¿A las barricadas? Un post de Tribiulaciones de un cirujano
Categoría Sala de Disección

Después de leer el post de Mónica Lalanda que llama a la movilización de los médicos argumentando que estamos cabreados y somos utilizados como felpudos, tuvimos un intercambio de opiniones a través de FB y Twitter. Estoy de acuerdo en la mayoría de lo que expone pero no se si el cabreo, por si mismo, puede ayudarnos a solucionar los múltiples y complejos problemas del colectivo médico de nuestro país o estado, según la terminología de cada uno. Hubo un intercambio de opiniones en el grupo MED&LEARN de FB al que os invito a sumaros para poder leer todas las opiniones.
En un momento del debate expuse mi opinión sobre los "enemigos" de la movilización:” El de fuera- refiriéndome a la empresa- lo conocemos bien pero el nuestro no lo identificamos y se llama desunión que no impide el cabreo pero si la movilización; con el primero se arregla poco y en el segundo no confío”
El "enemigo" conocido es la empresa, el de dentro son los colegas que no trabajan, que obstaculizan los cambios, que sólo se motivan si hay dinero, también los que se inventan el trabajo para crecer sin sentido, los que no enseñan, los que no trabajan por la mañana y se apuntan a las peonadas por la tarde, los que nunca estudiaron después de obtener la plaza.... "
Es inevitable que en el debate sobre la incapacidad de los médicos para movilizarse se hieran algunas sensibilidades pero para hacer una tortilla hay que romper huevos. Intentaré, no obstante, hacer una tortilla de esas que llamamos de madera.
En nuestra sociedad cabrearse puede ser un comienzo para motivarse o informarse pero en general se queda en derecho al pataleo, en el que por otra parte se consume gran cantidad de energía de un manera ineficiente. La lista de agravios de la empresa sanitaria pública al colectivo de los médicos en los últimos 20 años ocuparía varías páginas pero nuevamente los agravios generan frustración, cabreo, sentimiento de revancha y otros; ninguno de ellos eficiente: con esto no cambiamos nada. Me recuerda un poco al 15M.
Hay varias claves por resolver para buscar una salida eficaz a la frustración.
La primera lalve es si existe la posibilidad de movilizar a los médicos por una causa común. Mi opinión es que no y además es obvio que un colectivo tan plural está dividido no sólo por cuestiones sanitarias, sino políticas y de enfoque social-público-privado-. El corporativismos médico es un concepto trasnochado que sirve para atacarnos pero que raramente utilizamos en nuestro beneficio. Os invito a leer La desunión de los médicos.
La segunda es si los medios tradicionales para realizar nuestras reivindicaciones-colegios y sindicatos- están a la altura de la situación. Mi opinión, nuevamente, es negativa. Los colegios hace tiempo que sólo se preocupan por recaudar nuestras cuotas obligatorias y lanzar mensajes a la sociedad vacíos de contenido, nunca les hemos oído protestar por las condiciones en las que hemos tenido que ejercer nuestra profesión –interinidad, contratos basura-. Los sindicatos no han evolucionado y siguen los tics de la transición intentando hacer su labor cómo si los intereses de todos los médicos fueran iguales, nuevamente café para todos.
La tercera es si la SNS con los médicos “funcionarizados”, el sistema de cuasi monopolio público, una carrera profesional sin movilidad laboral basada en la antigüedad cómo principal mérito, una sistema de organización obsoleta vertical y organizada en servicios, hoy superados; en suma: ¿el sistema sirve o necesita una cambio radica? y por lógica: ¿los médicos debemos de ser parte en la transformación o seguir siendo espectadores?
No tengo las respuestas pero como dijo Mario Benedetti: “Cuándo creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”
Creo que si consiguiéramos responder a las tres claves propuestas o a otras más certeras estaríamos en el camino de encontrar las respuestas.













ruedademolino dijo
Hola, amigo Jose Antonio, no sabes hasta que punto te comprendo. Y te comprendo porque lo que relatas, es aplicable a todas las organizaciones humanas. Ya sean profesionales, sociales o las que sean.
Desde siempre he sido una persona muy participativa, desde APA´s hasta Asociaciones de vecinos sin contar mis actividades profesionales que he desarrollado en colectivos durante más de 30 años... y en todas pasa exactamente lo mismo: Mucho hablar, mucho quejarse, mucho dogmatizar pero a la hora de dar la cara para resolver algo en beneficio colectivo te quedas más solo que Cristo en la Cruz... que por cierto, tambien se quedó prácticamente solo.
16 Enero 2012 | 07:53 PM