mucha tradición en ciertos países, sino que sus efectos nunca han sido demostrados científicamente (las teorías de David Wade sobre el efecto de la tetrodotoxina siguen siendo polémicas). En cambio, la evidencia empírica demuestra que sí funciona. Que se lo pregunten si no a las miles de mujeres, obligadas a prostituirse, y a las que someten mediante este tipo de rituales.
Otra terapia que no debería faltar es la gravedoteria, que consiste en tirar a los enfermos por la ventana de un octavo piso. Es un método natural (utiliza el aura de la madre Tierra para atraer a sus criaturas hasta su regazo), barato (mediante copago, se puede cobrar las tareas de limpieza a la familia) y humano. Bueno, y lo que te ríes cuando les dices que te los llevas a tomar el aire o que se van a cura volando. Nota curiosa es que los cuerpos caen con una aceleración de 9,81 m/s2, número cabalístico por excelencia.
Tiene razón el ministerio, pero es el momento de ser ambiciosos. Si el que fue a Sevilla perdió su silla, el que fue a Harvard que no quiera luego una plaza en la universidad española. Podríamos suplir así a todos esos ‘Ramón y Cajal’ que tan listos se creen por publicar en Nature convirtiendo la medicina natural en carrera universitaria. Los ni-ni lo agradecerían: si se matriculan en homeopatía, cuanto menos estudien mejores notas sacarán.
¿Y las quejas? Lo que no se esperaba el ministerio es la reacción de los profesionales. Los colegios de médicos, los de farmacéuticos y las universidades saldrán en masa a protestar… por no haberlo hecho antes. Les va a petar la calculadora. Eso sí, me sorprendió ver cómo el twitter del CSIC echaba humo. Pensé que estarían indignados pero falsa alarma, hablaban de sus vacaciones.
Un museo para las caras de Bélmez, curanderos en la sanidad pública... Como nos descuidemos van a acabar adoptando el calendario maya.
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