Aportaciones para la Investigación Social en Materia Sanitaria, por Javier Garcés Prieto
Categoría Colaboraciones
APORTACIONES PARA LA INVESTIGACION SOCIAL EN MATERIA SANITARIA
Conocer, de verdad, la perspectiva de los ciudadanos sobre sus problemas y necesidades para realizar actuaciones eficaces

Sólo quienes aciertan a comprender como es realmente el mundo en el que viven pueden tener éxito en mejorarlo. En las actuaciones sanitarias esa “realidad” son los propios ciudadanos. No basta con conocer sus hábitos de vida, sus comportamientos o sus problemas. También hay que entender su forma de pensar, sus necesidades y sus motivaciones, ya que el éxito de un programa de salud pública depende de que quiénes lo realizan sepan tener en cuenta la perspectiva de los ciudadanos, antes que la suya propia.
En las investigaciones sociales sobre temas sanitarios se dispone de diversas técnicas que son útiles y científicamente válidos para recopilar la información necesaria: datos poblacionales o estadísticos, entrevistas, encuestas, reuniones con ciudadanos o con expertos, observación directa, etc. La clave está en acertar a utilizar los instrumentos adecuados para cada cuestión y saber hacerlo de forma correcta.
TODO PARA LOS CIUDADANOS…PERO TAMBIEN CON LOS CIUDADANOS.
En primer lugar, hay una cuestión fundamental, que está en la base de cualquier actuación en materia sanitaria y que determina el planteamiento metodológico apropiado: es la que se refiere al papel que se otorga a los ciudadanos en la sanidad pública. En la mayoría de países se abre paso la idea de que los ciudadanos son agentes activos del sistema sanitario. Esta idea se refleja, por ejemplo, en España con la participación de los usuarios en todos los Consejos de Salud de toda la red sanitaria. Desde esta consideración resultaría incompresible que en cualquier actuación relativa, por ejemplo, a la prevención de riesgos, la educación sanitaria o cualquier otro tema de salud pública, se practíque una suerte de “despotismo ilustrado”, como si el ciudadano fuera un menor de edad, al que hay que educar, adoctrinar o proteger “en su propio beneficio”, pero sin tener en cuenta sus percepciones, sus opiniones y sus propuestas. Nuestra idea ha sido siempre la contraria. Creemos que los ciudadanos deben participar activamente en los programas de salud pública y que hay que conocer sus percepciones y propuestas para llevar a cabo cualquier actuación. De hecho, la implicación responsable de todos ciudadanos, es en sí misma, un objetivo importantísimo para la mejora del sistema sanitario en cualquier país.
Esta actitud tiene importantísimas implicaciones respecto a las técnicas que se utilizan en los estudios sanitarios. No son las mismas si sólo se buscan datos de los ciudadanos al observar sus hábitos o sus enfermedades, o cuando se les considera seres inteligentes que pueden conocer su propia realidad mejor que el investigador, aportar propuestas y soluciones e implicarse en llevarlas a cabo.
EL TRABAJO DE CAMPO EN LOS ESTUDIOS SANITARIOS.
La mayoría de los estudios de salud pública están basados en datos estadísticos o epidemiológicos o en las respuestas de una muestra de la población a cuestionarios estandarizados. Nadie puede discutir la utilidad de estas técnicas que son la forma más rápida y económica de conseguir una gran cantidad de datos fiables y válidos sobre la población.
Sin embargo, los datos estadísticos o los resultados de una encuesta no pueden, por si solos, ser la base para diseñar un programa sanitario. Los cuestionarios, aunque incorporen respuestas abiertas, son instrumentos limitados que, en primer lugar, dejan fuera la información no verbal, y aquella de la que el sujeto no es consciente pero que el investigador puede descubrir. Además, lo que es más importante, en una encuesta estandarizada se pierde la espontaneidad, la riqueza cualitativa, y la posibilidad de descubrimientos no previstos que se pueden encontrar en una entrevista abierta, en el trabajo en grupo o en otras técnicas cualitativas en las que hay una relación directa y abierta investigador/ciudadano. Por otro lado, en el trabajo con cuestionarios las hipótesis del trabajo están previamente definidas, mientras que a través de otras técnicas abiertas se pueden ir descubriendo y formulando en el transcurso de la investigación.
Finalmente, si se analizan los datos cuantitativos, sin un conocimiento más profundo de la realidad, es fácil que, como sucede con cierta frecuencia, se produzcan interpretaciones inadecuadas de los resultados, se establezcan relaciones causales erróneas, o se destaquen correlaciones irrelevantes o sin significación real. Estas limitaciones son especialmente importantes en temas de alta complejidad, como son los sanitarios, en los que se busca descubrir las causas y soluciones de los problemas y no solamente catalogarlos o cuantificarlos.
PROPUESTAS FUNDAMENTALES PARA LA INVESTIGACIÓN SOCIAL EN SANIDAD
Teniendo en cuenta lo anterior y mí propia experiencia de más de veinte años de trabajo en programas de sanidad y consumo, señalo a continuacion algunas recomendaciones que creo importantes para las investigaciones sociales dentro de los programas sanitarios.
- Estar abierto a todas las fuentes de información útiles, sin despreciar aquellas menos habituales, pero que actualmente son de gran relevancia. En nuestras investigaciones incluimos noticias de prensa o informaciones procedentes de Internet. No nos referimos solamente a web especializadas en temas sanitarios. También a blogs, redes sociales y foros en los que ciudadanos “de a pie” intercambian información y opiniones. Así podemos tomar el pulso a la realidad social y conocer las perspectivas de los ciudadanos de una forma muy viva y directa, conociendo aspectos que sería imposible descubrir por otras vías. No hay que rechazar ninguna información por parecernos “no científica”. La clave está en saberla tratar adecuadamente y especificar siempre su procedencia.
- Realizar reuniones de grupo con personas de la población objeto de estudio. Los investigadores de marketing y publicidad han mostrado la gran utilidad práctica del trabajo con grupos de consumidores. Se trata técnicas muy asequibles que nosotros utilizamos en temas sanitarios, manteniendo reuniones con grupos formados por ocho personas de la “población diana”. Son extremadamente útiles para perfeccionar los instrumentos del trabajo de campo, complementar los resultados cuantitativos, contrastar, interpretar o ampliar los datos de otras fuentes, y ayudarnos a formular propuestas realistas y eficaces.
- Realizar reuniones con grupos amplios de expertos. Nos referimos a personas ajenas a la investigación, que consideramos expertos, no tanto por su titulación, como por su conocimiento directo del tema. Por ejemplo, en cuestiones de seguridad alimentaria forman parte de los grupos tanto profesionales sanitarios como asociaciones de consumidores y productores. Estos grupos, previamente al trabajo de campo, realizan propuestas sobre el diseño de la propia investigación o el contenido del cuestionario. Después, ayudan a su interpretación y a establecer conclusiones y propuestas.
- Adaptar la metodología a la urgencia o características de cada tema, combinando paneles estadísticos con otras técnicas. Los paneles estadísticos permiten, además de analizar las respuestas de los ciudadanos en un momento dado, observar su evolución y realizar análisis comparativos entre diferentes poblaciones. De esta forma es posible conocer qué problemas o demandas van aumentando o disminuyendo y comprobar si las actuaciones realizadas han tenido éxito. Puede servir de ejemplo la experiencia del Eurobarómetro, que es un instrumento de la Comisión Europea para conocer la opinión de los ciudadanos sobre los temas más importantes, entre ellos los de sanidad. El Eurobarómetro estándar se realiza desde el año 1973, con el mismo cuestionario en cada Estado. Se lleva a cabo de 2 a 5 veces cada año y los resultados se publican dos veces al año. Los Eurobarómetros especiales son informes basados en estudios en profundidad sobre temas específicos. Los Eurobarómetro Flash son estudios express, llevados a cabo “ad hoc”, mediante entrevistas telefónicas para obtener resultados rápidos respecto a un tema urgente. Finalmente los Estudios cualitativos son investigaciones en profundidad sobre las motivaciones, los sentimientos, las reacciones de quienes integran un determinado grupo social hacia un concreto tema o asunto y se obtienen escuchando y analizando las manifestaciones de las personas en grupos de discusión o en entrevistas no directivas.
- Realizar entrevistas en profundidad con personas de la población a la que se refiera el estudio. Estas entrevistas permiten recoger aportaciones de forma abierta, espontánea y no estandarizada, proporcionando información que no podría encontrarse de otra forma.
- Controlar directamente el trabajo de campo. Es un error frecuente ser más rigurosos en el tratamiento de los datos que en su obtención. A menudo, una vez que el investigador ha elaborado el cuestionario, el trabajo de campo queda fuera de su control pues se encarga a una empresa para que lo realicen sus encuestadores, que quizá la semana anterior han realizado una encuesta sobre preferencias turísticas y la siguiente harán otra sobre resultados electorales. Es difícil que les interese o entiendan sobre el tema de un estudio sanitario, ni que se impliquen en la calidad de sus resultados. En los estudios que desarrollamos tratamos de contar como colaboradores/encuestadores con profesionales de los equipos sanitarios, asociaciones de usuarios o consumidores, etc. Este sistema tiene muchas ventajas, entre ellas que los colaboradores están constantemente en contacto con nosotros mientras realizan el trabajo de campo, por lo que podemos controlar su calidad y, sobre todo, que cada colaborador es una riquísima fuente de información cualitativa suplementaria. Junto con los cuestionarios cumplimentados, nos remiten un informe sobre las observaciones o comentarios que han recibido en el contacto directo con los ciudadanos que han realizado el cuestionario, así como sus propias aportaciones sobre estos temas. Estas aportaciones enriquecen muchísimo nuestros estudios.
Como resumen de todo lo anterior, podemos decir que al diseñar y desarrollar cualquier investigación social sobre temas sanitarios o de consumo tenemos la idea -casi podemos decir que la obsesión- de hacer algo socialmente útil, con la seguridad de que ha merecido la pena todo el esfuerzo y los medios que hemos empleado para llevarla a cabo. Por ello buscamos, en primer lugar, acertar en la descripción completa de los problemas o situaciones objeto del estudio, puesto que ninguna actuación sanitaria puede ser acertada si no parte de una información real sobre la situación sobre la que quiere incidir. Pero siempre intentamos ir más allá de lo meramente descriptivo. Nunca he dado por concluida ninguna investigación limitándome a señalar problemas o a recopilar datos, sin aportar, a partir del análisis de la información, propuestas razonadas para mejorar la situación estudiada. En algunos casos se han tratado de actuaciones que hemos podido llevar a cabo en nuestro propio ámbito (por ejemplo difusión de recomendaciones o consejos a los ciudadanos a través de folletos, medios de comunicación, Internet, etc.). En otros casos han sido propuestas de actuación, dirigidas las Instituciones que podían llevarlas a cabo (por ejemplo medidas sanitarias, legislativas, etc.). En cualquier caso, creemos que encontrar respuestas útiles y acertadas para solucionar los problemas estudiados es lo que da sentido a una investigación en el ámbito sanitario.
Javier Garcés Prieto.
Profesor e Investigador. Presidente de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales.
Licenciado Especialista en Ciencias de la Salud. Psicólogo
Licenciado en Derecho.
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