Raquel Meller
Categoría Aragoneses ilustres

Retrato de Raquel Meller, de Joaquín Sorolla
Francisca Marqués López nació en Tarazona (Zaragoza) el 9 de marzo de 1888. Su nombre dice poco pero su seudónimo "Raquel Meller" (inicialmente "la Bella Raquel") no pasa desapercibido a nadie. De madre riojana y de padre aragonés, residentes en Inestrillas (La Rioja), se trasladan a Tarazona procurando una mejor asistencia al parto. En la localidad turiasonense residen por poco tiempo. Se instalan posteriormente en Inestrillas en donde su padre, herrero de profesión, regentaba una fragua en la plaza del pueblo. Circunstancias familiares la situan posteriormente en Tudela y más tarde en Barcelona en donde queda al cuidado de una tia monja en Gerona.
Pero Paquita huye de la vida monacal al comprobar que no es vida para ella y se instala en el Pueblo Nuevo de Barcelona, en casa de sus padres. La endeble posición familiar obligó a la futura artista a encontrar trabajo en un taller de confección femenina, de la calle de la Tapinería, frecuentado por canzonetistas y vedettes de la época. Allí la vió y la oyó la célebre en el Paralelo Marta Oliver, bajo cuya protección debutó en el pequeño salón La Gran Peña, en febrero de 1908 con el nombre de La Bella Raquel.
Fue la primera española que actuó y triunfó en el Olimpia de Paris el año 1.919. Supo con su talento y su magistralidad elevar el cuplé dignificando un género que hasta entonces había estado considerado de ínfimo.

Raquel Meller, pintada por Carlos Vázquez. Al fondo la plaza de toros de Tarazona (1929)
El 7 de setiembre de 1919 contrae matrimonio con el escritor guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, al que conoció cuando trabajaba en el Trianon Palace de Madrid La ceremonia se celebró ante el alcalde de Biarritz, Mr. Forsans, y uno de los testigos fue el conde de Romanones. El matrimonio se rompió en 1922 y durante los años que vivieron juntos actúo en Europa y América, donde recorrió Argentina, Uruguay y Chile.
Se ha dicho que su boda con el ilustre escritor y periodista fue muy beneficiosa para Raquel, ya que pudo entrar en el gran mundo parisiense y sus modales se refinaron.
En el mundo del cine español, ávido de rostros populares sobre los que sostener la escuálida producción de la época, dio su primer paso en Los arlequines de seda y oro (1919), de Ricardo de Baños, que logró una excelente acogida gracias a su protagonista. Esta película fue distribuida con mucho menos metraje en el extranjero con el título La gitana blanca. Raquel se trasladó a partir de este momento a París, y compaginó a lo largo de los siguientes años su actividad en el escenario con la participación en películas como La rosa de Flandes (1922) y Violetas imperiales (1924), ambas de Henry Roussel, o Carmen (1926), de Jacques Feyder, entre otras.
Estuvo en Hollywood y rodó varios cortometrajes con canciones. Tras la consolidación del cine sonoro sólo intervino en una nueva película, una nueva versión de Violetas imperiales (1932), firmada también por Roussel. De su repertorio musical cabe destacar Agua que no has de beber y Mala entraña, compuestas por Martínez Abades; El relicario, de Oliveros, Castellvi y Padilla; y La violetera, de Montesino y Padilla.
En abril de 1962 cae gravamente enferma en Barcelona e ingresa en el Hospital de la Cruz Roja. Muere el 26 de julio. Durante sus últimos días se recibían más de doscientas cincuenta llamadas diarias en el hospital, y mucho años después alguién seguía depositando un ramo de violetas en su tumba.
Raquel Meller. Una mujer, una artista
Psara conocer más de su biografia. Visitar Meller, Raquel. GEA. Gran Enciclopedia Aragonesa














Teresa Santomil dijo
ufff que agusto llega uno aqui para reencontrarme con el arte
aunque sea escrito de Raquel Meller, tiene una biografia intensa
y muy bonita historia...
La politica me agota jajajaja
Un saludo
23 Noviembre 2011 | 01:17 AM