La rehabilitación en el paciente con ictus
Categoría Medicina y Salud Pública

El Ictus, también denominado "ataque cerebral", "apoplejía" o "accidente cerebrovascular", es una interrupción aguda del suministro de sangre a cualquier parte del cerebro. Puede ocurrir porque un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro resulta bloqueado por un coágulo de sangre (ictus isquémico) o porque un vaso sanguíneo se rompe, produciendo filtración de sangre dentro del cerebro (ictus hemorrágico). Al no recibir la sangre y el oxígeno necesarios, las células cerebrales pueden morir, causando daño permanente al cerebro. Se considera la causa más frecuente de discapacidad de origen neurológico
El objetivo del tratamiento a largo plazo es ayudar al paciente a recuperar la mayor funcionalidad posible y a prevenir ictus futuros. El tiempo de recuperación y la necesidad de tratamiento prolongado difieren de una persona a otra. Dependiendo de los síntomas, la rehabilitación del paciente de ictus puede incluir terapia ocupacional, fisioterapia, logopedia, asistencia social y psicología, además del tratamiento farmacológico indicado por el médico y cambios saludables en la dieta y el estilo de vida.
Las técnicas de rehabilitación tienen como objetivo intervenir sobre los déficit motores y sensoriales que causan discapacidad, para conseguir recuperar la independencia. Cuando esto no sea posible, los objetivos se centrarán en optimizar las funciones conservadas, a fin de conseguir una buena adaptación a la discapacidad manteniendo en lo posible el bienestar del paciente.
En Estados Unidos y en el Norte de Europa ha aparecido en los últimos años la cuestión de dónde deben ser tratados estos pacientes, demostrándose en diversos estudios que el tratamiento rehabilitador domiciliario de los pacientes leve o moderadamente afectados durante los tres primeros meses del ictus iguala en resultados a los tratados en un hospital o unidad especializada, pero produce una reducción del 52% en las hospitalizaciones requeridas por los pacientes, una vez superada la fase aguda, y una considerable reducción en el uso de cuidados sanitarios










