Categoría Sala de Disección

Aunque de todos es sabido que los médicos y sanitarios en general somos unos seres ungidos por la gracia divina, y por ello inmortales, que nuestra paciencia es infinita y que nuestra vocación haría que trabajásemos gratis, también es recomendable no tentar a la suerte. Por ello convertiré mi post de hoy en una especie de “consejos al paciente”. Y no hablaré de dietas saludables, ejercicio físico o dejar de fumar. Asumo que tú, querido lector o lectora, eso ya lo sabes. El post de hoy versará acerca de la salud de tu médico.
Es conveniente conocer una serie de técnicas o conductas saludables, pues con ellas evitarás que la salud mental de tu médico caiga en barrrena. También debes saber que con una adecuada dosis de estas conductas aplicadas en consulta de forma inteligente puedes acabar con tu doctor en poco tiempo.
El trabajo de acoso y derribo se inicia antes de acudir al médico. Para ello es fundamental no ducharse previamente ni ponerse ropa limpia (menos aún calcetines nuevos), y acudir urgentemente por un catarro desde hace una semana. Puedes elegir, o bien acudes a urgencias del hospital o a tu médico de familia sin número.
Ya en consulta, no debes bajar la guardia y golpear al inicio de la entrevista. Para ello puedes colocar tu bolso en la mesa del médico, y sacar de ella una carpeta llena de papeles variados (informes de altas de hace once años, resguardos de recetas, resultados analíticos de diversos familiares, cartas con citas para especialistas vasrios y algún recibo de la luz), una vez realizada esta técnica, mirarlo de frente y decirle “ya era hora”.
En cuando te pregunte sobre alergias, puedes golpearle con frases enigmáticas como “alérgico no, que se sepa”, o mejor aún “no…hasta este momento”, dando la sensación de que eres una especie de bomba de relojería de las alergias. También puedes usar “soy alérgico a algo, pero no recuerdo a qué”, y si realmente quieres liquidar a tu doctor con una buena carga de profundidad te recomiendo “sí, alérgico a casi todo…creo”.
Luego te preguntará acerca de tus enfermedades; aquí puedes poner cara de Iker Jiménez y responder con cualquiera de estas frases:
-¿Enfermedades?, si yo padezco casi de todo.
-Sí, tomo muchas cosas pero no recuerdo como se llaman, pero son unas pastillitas amarillas para el azúcar.
-Sí padezco del corazón, pero no sé lo que tengo.
-Sí tomo muchas pastillas, mire usted en el ordenador que seguro que aparecen, y si no aparecen, podemos ponernos a mirar en estos papeles.
Si compruebas que tu doctor empieza a teclear golpeando las teclas con furia, quiere decir que lo tienes tocado; de todas formas te preguntará acerca de qué te sucede. Ahí debes seguir con la labor de zapa:
-Me duele “todo”.
servido por Jose Antonio
2 comentarios
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isabel61 dijo
No le veo la gracia, me parece cruel. Digamos que el 50% de las consultas son peronas mayores, solas o con cargas indirectas que una charla con su médico de toda la vida les alivian durante una semana. Si pretendemos cargarnos esta relación personal médico-paciente empezad a difundir cómo será a partir de ahora. Mi médico de familia ha sido "el nuestro", el de nuestras hijas y nos conoce perfectamente a todos. La Pediatra que atendía a las niñas cuando me cruzo con ella, sigue haciendo un seguimiento de sus vidas. Esa relación no tiene precio y el que no quiera ser "médico de familia" que se dedique a otra cosa.
21 Febrero 2012 | 10:39 PM