Unidad de Ictus
Categoría Medicina y Salud Pública

En 2009 se presentó por parte de los responsables del Ministerio de Sanidad la Estrategía Nacional en Ictus del Sistema Nacional de Salud. Clave en esta estrategía es la rapidez en la detección de la clínica inicial y la activación de los servicios de emergencias médicas para comenzar a actuar con la mayor rapidez posible. Si bien es cierto que la primera medida que hay que tomar es la derivada de la prevención de la enfermedad con una información adecuada a los ciudadanos sobre los factores de riesgo y los sístemas de alarma, la celeridad en la actuación de los servicios de atención médica y la preparación de los centros sanitarios ante la llegada de estos pacientes resulta trascendental.
El ictus es un problema sanitario importante, por su frecuencia, su impacto en la mortalidad y, sobre todo, la calidad de vida. Es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en España. La coordinación entre los servicios de urgencia y las unidades especializadas debe contar con un plan de actuación desde el primer momento de la atención al paciente instaurando un "código ictus" en el que personal paramédico, de enfermeria, y médico esten dispuestos para una atención temprana con el fin de minimizar al máximo las secuelas.

El código ictus pues, es un sistema que permite la rápida identificación, notificación y traslado de los pacientes a los servicios de uregencia de los hospitales así como la atención que el enfermo va a precisar en los servicios especializados del hospital, unidades de ictus, movilizando a aquellos profesionales que prioricen su atención en cuanto a procedimientos diagnósticos y terapéuticos con la creación de protocolos de rápida instauración. Este protocolo puede variar de un centro a otro en virtud de los recursos disponibles.
En ell último informe de la Sociedad Española de Neurología se pone de manifiesto que solo un 48% de las provincias españolas dispone de unidades de ictus y que Cantabria, Asturias y Navarra son las únicas Comunidades Autónomas que cumplen con el objetivo de tener una cama para estos enfermos por cada 100.000 habitantes. El Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares (GEECV) de la SEN afirma en el estudio que la implantación de estas unidades en España es "insuficiente" y, sobre todo, "desigual".
En España hay 80 hospitales en los que la trombolisis intravenosa está disponible, pero en el 12,5 por ciento de ellos no se trata a más de 5 pacientes al año. Los resultados de la investigación también muestran que en el 65 por ciento de las comunidades existe algún hospital con experiencia en intervencionismo neurovascular, tratamiento aplicado cuando la trombolisis intravenosa falla o no se puede administrar. No obstante, son muy pocas las CCAA que disponen de este tratamiento las 24 horas del día y los 7 días de la semana. En el resto, sólo se administra en horario de 8.00 a 15.00 horas.
La comunidad aragonesa dispone de dos unidades de ictus, con nueve camas, es decir con una plaza por cada 141.666 habitantes, por lo que no cumple con el objetivo de tener una por cada 100.000 habitantes.
Parece indudable en el momento actual la necesidad de contar con Unidades de Ictus para el manejo de estos pacientes. Seguir unos patrones mínimos y necesarios sería una condición indispensable para el funcionamiento, pero sólo la comparación de los resultados obtenidos entre distintas unidades puede darnos resultados válidos que nos permitan homogeneizar la estructura de las mismas en los distintos centros hospitalarios. Queda aún un largo camino por recorrer en la creación e instauración de estas unidades en nuestros hospitales, con el fin de conseguir una atención adecuada, rápida e integral que redunde en un mejor beneficio los pacientes afectados de un ictus, a quienes siempre debemos dedicar nuestros esfuerzos.










