La Coctelera

Aragón y Medicina

El blog de un médico amante de su tierra y de su profesión

7 Febrero 2012

El desprecio político al funcionariado, un artículo de Francisco J. Bastida

Categoría Sala de Disección

Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la crisis económica. Las víctimas son presentadas como culpables y los auténticos culpables se valen de su poder para desviar responsabilidades, metiéndoles mano al bolsillo y al horario laboral de quienes inútilmente proclaman su inocencia. Aquí, con el agravante de que al ser unas víctimas selectivas, personas que trabajan para la Administración pública, el resto de la sociedad también las pone en el punto de mira, como parte de la deuda que se le ha venido encima y no como una parte más de quienes sufren la crisis. La bajada salarial y el incremento de jornada de los funcionarios se aplaude de manera inmisericorde, con la satisfecha sonrisa de los gobernantes por ver ratificada su decisión.

Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del origen del funcionariado. Se envidia de su status -y por eso se critica- la estabilidad que ofrece en el empleo, lo cual en tiempos de paro y de precariedad laboral es comprensible; pero esta permanencia tiene su razón de ser en la garantía de independencia de la Administración respecto de quien gobierne en cada momento; una garantía que es clave en el Estado de derecho. En coherencia, se establece constitucionalmente la igualdad de acceso a la función pública, conforme al mérito y a la capacidad de los concursantes. La expresión de ganar una plaza «en propiedad» responde a la idea de que al funcionario no se le puede «expropiar» o privar de su empleo público, sino en los casos legalmente previstos y nunca por capricho del político de turno. Cierto que no pocos funcionarios consideran esa «propiedad» en términos patrimoniales y no funcionales y se apoyan en ella para un escaso rendimiento laboral, a veces con el beneplácito sindical; pero esto es corregible mediante la inspección, sin tener que alterar aquella garantía del Estado de derecho.

Los que más contribuyen al desprecio de la profesionalidad del funcionariado son los políticos cuando acceden al poder. Están tan acostumbrados a medrar en el partido a base de lealtades y sumisiones personales, que cuando llegan a gobernar no se fían de los funcionarios que se encuentran. Con frecuencia los ven como un obstáculo a sus decisiones, como burócratas que ponen objeciones y controles legales a quienes piensan que no deberían tener límites por ser representantes de la soberanía popular. En caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley y a su función pública llega a interpretarse por el gobernante como una deslealtad personal hacia él e incluso como una oculta estrategia al servicio de la oposición. Para evitar tal escollo han surgido, cada vez en mayor número, los cargos de confianza al margen de la Administración y de sus tablas salariales; también se ha provocado una hipertrofia de cargos de libre designación entre funcionarios, lo que ha suscitado entre éstos un interés en alinearse políticamente para acceder a puestos relevantes, que luego tendrán como premio una consolidación del complemento salarial de alto cargo. El deseo de crear un funcionariado afín ha conducido a la intromisión directa o indirecta de los gobernantes en procesos de selección de funcionarios, influyendo en la convocatoria de plazas, la definición de sus perfiles y temarios e incluso en la composición de los tribunales. Este modo clientelar de entender la Administración, en sí mismo una corrupción, tiene mucho que ver con la corrupción económico-política conocida y con el fallo en los controles para atajarla.

Estos gobernantes de todos los colores políticos, pero sobre todo los que se tildan de liberales, son los que, tras la perversión causada por ellos mismos en la función pública, arremeten contra la tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente o puramente administrativo. Si la crisis es general, no es comprensible que se rebaje el sueldo sólo a los funcionarios y, si lo que se quiere es gravar a los que tienen un empleo, debería ser una medida general para todos los que perciben rentas por el trabajo sean de fuente pública o privada. Con todo, lo más sangrante no es el recorte económico en el salario del funcionario, sino el insulto personal a su dignidad. Pretender que trabaje media hora más al día no resuelve ningún problema básico ni ahorra puestos de trabajo, pero sirve para señalarle como persona poco productiva. Reducir los llamados «moscosos» o días de libre disposición -que nacieron en parte como un complemento salarial en especie ante la pérdida de poder adquisitivo- no alivia en nada a la Administración, ya que jamás se ha contratado a una persona para sustituir a quien disfruta de esos días, pues se reparte el trabajo entre los compañeros. La medida sólo sirve para crispar y desmotivar a un personal que, además de ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar que los gobernantes lo estigmaticen como una carga para salir de la crisis. Pura demagogia para dividir a los paganos. En contraste, los políticos en el poder no renuncian a sus asesores ni a ninguno de sus generosos y múltiples emolumentos y prebendas, que en la mayoría de los casos jamás tendrían ni en la Administración ni en la empresa privada si sólo se valorasen su mérito y capacidad. Y lo grave es que no hay propósito de enmienda. No se engañen, la crisis no ha corregido los malos hábitos; todo lo más, los ha frenado por falta de financiación o, simplemente, ha forzado a practicarlos de manera más discreta.

Francisco J, Bastida es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo

Fuente

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

ruedademolino

ruedademolino dijo

La verdad es que resulta triste y hasta vergozoso lo que se hace y se dice de los funcionarios....!"de carrera". Y yo creo sinceramente que aqui radica gran parte del problema. Porque, lamentablemente, la gente tiende a generalizar mezclando en el mismio saco, a los honestos funcionarios que invirtieron años en estudiios y se quemaron las cejas para conseguir aprobar sus oposiciones, con ésos otro miles de paniaguados, la inmensa mayoría ignorantes y vagos, que han incrustado nuestros politicastros en la Administración.

En parte sucede lo mismo con los políticos. Por poner un ejemplo te diré, amigo José Antonio, que si le dices a alguien que existen Alcaldes y concejales que no cobran ni un solo euro por ejercer su función se creeran que te has vuelto loco.... y sin embargo, esto es una realidad en cientos de pueblos de España

Un saludo

7 Febrero 2012 | 02:30 PM

fenicia

fenicia dijo

Totalmente verdad lo que dice Rueda de alcaldes y concejales que no cobraan y nadie lo cree,igual que no creen que haay curas que tienen otra carrera,la ejercen y no ccobraan de la Iglesia,renunciaron a un sueldo porque están ahí por vocación.Yo cconozco a uno,que jamás quiso esa paga.

7 Febrero 2012 | 04:46 PM

Jose Antonio Cuenca Campillo

Jose Antonio Cuenca Campillo dijo

Generalizar implica no decir la verdad. La inmensa mayoría de los profesionales, funcionarios o no, realizan su trabajo con honradez y eficacia. Desgraciadamente unos pocos políticos utilizan las generalizaciones para argumentar sus posiciones políticas hasta el punto de "medir a todos por el mismo raser". Los que llevamos toda una vida trabajando según nuestro mejor saber y entender nos sentimos discriminados ante una demagogia barata y ramplona.

7 Febrero 2012 | 05:47 PM

fenicia

fenicia dijo

Lo has dicho bien José Antonio Cuenca y digo el apellido porque nuestro Rueda tambien se llama así,sois tocayos.

7 Febrero 2012 | 05:54 PM

ruedademolino

ruedademolino dijo

Estimado amigo, te pido disculpas si no he sabido explicarme. Naturalmente que tengo que estar de acuerdo contigo. De hecho se comete la tremenda y habitual injusticia cuando se habla de funcionarios, en abstracto, de que todos son el clásico escribiente, olvidando que en tan digna profesiíon estais desde los Médicos hasta los Militares pasando por todos los demás. ¿Cómo no voy a estar de acuerdo?

Tu te refieres, y con toda razón, a las casi siempre detestables "posiciones políticas". Yo me refería a que la gente del pueblo, en general y en abstracto, ( es decir miles y miles de personas que hablan sin detenerse en analizar sobre lo que hablan), solo se fijan en dos cosas: Una, en que como todos sabemos, los politicastros han enchufado en la administración a miles y miles de sus paniaguados. Y la segunda es que, una Nación de 45 millones de habitantes, es absolútamente ilógico que tenga más de tres millones de funcionarios.

Esta realidad, que como muy bien sabes es mucho más amplia y compleja que como yo la he resumido, conlleva, inevitablemente, que se repita la injusticia de "Pagar justos por pecadores"

7 Febrero 2012 | 08:46 PM

Jose Antonio Cuenca Campillo

Jose Antonio Cuenca Campillo dijo

José Antonio, El que tiene que pedirte excusas soy yo. Mi comentario no era una respuesta al tuyo con el que me encuentro perfectamente de acuerdo sino que pretendía apostillar lo que muy bien apuntabas en el tuyo. Así pues, despejadas dudas en cuanto a nuestras posiciones, que, creo, son las mismas, me alegro de coincidir en tantos aspectos contigo y con nuestras amigas.
Un fuerte abrazo.

7 Febrero 2012 | 09:53 PM

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José Antonio Cuenca Campillo nace en Zaragoza en 1956. Hijo de un ferroviario y de una enfermera sus primeros años transcurren en el barrio rural de Casetas, distante 14 kms de Zaragoza, a donde llega por el destino de su padre a ese importante nudo ferroviario. Inicia sus estudios en el Colegio de San Miguel de esa localidad hasta completar su Bachillerato Elemental. Para poder llevar a cabo sus estudios de Bachillerato Superior en el Instituto "Goya", se traslada a Zaragoza, instalándose en el domicilio de sus abuelos paternos. Ya con toda la familia en Zaragoza, inicia sus estudios de Medicina en 1973, finalizandolos en 1979, a los 23 años. Durante los años de carrera es nombrado alumno interno de Patología Qururgica "B" (Traumatología), asiste como voluntario al Servicio de Urgencias del Hospital MAZ de Zaragoza y trabaja en el Hospital Miguel Servet como A.T.S. Finalizada la carrera de Medicina se hace cargo, de forma interina, de una plaza de Sanidad en el Distrito V de Valladolid. pasando consulta de Medicina General en el consultorio de "Los Pajarillos" en el barrio homónimo de esa ciudad castellana. En 1980, siguiendo el consejo de un buen amigo, oposita a Sanidad Militar, ingresando en dicho cuerpo ese mismo año. Colabora y forma parte de la Organizacion No Gubernamental "MEDICUS MUNDI ARAGÓN". Es socio de UNICEF España y es miembro de la Asociación Cultural "Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Zaragoza" de la que forma parte desde 1993, año en el que realizó el "Camino" a pie. con su familia, desde el Somport (Huesca) hasta Santiago de Compostela. Forma parte tambien de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad de Zaragoza (AGRALUZ) Actualmente desarrolla su actividad profesional en Zaragoza desde 1983.

; El objetivo de este blog es la divulgación del conocimiento médico mediante comentarios y referencias dirigidos a los profesionales sanitarios y a aquéllas personas interesadas en los temas de salud y organización sanitaria. La información publicada en “Aragón y Medicina” nunca puede sustituir ni reemplazar la necesaria relación personal entre un paciente y su médico de confianza. No se atenderán casos clínicos particulares ni se dará información personalizada. Este blog no recopila datos personales de ningún tipo. Ver código ético aquí Free counter and web stats
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